Géneros y Sexualidades

8M en Correos de Chile

¡A levantar asambleas y nuestras demandas para hacer que la tierre tiemble con las mujeres al frente!

Beatriz Bravo

Delegada Sindicato Operadores Postales Correos Chile

Sábado 9 de febrero

Este año ha comenzado con los anuncios de la reforma laboral de Piñera, que aunque plantee “igualdad de género”, pretende castigarnos con la flexibilización laboral del teletrabajo, debilitar nuestros sindicatos reponiendo los grupos negociadores entre otros, mientras la reforma de pensiones también tiene el rostro de precarizar a la mujer, pues las jubilaciones miserables se concentran en nuestro género. Pero en simultáneo, desde el año pasado y lo que llevamos de este, se han implementado cierres como en Maersk e Iansa, despidos como en C13, Enap, Angloamerican, y anuncios de ellos como en Correos o la división de Chuquicamata en Codelco; cierres y despidos que buscan mantener las ganancias empresariales a cuesta de las vidas de miles. Es así, como nos encontramos frente al 8 de Marzo, día internacional de la mujer trabajadora.

¡Por un paro nacional efectivo!

Durante el año pasado las direcciones sindicales como la CUT con Bárbara Figueroa del PC a la cabeza, se limitaron a un paro testimonial recién el 8 de Noviembre, que tuvo como protagonistas a los mismos de siempre; los dirigentes sindicales, y a meses después de los ataques más importantes, mientras en la lucha por el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito, callaron la boca, manteniendo una separación tajante entre las demandas del movimiento de mujeres con las de nuestra clase trabajadora, irrisorio si consideramos que somos casi el 50% de la fuerza laboral en Chile y el mundo, y quienes vivimos la cara más cruda de la alianza entre el capitalismo y el patriarcado, con las iglesias como garantes de su doble moral. En simultáneo, el FA se rehusó a dar una pelea consecuente por arrebatarle este derecho al Estado empresarial, sacando lecciones que sólo permitieron la adaptación de lo que comenzaba a ser la marea verde en Chile, rebajaron la lucha por el derecho al aborto legal, a la despenalización. Lo más evidente que dejó la marea verde en Argentina, es que para arrebatarle esta demanda al Estado, no sólo era necesario copar las calles, sino poner la fuerza de la clase trabajadora en el centro para golpearles donde más les duele; la producción y generación de sus riquezas gracias a nuestro trabajo. En Argentina las centrales sindicales más importantes emprendieron una batalla por separar las demandas de las mujeres de las del movimiento obrero y los sindicatos, acto criminal si partimos de la base de la feminización del mercado laboral, y que para los empresarios nosotras significamos contratos precarios, doble jornada laboral, y la baja salarial de millones en el mundo entero, somos un “mercado rentable” para ellos

Hoy, diversas organizaciones y organismos como la CUT, la ANEF, el CdP han planteado su adhesión al convocado Paro de Mujeres, que se realiza por 3ra vez consecutiva, y con ello tenemos total acuerdo, pero no basta por si solo. No podemos ir a un paro testimonial que sólo sirva para que puedan ubicarse como “oposición” a la derecha, cuando los partidos que los dirigen, como la ex NM carga con negarnos nuestros derechos y mantener intactas las leyes más regresivas a nivel internacional a las mujeres, y sus manos manchadas con sangre mapuche como los partidos de la ex Concertación, o el FA que pretende “ser oposición” para reducir toda nuestra fuerza a maniobras parlamentarias haciendo que millones depositen su confianza en las 4 paredes del parlamento de los sueldos millonarios. No queremos un paro testimonial, si efectivamente quieren que este 8M sea un puntapié inicial para un año de movilizaciones, y que sirva como un impulso para la movilización convocada desde la CUT el 11 de Abril, hay que hacer lo que año tras año han renunciado; organizar desde las bases un paro nacional efectivo que tenga nuestras demandas y luchas como mujeres trabajadoras al centro.

Que este 8M tiemble el correo por nuestras demandas y en repudio a los despidos

En Correos nos encontramos frente a una estructuración que pretende que la negligente administración y el saqueo empresarial lo carguemos nosotros, mientras entre 30 cargos directivos se reparten lo que corresponde a 356 puestos de trabajo con un sueldo de $450.000 mensual, nos dicen que la “crítica situación del Correo” es nuestra responsabilidad. Un discurso que busca dividirnos, y que junto a la política entreguista de los dirigentes sindicales, nos debilita para defender nuestros puestos de trabajo y preparar una negociación colectiva que no nos encuentre de rodillas.

En la planta CTP, las mujeres somos el 60% de los trabajadores, en salas de carteros componemos entre 1/3 y la mitad de los mismos. Mientras en las plantas nos concentramos en los trabajos más especializados y la mayoría de nosotras está sujeta a un sueldo miserable por debajo de la canasta básica familiar, muchas de nuestras compañeras son madres solteras, que hacen no sólo 2 jornadas laborales, sino hasta 3, mientras en las salas de cartero nuestras compañeras ni siquiera cuentan con baños.

Tenemos que hacer lo que los dirigentes han renunciado a realizar; necesitamos comisiones de mujeres y asambleas en nuestras plantas y salas para desde nuestras demandas, votar paralización y movilizaciones, en repudio a los anuncios de despidos y por defender nuestros puestos de trabajo, contra la reforma laboral de Piñera y los empresarios, pero también de Macri en Argentina y Bolsonaro en Brasil junto al repudio a la ofensiva imperialista en Venezuela que no traen más que penurias para las masas trabajadoras, pero también debemos volver a levantar nuestra lucha por el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito, por igual trabajo igual salario, el aumento del sueldo base a $450.000, contra el trabajo precario y por el paso a planta permanente y por la desmilitarización ya de la Araucanía que azota día a día a mujeres Mapuche, niños y jóvenes.

Podemos hacer que la tierra tiemble, pero para eso, es urgente dar una fuerte pelea por unificar nuestras demandas como mujeres trabajadoras, con nuestros compañeros, tomando el ejemplo de la pelea por la reincorporación de los trabajadores del Ferrocarril Antofagasta Bolivia, donde no sólo emprendieron una lucha contra la naturalización de los despidos, sino que unieron las chaquetas naranjas con el pañuelo verde por el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito, si ese desafío lo asumimos como una batalla propia, nuestra fuerza puede ser imparable.






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