Géneros y Sexualidades

DECLARACIÓN

8M: Con las mujeres al frente, vamos por un paro efectivo para enfrentar a la derecha y sus reformas

Declaración de la agrupación Pan y Rosas - Teresa Flores frente al día de la mujer ¡Las mujeres al frente para luchar contra la ofensiva del imperialismo en Latinoamérica y las reformas de la derecha!

Domingo 10 de febrero | 09:29

La derecha avanza en todo el continente: el imperialismo estadounidense con Trump desarrolla una ofensiva económica y política contra Venezuela. Ofensiva respaldada por los gobiernos de derecha de Argentina, Brasil y Chile, en donde Piñera se ha puesto a la cabeza de este ataque, legitimando públicamente el rol de intromisión del imperialismo en Venezuela, a partir de la autoproclamación de Guaidó.

Este impulso de la derecha a nivel continental, viene acompañado de reformas estructurales: en Brasil, Bolsonaro quiere implementar el sistema de AFP chileno que mantiene sobre todo a las mujeres con pensiones de hambre. En Chile, Piñera impulsa la anti-obrera reforma laboral, que trae aparejado el teletrabajo y la flexibilización laboral como su eje central; la reforma de pensiones hoy en curso; y la reforma tributaria. Todas estas constituyen un ataque a la clase trabajadora, las mujeres y la juventud, y sólo buscan aumentar las ganancias de los capitalistas a costa de la precarización de nuestras vidas.

En Brasil, aún se lucha por encontrar a los responsables del asesinato de Marielle Franco, militante de izquierda que peleó por los derechos de las mujeres negras. Desde el gobierno de Bolsonaro, Damares Alves ministra de la mujer y de derechos humanos, hoy profundamente cuestionada por haber falseado sus títulos académicos y, a la vez, estar involucrada en un presunto rapto de una niña indígena hace 15 años, con fuerza levanta la discriminación sexista contra niños y niñas, planteando la utilización del color celeste de manera exclusiva para los niños y el rosa para las niñas en vías de hacer de esta idea una política a nivel nacional, mientras llama enfáticamente a que las mujeres embarazadas tras abusos sexuales deben tener sus hijos, tal como lo hacía en Chile Jaime Guzmán, fundador de la UDI.

En el mundo entero el movimiento de mujeres ha mostrado su potencialidad: la irrupción con fuerza desde el grito de #NiUnaMenos, la inmensa marea verde que inundó Argentina en lucha por el aborto legal; en Chile el histórico mayo feminista, donde se avanzó no solo en cuestionar el estado actual de la violencia machista en las casas de estudios, sino que a la vez instalar como una necesidad la demanda del derecho al aborto legal, seguro y gratuito, movilizándonos decenas de miles por esta demanda, haciendo eco de la marea verde argentina, tomando también la lucha contra la impunidad tras el asesinato de Camilo Catrillanca y la represión a mujeres y niños en el Wallmapu.

Ante esta fuerza que ha demostrado el movimiento de mujeres, a nivel internacional y nacional, enormes desafíos han emergido: quienes somos trabajadoras, estudiantes, parte del movimiento de mujeres y militantes de Pan y Rosas Teresa Flores, creemos que podemos ir por más: que hoy es importante desarrollar y articular una inmensa fuerza social, desde las y los trabajadores, mujeres, estudiantes y el pueblo mapuche. Con esta unidad podremos enfrentar a la derecha y sus reformas, organizadas en nuestros espacios de trabajo, universidad, y en las calles. Este camino es el que debemos desarrollar, de manera independiente de los partidos empresariales de la vieja Concertación.

Es por eso que este 8 de marzo las mujeres trabajadoras en unidad con el conjunto de la clase obrera tenemos que manifestarnos, con total independencia de los partidos empresariales de la vieja Concertación, en un gran paro activo contra el imperialismo de Trump, la derecha y sus reformas precarizadoras que buscan golpear a la clase trabajadora y el pueblo.

Las trabajadoras y estudiantes de Pan y Rosas hemos sido parte de ese gran movimiento de mujeres internacional, buscando que estas luchas encuentren raíces en los lugares de trabajo y estudio, revolucionando las organizaciones estudiantiles, sindicales, peleando para que las mujeres trabajadoras se pongan al frente uniéndose a las miles de jóvenes que han sacudido las calles.

Es por eso que este 8 de Marzo desde Pan y Rosas nos movilizamos por un paro efectivo, en nuestros lugares de trabajo, estudio y en las calles.

¡Educación sexual para decidir, anticonceptivos de calidad y gratuitos para no abortar y derecho al aborto libre, legal, seguro y gratuito!

La derecha conservadora, la Iglesia y los empresarios corruptos buscan arrebatarnos la fuerza al movimiento de mujeres, haciendo demagogia con nuestros derechos. Isabel Plá, que se declaró feminista en las movilizaciones universitarias contra la violencia machista, es la misma que está contra el derecho al aborto igualándolo con la esclavitud.

Buscan imponernos cadenas, arrebatándonos el derecho a decidir sobre nuestras vidas y cuerpos gestantes. Piñera anunció que haría de todo para frenar el derecho al aborto a la vez que se negaron a responder a las demandas del mayo feminista implementando, por ejemplo, educación sexual integral y sin la moral de la iglesia en los liceos.

Ellas y ellos, los empresarios y sus políticos, son los mayores defensores del legado de Pinochet. Pero no nos confundimos, la Nueva Mayoría cuando gobernó nos negó el derecho al aborto, y la conquista del aborto en tres causales que solo responde a un 3% de los abortos, fue una política para desviar el movimiento en las calles por el aborto legal, seguro y gratuito. Además, profundizaron la herencia de la dictadura militar sin tocar el código del trabajo, la tercerización laboral y las AFP: para las mujeres eso significó más precarización laboral, peores pensiones y salarios más bajos.

El Frente Amplio, que se presenta como una alternativa, sustituyó la lucha por el derecho al aborto en la calle para negociar la despenalización, a través de una alianza con la vieja concentración y la derecha liberal. Esa fuerza parlamentaria de los y las diputadas del Frente Amplio, requiere estar al servicio de fortalecer la lucha en las calles, el movimiento de mujeres y su organización por las demandas que éste define, como el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito.

Que este 8 de Marzo y 11 de Abril, se sienta nuestra potencia en las calles
Con la fuerza de la mujer trabajadora, enfrentemos las reforma laboral de Piñera

Que las federaciones y organismos sindicales como la CUT, el CDP que dirige el FA, organice y levante asambleas hacia el paro efectivo del 8 de marzo y el 11 de Abril, pues desde ya comienzan a plegarse al llamado de la coordinadora 8 de Marzo, pero lo que requerimos es discutir desde las bases, y organizar desde ahí el paro.

Los sindicatos, se harán más fuertes si se unen al movimiento estudiantil, al movimiento de mujeres y el pueblo mapuche. Hoy el 40% de la clase obrera a nivel internacional la conformamos las mujeres trabajadoras, importantes demandas del movimiento de mujeres que ha salido con fuerza a nivel mundial, también son nuestras demandas, codo a codo con nuestros compañeros varones necesitamos organizarnos para conquistarlas.

Los y las trabajadoras podemos ir por más, el paro portuario, la lucha del Ferrocarril en Antofagasta que se manifestaron contra los despidos con pañuelos verdes, la lucha del GAM, donde las mujeres trabajadoras gritaron con fuerza “Con nuestra mamás ¡No!” Nos invitan a mirar la potencia y la necesidad de confiar en nuestras propias fuerzas.

Rechazamos la reforma antiobrera de Piñera, pues profundiza el teletrabajo, y relega a la juventud en Chile, a ser mano de obra barata para el empresariado, en una forma de “esclavitud del siglo XXI" con la imposición del estatuto laboral juvenil, que afecta principalmente a jóvenes trabajadores, que estudian y provienen de comunas más empobrecidas, a quienes se les niega el derecho al fuero maternal, a la educación y se les empuja a recibir salarios paupérrimos.

Es por eso que luchamos por la reducción de la jornada laboral a 6 horas, 5 días a la semana, para que todas las manos disponibles puedan trabajar. Sin rebaja de los sueldos, teniendo como mínimo una canasta básica de $450.000, con educación, derecho a la salud y a pensiones aseguradas. Luchamos porque las mujeres ganemos el mismo salario que nuestros colegas varones por el mismo trabajo, por salas cunas en todos nuestros espacios laborales. Creemos que hoy es necesario acabar el subcontrato, que tiene rostro de mujer, y vamos por desarrollar comisiones de mujeres en los sindicatos. Esta lucha es parte de nuestra pelea por avanzar en el objetivo de conquistar una sociedad socialista en la que no tengamos que dejar la vida en los lugares de trabajo, donde exista tiempo libre para desarrollar todas nuestras capacidades humanas.

Por la desmilitarización de la Araucanía y la disolución de las Fuerzas Especiales

El asesinato de Camilo Catrillanca en el mes de noviembre encendió el debate y el rechazo a la institución de carabineros, profundizando su crisis. Salimos miles a las calles, sectores de jóvenes y mujeres, en distintos lugares del país, principalmente el sur. Este golpe al pueblo mapuche y el amplio apoyo de la sociedad, dejaron al gobierno debilitado, y entre maniobras parlamentarias ha buscado retomar el curso de la situación. Aunque la crisis de los carabineros, no se cierra, muy por el contrario.

La lucha del Pueblo Mapuche es el combate por la desmilitarización del Wallmapu y por la conquista del derecho a su autodeterminación; es la pelea contra la represión de las fuerzas especiales de la policía que durante el años pasado cobraron también la vida de Matías Catrileo, Nelson Quichillao, y detrás del falso suicidio con el que encubren el asesinato de Macarena Valdés, Alejandro Castro y muchos otros dirigentes cuya sangre está en las manos de los gobiernos de la derecha y de la ex- Concertación, quienes con represión, contra del derecho a manifestarse de trabajadores, Mapuches, estudiantes y mujeres, protegiendo a costa de todo la propiedad privada y las ganancias de los empresarios.

Es por esto que desde Pan y Rosas creemos que sería un importante paso que las distintas organizaciones sindicales, estudiantiles, del movimiento de mujeres y de Derechos humanos, impulsaran una gran campaña por la disolución de las Fuerzas Especiales de Carabineros, contra la represión y la desmilitarización de la Araucanía. Para nosotres, es una lucha que se vincula a la necesidad de disolver a la policía, y todas las fuerzas de seguridad, como un eje central para quienes creemos que desarrollar una pelea contra el Estado que sostiene a los capitalistas, asesina a mapuches, violenta y asesina a mujeres y trabajadores, al mismo tiempo que levantamos y fortalecemos las formas de autodefensa obrera y popular, de la mano del movimiento de mujeres y la juventud.

Desde Pan y Rosas apostamos por fortalecer al movimiento de mujeres con una política de unidad con la clase trabajadora y con independencia de los partidos empresariales. Reivindicamos la unidad que se dio en las calles de los pañuelos verdes y la lucha contra la impunidad frente al asesinato de Catrillanca, o la lucha de las y los trabajadores del Ferro y el GAM que unieron la lucha contra los despidos y por el derecho a la negociación colectiva con los pañuelos verdes y el derecho efectivo a sala cuna y jardines infantiles para que las labores de cuidado no sigan recayendo exclusivamente en las compañeras. Del mayo feminista rescatamos las masivas asambleas triestamentales que se levantaron en unidad con el movimiento estudiantil, académicas y funcionarios, planteándose demandas tan importantes como el fin al subcontrato y que de haberse desarrollado en unidad con el conjunto de la clase trabajadora pudo haber ido por más.

Luchamos por educación sexual sin la moral de la iglesia y por el derecho al aborto libre, legal seguro y gratuito; por igual salario a igual trabajo, por la reducción de la jornada laboral con un salario mínimo de 450 mil pesos, por la construcción de comisiones de mujeres en nuestros espacios laborales; luchamos por poner fin a la represión, por la desmilitarización del Wallmapu y por la disolución de las fuerzas especiales. Son demandas que proponemos para fortalecer al movimiento de mujeres en oposición a una derecha que va en avanzada en el continente con el imperialismo de Trump y sus gobiernos satélites de Bolsonaro, Macri y Piñera. Lo hacemos con la firme convicción de que es posible una sociedad sin la explotación capitalista, sin la opresión de las mujeres en sus hogares cargando con el trabajo doméstico no remunerado, sin la discriminación y opresión de otros sectores de la sociedad.

Sólo un feminismo que pretenda transformarse en un movimiento político de masas, donde la lucha por mayores derechos y libertades democráticas esté ligada a la denuncia de este régimen social de explotación y miseria para las enormes mayorías, con el objetivo de derrocarlo, puede ser verdaderamente emancipatorio. Nuestra confianza está puesta sobre quienes generan la riqueza social, una clase obrera que cada vez más tiene rostro de mujer, no sobre quienes la expropian. Son las y los trabajadores quienes pueden herir de muerte al capital. No son los sectores progresistas, ni el lobby parlamentario, ni la confianza en los patronos cautelares del capital y sus patriarcas: la Iglesia, el gobierno y los empresarios. La lucha hoy del sector del movimiento de mujeres que queremos construir es un movimiento de mujeres que realmente se plantee la emancipación de la humanidad, terminando con toda opresión y explotación: la lucha por el comunismo.

Te invitamos a dar junto con nosotras esta lucha, a formar parte de Pan y Rosas para seguir organizándonos en nuestros lugares de estudio y trabajo con este programa y esta estrategia.






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