Géneros y Sexualidades

A 7 AÑOS DEL ASESINATO DE DANIEL ZAMUDIO

A 7 años del asesinato de Daniel Zamudio: ¡Nos siguen matando!

El día 27 de marzo se conmemoran 7 años de la muerte del joven Daniel Zamudio tras un brutal ataque homofóbico sufrido semanas antes de su muerte. El hecho significó un “remezón” en el movimiento de la diversidad sexual, pero hoy seguimos enfrentándonos a la homo-lesbo-bi-transfobia.

Miércoles 27 de marzo | 07:06

¿Qué significó para el movimiento de la diversidad la muerte de Zamudio?

Durante años de movilizaciones de la diversidad convocadas por el Movilh, se posicionaban demandas “generales” de la comunidad LGTBI, pero al salir a la luz la noticia del brutal ataque a Zamudio y su posterior muerte, el movimiento potenció el repudio a la homofobia y a los grupos neo nazis, en ese momento denunciados por ataques constantes hacia la juventud que se reunía en lugares públicos.

La homofobia, por otro lado, se empezó a cuestionar más como un problema estructural y no sólo conductas que nacen de la iniciativa individual de ciertas personas, este cuestionamiento trajo consigo que, en espacios estudiantiles, por ejemplo, se problematizara la homofobia y la discriminación, sin embargo, el proyecto de Ley Antidiscriminación (Ley Zamudio), se presentó como una solución frente al tema de “seguridad”, sin dejar espacio a profundizar sobre cómo enfrentar la homofobia en todos los espacios.

Luego de un período, cuando la Nueva Mayoría tomó el gobierno con el segundo período presidencial de Michelle Bachelet, el Movilh e Iguales se enfocaron en las demandas históricas, como el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género, proyectos que sufrieron desvíos y limitaciones, como el Acuerdo de Unión Civil y la actual Ley de Identidad de Género que no abarca a los menores de edad, ni mucho menos todas las problemáticas de la comunidad trans.

Mientras, los padres de Zamudio levantaron la Fundación Zamudio, que se proponía ayudar a las personas que estén enfrentando problemas debido a su orientación sexual o identidad de género, que si bien se ha mantenido inactiva en los últimos años, la madre de Daniel, Jaqueline Vera, indicó a La Tercera que volverá a formar una nueva fundación.

¿A qué nos enfrentamos hoy?

Al cumplirse 7 años de este hecho, la situación de la diversidad no parece ser muy buena, si bien se han logrado mínimos avances como los mencionados más arriba, tenemos una cifra de 698 ataques a la comunidad LGTBI, ataques que han sido brutales y que vuelven a poner la problemática de la homolesbotransfobia sobre la mesa, ¿es que no hemos avanzado tanto como sociedad en esta materia?

Al hacer esa pregunta tenemos que considerar tres factores:

1. El resurgimiento de fuerzas de extrema derecha que fomentan la homofobia a sectores de la juventud y a la sociedad en general, bajo el discurso de un supuesto “marxismo cultural” o la “ideología de género”. Esto nos dice que hoy los discursos y ataques de odio tienen fuerzas políticas donde asentarse.

2. La influencia religiosa en el estado y en la educación, principalmente la religión evangélica o protestante, quienes han estado en primera línea contra los derechos de las mujeres y diversidad sexual, aparte de oponerse tajantemente a la educación sexual integral en las escuelas debido a una supuesta “carga ideológica”.

3. El rol que toma el estado en esta materia, sobre todo con la juventud más empobrecida y con los niños y jóvenes del SENAME. Considerando que varios de los atacantes de la diversidad han pasado por el SENAME ¿Qué rol está cumpliendo el estado con la juventud que se supone debería “reformar”, “rehabilitar” y educar?

Estos tres –importantes- factores nos demuestran un giro en la situación para la diversidad, pues ahora no es suficiente con salir a las calles una vez al año a gritar contra la homofobia mientras es una cúpula quien negocia nuestros derechos con el gobierno de turno.

Nuevo escenario, nuevos desafíos

El Movilh sigue indiferente al hecho de que hoy el escenario político tanto nacional como internacional no es el mismo que hace 10 años, la época de los “consensos neoliberales” llega a su fin, mientras los grandes capitales buscan recuperarse de la crisis económica del 2008, surgen nuevas fuerzas políticas que no sólo se posicionan en primera línea de defensa de los privilegios empresariales, si no también de los ajustes en contra del pueblo trabajador, a su vez que fortalecen, de la mano con las iglesias, un discurso anti-mujeres, anti-diversidad, anti-migrantes y anti-mapuche en los casos de Argentina y Chile.

La propaganda abierta en contra de la comunidad LGTBI está a la orden del día, pasando por José Antonio Kast, quien plantea que es “peligroso para los niños y su inocencia” el “lobby” de los movimientos de la diversidad, también personajes como Marcela Aranda y su “bus de la libertad” (bus de la transfobia), que realizó un llamado a la “defensa de la familia constituida”, mientras en el parlamento se posiciona una “bancada evangélica” liderada por Eduardo Durán (Renovación Nacional), dispuesta hacer todas las maniobras posibles para evitar el avance de los derechos de la diversidad sexual.

Y aquí no terminamos de contar, pues el discurso de odio hacia las mujeres, estudiantes organizados y diversidad promovido por el Movimiento Social Patriota es alarmante, esta agrupación ya demostró de lo que es capaz en la marcha por el Aborto Legal realizada el 25 de julio de 2018, apuñalando a 3 compañeras que se encontraban en la marcha, hecho que, por cierto, quedó totalmente impune y sin apuntar a ningún responsable. Esta agrupación muestra su “cara amigable” con políticas sociales en el ámbito territorial y con un discurso de “soberanía nacional”, sin embargo, no podemos quedarnos indiferentes frente a su crecimiento, siendo un peligro latente para la organización de las mujeres y LGTB en distintos espacios. Su slogan “Dios, Patria y Familia” nos esclarece un poco a qué tipo de ideología extremista nos enfrentamos.

Mientras a nivel internacional, tenemos a Bolsonaro en Brasil, quien llegó a la presidencia en unas elecciones groseramente manipuladas, a la vez utilizando una profunda demagogia en contra de las mujeres y la diversidad sexual, indicando que “la homosexualidad se cura a golpes”, también en defensa de las dictaduras que azotaron a Latinoamérica durante el siglo XX. En medio de las elecciones y luego de salir electo, las consecuencias fueron casi inmediatas, elevando la cifra de ataques de odio e Brasil considerablemente. Vemos a Trump y su discurso de supremacía blanca, que alienta a grupos fascistas a una cruzada en contra de los inmigrantes como también las identidades no heterosexuales, planteando la familia nuclear como pilar fundamental de la sociedad de occidente.

Este es el nuevo escenario y el “giro” que ha dado la situación, en nuestra contra por supuesto, por ende, el viejo método de la mera “denuncia” y la exigencia de más “mano dura contra los agresores” no da el resultado que esperan las organizaciones oficialistas y los distintos sectores que componen el movimiento.

¿Qué necesitamos para enfrentarnos a la discriminación?

Si bien tanto el Movilh como también un sector más “crítico” apuntan a realizar algunos cambios a la actual Ley Zamudio, cambios que en su mayoría sólo consisten en endurecer las sanciones, creemos que el problema es mucho más profundo y no se puede abordar desde el punitivismo.

Siendo la homofobia un problema aun “candente” a nivel internacional, es necesario que el movimiento de la diversidad sexual tome en sus manos este debate, organizando desde los espacios de estudio y trabajo una gran fuerza dispuesta a enfrentarse cara a cara a la reacción y los discursos de odio que hoy tienen cabida incluso en los principales medios de comunicación. Esto acompañado de las iniciativas que se propongan problematizar y profundizar sobre la homolesbotransfobia en nuestros espacios, a la vez levantando un fuerte repudio a quienes vociferan estos discursos.

Por otro lado, es necesario que desde esa misma fuerza organizada se piense un proyecto de Ley Antidiscriminación efectiva que abarque el tema en todo sentido, que tenga la capacidad de identificar y prevenir, como también brindar protección a las víctimas. Pues temas como la discriminación en los trabajos, no están contemplados del todo en la actual ley, como tampoco se piensa la intervención del estado en casos extremos, como jóvenes que echan de sus casas por su orientación o trans que son relegadas a la prostitución al no haber cupos laborales, entre otras problemáticas que hoy ni el Movilh ni las cúpulas de la diversidad han discutido.

Es extremadamente necesario que desde el movimiento de la diversidad se levanten coordinaciones en contra de los grupos de extrema derecha, las iglesias y sus discursos de odio, que se propongan desplegar toda nuestra fuerza en las calles, pues es ahí donde podemos hacer temblar a quienes se oponen al avance de nuestros derechos.

A su vez, debemos tomar el ejemplo del movimiento de mujeres que está de pie en el mundo, expresando no sólo la exigencia de derechos mínimos como el aborto legal, libre, seguro y gratuito, si no que también visibilizando las miserias de este sistema y lo profundo de la violencia machista, solo siendo miles en las calles podemos hacer retroceder a quienes están al frente en esta avanzada reaccionaria.

Siguiendo esa línea, desde nuestros espacios debemos levantar una gran Campaña por la Separación Efectiva de la Iglesia y el Estado, pues hoy las iglesias católica y evangélica, junto con su base social, siguen teniendo influencia en las decisiones legislativas de carácter público, siendo ese el terreno de defensa acérrima del matrimonio patriarcado-capitalismo.

Desde la agrupación de mujeres y diversidad sexual Pan y Rosas proponemos esa alternativa de organización, un potente movimiento de la diversidad sexual que se proponga la conquista inmediata de todos nuestros derechos, con proyectos redactados desde el mismo movimiento, que se proponga enfrentarse a las fuerzas reaccionarias que hoy buscan perseguirnos y amedrentarnos, y que, de la mano con el movimiento de mujeres y el movimiento estudiantil, despliegue toda su fuerza emancipadora.

¡Por la separación efectiva de la Iglesia y el Estado!

¡Fuera las iglesias de todas las ecuelas!

¡Enfrentemos a la derecha y a las iglesias con la fuerza del movimiento de mujeres y diversidades sexuales!






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