Géneros y Sexualidades

MOVIMIENTO DE MUJERES

¡Asiste con Pan y Rosas al Encuentro de Mujeres en Lucha!

La Coordinadora Feminista 8 de marzo (CF8M) está en la recta final de la organización del Encuentro Plurinacional de Mujeres que Luchan a realizarse los días 8 y 9 de diciembre, instancia que se estima reunirá a más de 1000 mujeres de todo el país para discutir metodológica y programáticamente hacia el 8M del 2019. ¡Te invitamos a asistir junto a Pan y Rosas!

Martes 4 de diciembre | 08:37

2018: Un año contradictorio

La derecha ha avanzado en todo el continente: Bolsonaro en Brasil, el ajuste del FMI en Argentina y los ataques de Piñera en nuestro país, demostrando la impotencia de la estrategia que llevaron adelante los gobiernos progresistas en el poder durante los últimos 10 años en América Latina. No tuvimos derecho a un aborto libre, legal, seguro y gratuito en ninguno de los gobiernos que se jactan de la ampliación de derechos para las mujeres. Esos gobiernos fueron incapaces de impedir el avance de la derecha no solo en Chile, sino en todos los países del Cono sur.

Sin embargo, este año fuimos las mujeres quienes pusimos nuestra lucha en las calles de toda Latinoamérica y demostramos el enorme potencial que tenemos. El 2018 ha sido muy importante para el movimiento de mujeres: la marea verde, el #EleNao y el “mayo feminista” chileno, una nueva generación salió a luchar por sus derechos y contra el patriarcado.

El 8 de marzo (8M) pasado fue un hito a nivel mundial, con multitudinarias marchas. Nos articulamos a nivel nacional, emergiendo coordinadoras y asambleas en todo Chile que habilitaron la lucha que se dió en los liceos y universidades contra la violencia machista. De este proceso surgieron espacios como la Coordinadora feminista 8 de marzo (CF8M).

Esta situación nacional e internacional planteó la posibilidad de levantar una “huelga feminista” para el 8M de 2019, cuestión que se ha organizado con acciones como la movilización por el aborto en Chile, donde desde Pan y Rosas participamos en las jornadas del 25J, 8A y el 28S. Las discusiones sobre la huelga del 8M han girado tanto en torno a las demandas como en su carácter y realización práctica, y así surge la idea de impulsar un encuentro nacional de mujeres que finalmente se nombró Encuentro Plurinacional de Mujeres que Luchan (EPML), con el objetivo de que el movimiento pueda debatir programáticamente y proponga un plan de movilización para preparar el “hito” del 8M.

El Encuentro Plurinacional de Mujeres que Luchan y las estrategias en pugna

Para el EPML que se realizará los días 8 y 9 de diciembre, se estima una participación de más de 1000 mujeres de todo el país, siendo el primero con esta masividad y objetivos en décadas.
Se propone como un espacio no separatista, libre de alcohol y drogas, anti racista y sin transfobia. Estará en disputa qué objetivos y por lo tanto qué estrategia debe tener el movimiento de mujeres para conquistarlos.

Creemos que el impacto que tuvo la marea verde argentina -que en nuestro país motorizó la movilización de decenas de miles en las jornadas del 25J y 8A- debió convertirse en millones en las calles y en un gran movimiento en los lugares de estudio y trabajo para triunfar.

Si bien hubo fuerzas políticas que conscientemente frenaron la pelea, creemos importante no bajar los brazos y seguir en pie de lucha por el aborto legal, libre, seguro y gratuito, ya que es una cuestión democrática mínima que nos niegan: el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo.

Al conseguir esta demanda podremos terminar con el dominio del Estado sobre la capacidad reproductiva del cuerpo de las mujeres y los cuerpos gestantes. Además la demanda por el aborto legal desenmascara por un lado a derecha con su farsa de feminismo del “techo de cristal”, que solo trae como consecuencia el fortalecimiento del Estado represor; y por otro, a la ex Concertación, que, como les falses amigues del pueblo, posan de aliados del movimiento de mujeres, pero en sus gobiernos se negaron a entregar los derechos fundamentales de las mujeres, y eludieron en todo momento legislar por el derecho al aborto: libre, seguro y gratuito.

El mismo Frente Amplio, que en su programa se declaraba a favor, sustituyó la lucha por el derecho al aborto en la calle para negociar la despenalización, a través de una alianza con la vieja concertación y la derecha liberal, debilitando la enorme fuerza que cientos de mujeres junto a trabajadores y estudiantes demostramos. Su política de “oposición responsable” y de conciliación con los sectores progresistas que nos han traicionado una y otra vez, dejan en claro que no son un proyecto viable para contraponerse a la derecha más vil, que abiertamente se opone a la conquista de todos nuestros derechos.

Es así como desde el FA transformaron el potencial que tenía la lucha en las calles por el derecho al aborto en una ley de despenalización, que si bien es importante, es totalmente insuficiente. El movimiento de mujeres puede ir por mucho más.

Esa estrategia la vimos también en el desvío de la movilización por Camilo Catrillanca, donde el Frente Amplio se contentó con apoyar la interpelación parlamentaria y ni siquiera fueron capaces de votar la comisión investigadora, faltando varios de sus parlamentarios a la votación, es decir, ni siquiera con su estrategia son coherentes. Movieron una concentración testimonial desde el CONFECh, sin llamar a zonales para organizar el paro, convirtiendo la jornada en un hito que no pasó de ser mencionado brevemente en la prensa. De ahí el peligro de que el llamado a huelga al 8 de marzo desemboque también en un hito, una “huelga” testimonial.

Por eso, valoramos la intención de que sea un encuentro en que se pongan al centro las demandas del pueblo-nación mapuche. Pero es necesario reconocer que eso implica más que un nombre, implica que el movimiento de mujeres sea un aliado de las y los trabajadores para pelear por el derecho a la autodeterminación, enfrentando los intereses de los empresarios como las grandes forestales que usurpan las tierras de la Araucanía para acrecentar sus ganancias.

La huelga del 8M: un puntapié inicial para un 2019 donde enfrentemos en las calles a la derecha y sus ataques

Es necesario que en el Encuentro de Mujeres tomemos las banderas anti represivas y contra la derecha. Los principales debates en este espacio serán tanto programáticos como de método. Si queremos hacer del 8M-2019 un paro efectivo, es elemental la unidad con la clase trabajadora, donde las mujeres obreras sean protagonistas.

Para eso es necesario exigirle a la CUT, al Colegio de Profesores y a la Confech que convoquen y organicen el paro ese día, con articulación desde las bases y paralización efectiva, acciones que agiten y preparen el camino hacia el 8M, como piqueteos en sectores industriales y barrios.

Por que la marea verde fue un gran impulso que nos marcó el camino. Vemos que es clave que votemos en el encuentro una campaña por el aborto legal, libre, seguro y gratuito: no queremos esperar los tiempos del parlamento.

Hoy la derecha de Chile Vamos está intentando poner nuevas trabas a nuestro derecho, ingresando con el aval del Ejecutivo un recurso al Tribunal Constitucional para intervenir el protocolo de objeción de conciencia en el aborto en tres causales -que cubre una ínfima parte de los abortos que se realizan en el país-. Por eso, la vía parlamentaria es insuficiente.

Es momento que el movimiento de mujeres discuta y delibere qué proyecto de ley necesitamos, donde las feministas socialistas ponemos énfasis en que es un problema de salud pública, por lo tanto debe ser gratuito, de libre acceso y sin límites temporales en causales como violación o donde peligre la vida de la mujer o cuerpo gestante: esto solo lo conquistaremos con una gran fuerza social en las calles.

Pan y Rosas propone, junto con eso, que el EPML impulse una campaña por la desmilitarización inmediata de la Araucanía y contra la represión, con una fuerte denuncia al gobierno y a la política sistemática de expoliación por parte del Estado chileno, donde los gobiernos de la Concertación fueron cómplices y tienen manchadas sus manos de sangre mapuche, poniendo por delante la exigencia al Colegio de Profesores o la CUT o la Confech de convocar ya a continuar la movilización con una gran jornada nacional, porque la lucha es ahora.

Para que el paro sea en todos los ámbitos de la vida, con peso principalmente en lo que puede afectar las ganancias de los empresarios: es necesario paralizar los lugares de trabajo. No olvidamos que para el pasado 8N la CUT en manos del PC no tuvo asco en anunciar un "paro activo" para hacer algo muy moderado en realidad.

Las mujeres trabajadoras son en todo el mundo las más precarizadas, y en Chile el subcontrato tiene rostro de mujer. Por lo mismo, pueden dinamizarse y activar sectores de su propia clase, y generar vanguardia de lucha como la que ya despuntó primigeniamente con el asesinato a Catrillanca, donde fuimos cientos de compañeras en la marcha del 22N expresando nuestra rabia contra la policía por el asesinato del weichafe.

¿Cuál es nuestra perspectiva?

Hemos sido parte de este gran movimiento de mujeres internacional que en Argentina y en Chile se levantó por Ni Una Menos y por el derecho al aborto. Lo hicimos peleando para que este movimiento se enraíce en los lugares de trabajo y estudio, revolucionando las organizaciones estudiantiles y sindicales. Y luchando para que las mujeres trabajadoras se pongan al frente uniéndose a las miles de jóvenes que han sacudido las calles.

Las y los políticos burgueses, buscan arrebatarnos esta fuerza haciendo demagogia con nuestros derechos. Isabel Plá que se declaró feminista en las movilizaciones universitarias por una educación no sexista, es la misma que está contra el derecho al aborto igualándolo con la esclavitud.

Ellos, son los mismos que hoy reprimen mujeres y niñes en el Wallmapu. Los únicos que buscan poner grilletes a las mujeres para parir encadenadas y arrebatarnos el derecho a decidir son ellos.

Piñera anunció que haría de todo para frenar el derecho al aborto; Van Rysselberghe, se reunió con el misógino Bolsonaro. Ellas y ellos son los mayores defensores del legado de Pinochet y Jaime Guzmán, quien dijo que “la madre debe tener el hijo aunque salga anormal, no lo haya deseado, sea producto de una violación o aunque de tenerlo, derive su muerte” mientras asesinaban, torturaban y violaban a mujeres embarazadas en dictadura.

Dentro del feminismo está abierto un debate central. Muchas compañeras que despiertan para la política se encuentran con ideologías que definen que debemos mantener nuestras demandas contra la opresión separadas del conjunto de las demandas de las y los explotados y oprimidos. E incluso algunos sectores llegan al extremo de considerar a los hombres como enemigos. Son los capitalistas los que quieren que luchemos por reivindicaciones parciales que no cuestionen este sistema de fondo y separados.

Los hombres trabajadores y jóvenes son nuestros aliados en la lucha contra la explotación y la opresión. Nuestras enemigas son Hillary Clinton, Merkel, sus socias menores como Bachelet y las mujeres empresarias que oprimen y explotan todos los días a la clase trabajadora como la matriarca Iris Fontbona del grupo Luksic contra el cual se enfrentaron nuestras compañeras y compañeros del Ferrocarril de Antofagasta.

Porque tenemos enemigos de esa magnitud es que la estrategia de crear espacios autónomos es totalmente impotente para luchar contra la opresión. Es por eso que el feminismo socialista por el cual luchamos dentro del movimiento de mujeres nos pone en la línea de frente de combate por cada lucha contra la opresión de género, pero al mismo tiempo pelea para que el movimiento de mujeres levante las demandas de las mujeres trabajadoras y sea una palanca para revolucionar las estructuras sindicales corporativas y machistas, para ponerlas a servicio de la lucha contra la explotación y la opresión.

Con esta perspectiva, el 8 de marzo puede ser el puntapié para un 2019 de movilización en que enfrentemos en las calles al Gobierno, los empresarios y sus medidas. Ahí, el movimiento de mujeres puede tomar un papel protagónico, uniendo las distintas luchas, así como lo hicimos en la última marcha contra la violencia a las mujeres donde nos manifestamos en repudio a la violencia machista de este Estado capitalista y patriarcal, denunciando el asesinato a Camilo Catrillanca y contra la represión policial.

Para esto, el EPML nos debe trazar un camino de lucha para organizar una gran fuerza que se imponga a la derecha y conquiste el aborto legal, libre, seguro y gratuito; que enfrente la crisis de la educación pública, por una educación gratuita y no sexista; y contra la agenda represiva del Gobierno con que ya viene impulsando el Comando Jungla y el proyecto Aula Segura.

¡Asiste junto a Pan y Rosas al Encuentro de Mujeres que Luchan!






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