Política Chile

DEBATE – COLUMNA DE OPINIÓN

A propósito de la recolección de firmas de Convergencia Social: La izquierda al debate

Un debate con Convergencia Social a raíz su reciente proceso de inscripción como partido legal, próximos a las elecciones municipales del 2020. ¿Olvidó la izquierda ser anticapitalista? ¿Qué alternativa y proyecto político es necesario forjar para responder al momento? Aquí intentamos responder a estas preguntas.

Felix Melita

Estudiante de Psicología Universidad de Antofagasta

Lunes 29 de julio

Convergencia Social y las urnas de este 2020

El intelectual marxista David Harvey en su entrevista titulada “La izquierda olvidó ser anticapitalista” señala que: “¿Qué hace un partido político de izquierda cuando tiene el poder político? Típicamente, busca cierta redistribución de la riqueza, pero nunca interfiere en la base estructural de la riqueza. A menudo facilita que los líderes de los movimientos sociales estén dentro del aparato del Estado. Así que, los movimientos sociales caen, y, como consecuencia, los ricos mantienen el poder. Entonces, con los movimientos sociales abajo, ellos (los ricos) recuperan el poder”.

Ahora, ¿a qué viene esta cita? Sin duda alguna nos parece que lo puntualizado por Harvey al analizar a la izquierda en los últimos 15 años no puede ser otra cosa que un análisis certero para describir lo que ha realizado la “izquierda”, tanto al reformismo clásico de los regímenes “posneoliberales” como incluso lo ha realizado recientemente lo que llamamos como “neo-reformismo”, con exponentes como Syriza en Grecia, gestionando desde el gobierno los planes ajuste de la Unión Europea, PODEMOS en España, subordinándose a la política del PSOE o incluso a la monarquía española al oponerse a la independencia del pueblo de Cataluña, o incluso el mismo Frente Amplio en Chile, como lo han demostrado con RD sumándose al Ministerio de Educación en el segundo gobierno de Bachelet, o incluso el Frente Amplio al sumarse en las mesas de diálogo de la derecha a inicios del segundo gobierno de Piñera.

Y es precisamente en el terreno y la tónica con la que queremos continuar este debate. Sobre todo, con la reciente recolección de firmas por parte de Convergencia Social (reagrupamiento interno de colectividades pertenecientes al FA, que integra a Autonomista, la Izquierda Libertaria y Nueva Democracia), de cara al próximo proceso de elecciones municipales del 2020, en donde desde la Convergencia Social afirman buscar: "una alternativa política distinta", además de buscar convencer al 57% de la población que no acudió a votar en las pasadas elecciones. Sin duda, una meta no menor, cuando dicho fenómeno se vincula con la crisis política del régimen neo-liberal y capitalista chileno.

Más allá del olvido

Convergencia Social busca así, por un lado, capitalizar a un sector de la izquierda chilena, en donde ellos mismos se autodenominan fraseológicamente como “socialista, feminista y libertaria”, pero además posicionarse como un bloque progresista que logre superar al sector moderado –y mayoritario por lo demás- del Frente Amplio, expresado en Revolución Democrática.

Sin embargo, una cosa es clara. Ellos mismos afirman en sus documentos internos que, pese a las diferencias, una de sus directrices es la de fortalecer al mismo Frente Amplio, velando así por la unidad del mismo. Es aquí donde nos preguntamos ¿la emergencia, e incluso la viabilidad, de un proyecto político de izquierda “socialista, feminista y libertario” no pasa por también la más amplia libertad de crítica? ¿No pasa acaso también por fortalecer las luchas de la clase trabajadora, así como la de los movimientos sociales también? Pareciera que esto no fuese así para quienes componen Convergencia Social.

¿Por qué afirmamos esto? Es simple. El país vio sus calles colapsadas con la reciente movilización de los profesores a nivel nacional, quienes –superando incluso al mismo Frente Amplio y al Partido Comunista- se posicionaron como los reales opositores al gobierno de Piñera, y la Convergencia Social en ningún momento salió a denunciar el actuar burocrático de Mario Aguilar, militante del Frente Amplio (Partido Humanista) al intentar bajar la movilización cuando las y los profesores aún tenían ansias de lucha y movilización, buscando que los principales opositores a este gobierno agacharan el moño ante un gobierno represivo e intransigente con los rostros de Cubillos, Chadwick y Piñera en la línea de frente.

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Es en este momento en donde la izquierda se jugaba ser un factor en la misma lucha de la clase trabajadora y los movimientos sociales, en donde incluso en su momento confluyó la lucha de las y los trabajadores de Walmart, con más de 17.000 trabajadores en la calle agrupados en el Sindicato Inter-empresa Líder, sin embargo, el interés del conjunto del Frente Amplio, incluyendo a la Convergencia Social, estaba puesto en negociar con el resto de la “oposición parlamentaria”, es decir con la Democracia Cristiana, el Partido Radical, entre otros.

Y es que a diferencia de lo que plantea Harvey como un “olvido”, desde la vereda del trotskismo, quienes hemos estado desde el día uno apoyando la lucha de las y los profesores y trabajadores de la educación, así como la de las y los trabajadores de Walmart, buscando fortalecer y unificar las luchas desde nuestros espacios, podemos afirmar que no se trata en ningún caso de alguna laguna mental ni alguna especie de amnesia selectiva, sino que más bien corresponde a un planteamiento estratégico.

¿Qué quieren decir estas palabras que podrían significar tan complicadas? Nos referimos a que su planteamiento de cómo conquistar los cambios que buscan es a través de la misma negociación parlamentaria. Buscan “transformar por arriba”. Sus adeptos en este punto podrían decir que también con la “fuerza por abajo”. Sin embargo, esta fuerza por abajo, de la clase trabajadora, del pueblo pobre, de los movimientos sociales, está limitada para su forma de cómo conquistar los cambios a sólo ser una forma de presión para que sus negociaciones parlamentarias o la cantidad de cargos que tienen en el gobierno aumenten.

¿Es esta una alternativa política que puede asegurar la transformación de este sistema? Nosotros creemos que no. Al igual que David Harvey podemos afirmar que si no se avanza a transformar la raíz de este sistema capitalista y neo-liberal, los ricos se mantendrán en el poder, y por consecuencia, toda transformación no será más que una transformación parcial, que al momento de “retornar” los ricos y poderosos, las podrán borrar con el codo. El desafío pasa entonces por la articulación de una gran fuerza social de los desde abajo, que apueste por transformarlo y volverlo todo desde la potencia de fuego de las calles, y los métodos clásicos de la lucha de clases, como las huelgas, los cortes de ruta, marchas, y sobre todo, la unificación de las luchas de la clase trabajadora, y los movimientos sociales, tales como las luchas anti-patriarcales, anti-raciales, anti-imperialistas, entre otras.

Los desafíos de la izquierda en el segundo año de gobierno de Piñera

Este año hubo sin duda alguno un momento decisivo. El gobierno alcanzó su desaprobación histórica, se desarrolló una masiva movilización nacional de las y los trabajadores de la educación, así como también una huelga contra uno de los magnates más grandes del mundo con la lucha de las y los trabajadores de Walmart. Sin duda alguna era un momento que no se podía desaprovechar para llamar y convocar con todas las fuerzas a una unificación de estas luchas, como lo pudo haberse hecho con un pliego único de demandas y un llamado desde todas las centrales sindicales y estudiantiles a un gran paro unificado por todo el país para echar abajo las reformas de Piñera y sus ataques. Sin duda alguna, el Frente Amplio –y la Convergencia Social- desaprovechó y subestimó completamente la fuerza de la clase trabajadora movilizada para seguir poniéndole fichas a su planteamiento de que es con negociaciones con partidos como la DC y el PR, quienes han votado a favor de la derecha, podrán cambiar este sistema cómodamente desde las sillas del Congreso y los municipios. Nada más lejano a la realidad.

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La transformación radical de este sistema no vendrá ni por el recuerdo de algo olvidado ni por una transformación sutil desde el mismo Estado capitalista y neo-liberal. Esto pasa por organizar la rabia, y apostar por la unidad de las luchas, así como también el desarrollo de organismos de auto-organización propios de la clase trabajadora (consejos o coordinadoras) que serán fundamentales para la lucha contra los capitalistas y para vencer la resistencia que pondrán a cualquier medida que busque afectar sus intereses, medida que en definitiva es necesaria para asegurar el fin del negocio en la salud, el sistema de pensiones de miseria, la explotación laboral, asegurar derechos sexuales y reproductivas de la comunidad LGBTI+, el derecho a la auto-determinación del pueblo mapuche, entre otros.

Es por esto que quienes apostamos por levantar un programa de ruptura radical con este sistema de miseria, afirmamos que es necesario poner en pie una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, la anulación de las privatizaciones, así como también la nacionalización de los recursos estratégicos bajo gestión de trabajadores para salud, educación y vivienda, la expropiación de las 10 grandes familias que controlan el país de la mano con las multinacionales imperialistas sin ningún tipo de indemnización y bajo gestión obrera, de mineras, forestales, bancos, empresas energéticas, etc, a la par de poner en pie organismos de auto-organización y auto-defensa, como un primer pie para un propio gobierno de las y los trabajadores y el pueblo pobre en Chile.

Creemos que este es un camino a seguir para echar abajo este sistema. Y hacemos un llamado a todos y todas quienes vean en la izquierda, en el anti-capitalismo y en el socialismo a levantar en conjunto estas medidas programáticas, y en definitiva, a fortalecer la lucha contra este sistema en la perspectiva de un gobierno de las y los trabajadores para poner fin a este sistema capitalista. Es necesario que nos articulemos como una gran bola de demolición que eche por tierra todos estos muros del pinochetismo y el capitalismo neo-liberal.

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