Sociedad

DESPIDOS Y SUSPENSIONES

“¿Aprender con hambre? El 58% de las familias de mi colegio han perdido su fuente laboral”

Como Nuestra Clase reproducimos una carta abierta que nos hace llegar un docente: “'Profe, yo no puedo seguir pagando el internet porque me quedé sin trabajo. Lo siento mucho por las tareas, pero tengo que parar la olla' me decía una apoderada. Y es que es obvio, con hambre no hay clases."

Domingo 17 de mayo

"Trabajo en un colegio de una comuna pobre y popular del sur de Santiago. Aquí la pandemia ha golpeado muy duro, no sólo porque en un par de semanas se han disparado los contagios, si no porque el desempleo y las suspensiones han afectado a muchísimas personas.

Como escuela, hicimos un catastro de la situación que viven nuestros estudiantes y sus familias y los resultados fueron muy dolorosos: el 58% de las familias de mi colegio han perdido su fuente laboral principal y el 25% han perdido todas sus fuentes de ingresos económicos. No puedo decir que es sorprendente, en lo absoluto, si cada día este gobierno de derecha inventa artimañas legales para que la crisis que se abre y agudiza la paguen las personas pobres y trabajadoras en vez de aquellos que acumulan grandes fortunas a costa de la explotación de las personas, de los recursos naturales, de la especulación, etc.

La realidad de las y los estudiantes de nuestro colegio es precaria. Gran parte no tiene acceso a internet ni computador, viven en situación de pobreza y/o violencia. Las clases online con las que el Ministro de Educación se vanaglorió aquí no aplican. Tampoco la alimentación de la canasta Junaeb, esa que tanto publicitó con imágenes que distaban mucho de las que realmente recibimos en el establecimiento para entregar a les estudiantes.

Nuestros estudiantes y sus familias pasan hambre y penuria. Les docentes y educadoras sabemos que no se puede estudiar ni aprender así. “Profe, yo no puedo seguir pagando el internet por que me quedé sin trabajo. Lo siento mucho por las tareas, pero tengo que parar la olla” me decía una apoderada. Y es que es obvio, con hambre no hay clases.

Entre profes nos organizamos y levantamos una colecta de dinero para poder complementar la canasta alimentaria de la Junaeb y apoyar a nuestros estudiantes y apoderades, con la solidaridad entre trabajadores y pobladores por delante. Algo similar hicieron profesores de Recoleta, que reunieron dinero para ayudar a sus estudiantes migrantes y sus familias, que sin trabajo y sin dinero, quedaron además sin hogar (por no poder pagarlo), abandonados a sus suerte. Sin embargo, esta necesaria solidaridad no puede naturalizar lo que hay de fondo: El gobierno de Sebastián Piñera y sus amigos empresarios son los responsables. Las personas de los sectores populares quedan sin trabajo, ya sea por suspensión o despido, por que el gobierno prioriza salvar las ganancias de las empresas y no la vida de las personas. Así de simple.

Y mientras estas cosas pasan, el comunal del Colegio de Profesores de la comuna que trabajo está completamente inactivo, sometido y sumido en la agenda política que impone Figueroa, naturalizando el inerte rol que el gobierno quiere darle al gremio docente. Naturalizando también la lógica de mercado que hay en las “clases online" y la paranoia de justificar la pega que tiene a los jefes de UTP exigiendo planillas, reportes, clases, clases y más clases, aunque ni siquiera llegue a conectarse un tercio del curso. Es tal la irracionalidad con que ha actuado el Mineduc que incluso pretenden realizar el SIMCE y la Evaluación Docente en medio de una pandemia, como si no hubiese nada más urgente en que gastar esos recursos. Como si no empezaran a sentirse los embates de esta crisis económica que recién comienza y promete agudizarse.

Lamentablemente, parece que esta lógica de sometimiento al agobio laboral del teletrabajo y de “quédate en casa” está instalada no sólo en las dirigencias, sino también instalada en gran parte del sector docente.

¿Cómo es posible que mientras nuestros apoderados y estudiantes padecen necesidad y hambre, el profesorado silencia? ¿Vamos a agachar la cabeza frente al computador y a fingir que nuestros estudiantes realmente van a lograr aprendizajes significativos de algo del curriculum?

No podemos esperar que las soluciones vengan de los mismos que han desmantelado la educación y la salud pública por décadas y que son los que han empujado a las familias a estas condiciones de miseria e incertidumbre. Los profesores no podemos mantenernos impávidos ante este escenario, necesitamos solidarizar con nuestros estudiantes y sus familias, con los trabajadores de la salud y de otros sectores. Solo organizándonos podremos enfrentar esta crisis."

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