Cultura

OPINION

1906-2013: Los veranos calientes del Norte Grande

Cristian Vilches

Antofagasta, Chile

Martes 10 de febrero de 2015

Portuarios de Angamos

Hace ya casi 2 años, a mediados de un caluroso Marzo del 2013, los portuarios del enorme y privatizado Puerto Angamos de Mejillones- a cargo de los alemanes Von Appen-, dieron por iniciada una extensa huelga. ¿La principal demanda? Poder tomar media hora de colación. Alrededor del país, los principales puertos votaron parar en solidaridad. A pesar de esto, las semanas que duró el conflicto fueron ocultadas por los medios. Así también todo lo que ahí ocurría, incluyendo un oscuro hecho: un activo trabajador movilizado, sufrió un intento de asesinato que se trató de hacer pasar por un accidente. ¿El saldo final del conflicto? Una aplastante derrota: el puerto militarizado con decenas de fuerzas especiales, el sindicato destruido, los portuarios movilizados despedidos y en lista negra. No pueden trabajar en ninguna empresa de la ciudad.

Masacre de la Plaza Colón

El recién pasado viernes 6 de febrero, se conmemoraron 109 años de la masacre de la Plaza Colón de Antofagasta, capital ubicada a menos de 1 hora de Mejillones. ¿En qué consistió ésta olvidada efeméride? La mancomunal de obreros de Antofagasta, que reunía principalmente a los trabajadores portuarios de la ciudad, junto a los trabajadores del Ferrocarril Antofagasta-Bolivia (de dueños ingleses), se encontraban en huelga, luego que la empresa de estos últimos rechazaran el petitorio de los obreros. Su principal demanda era la exigencia de una media hora más de colación.

La solidaridad del resto de los trabajadores no se hizo esperar, la huelga dio paso a la huelga general, teniendo durante días enormes columnas de trabajadores protestando por la ciudad. Los registros datan en más de 4000 obreros marchando el fatal día. En medio de un mitin en la citada plaza, luego de culminar la marcha, lentamente las fuerzas del orden comenzaron a rodear el lugar. Una guardia civil compuesta por comerciantes, militares del regimiento Esmeralda- que luego funcionaria como centro de detención y tortura el 73- y marinos del Blanco Encalada. Cifran en cientos los soldados que apuntaban con fusiles a los trabajadores. Una “bala loca” es el inicio de la masacre. Decenas de obreros asesinados, tiñeron de rojo la central pileta de la plaza. Los trabajadores que sobrevivieron fueron hostigados, muchos de ellos despedidos o puestos en listas negras que los obligaron a abandonar la ciudad. Este hecho marcaría un hito aleccionador. Un año después ocurriría la masacre de la Escuela Santa María de Iquique.

Actualidad

Viene al caso recordar la célebre frase de Marx: “La Historia Se Repite Dos Veces, La Primera Como Tragedia, La Segunda Como Farsa…”. La interpretación de estos hechos, no merece una doble lectura. Es lo que es. Un crimen contra la clase obrera. Si bien con un siglo de distancia, los protagonistas, hechos, demandas y los verdugos son los mismos. Los hechos demasiado similares. ¿Que cambia entonces? No partimos de cero, es necesario sacar lecciones.

¿Qué sentido tiene recordar esto y vincularlo? Levanta una contra-memoria, contra el olvido orquestado por los vencedores.

¿Puede volver a ocurrir? Está ocurriendo, la lenta y tortuosa masacre del trabajo precario, de los salarios de hambre, de la salud precaria, del robo de las afps, de la educación para ricos y pobres, entre otras.

Entonces ¿de que sirve hacer memoria? Porque la tercera es la vencida, porque esta vez es necesario- y queremos- vencer.






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