Política Chile

VALPARAÍSO

Autoridades de gobierno y Municipio se enfrentan tras cancelación del proyecto “Mall Barón”

Tras el fallo de la Suprema, la Intendencia lamentó la decisión debido a los supuestos empleos que habría generado el proyecto, mientras el Municipio saludó el fallo y reconoció el rol de las organizaciones sociales que llevaron adelante la acción judicial.

Antonio Paez

Dirigente Sindicato Starbucks Coffe Chile

Jueves 11 de enero

Mientras en las calles porteñas se escuchaba con alegría el rechazo de la Corte Suprema al proyecto “Mall Barón”, en las oficinas de la Intendencia y diversas reparticiones de gobierno los aires de decepción no se hacían esperar. Y es que el gobierno, a través de la empresa Portuaria de Valparaíso, fue uno de los sectores que impulsó la entrega de los terrenos donde la empresa privada “Mall Plaza Valparaíso” se predisponía a construir un enorme mall de similares características al que ya existe en San Antonio.

Durante esa mañana el alcalde autonomista, Jorge Sharp, daba una larga entrevista reconociendo el final del proceso judicial como una victoria para los movimientos que impulsaron la demanda para evitar la edificación en el borde costero. Pero a la par de que mostraba su satisfacción por el fallo, comprometió los esfuerzos necesarios para desarrollar alguna iniciativa que favoreciera la creación de un espacio público sin cerrarse a la discusión de nuevos proyectos privados para el sector.

De esta manera se pone fin a un conflicto que afectó al puerto por más de 10 años y que cuestiona de conjunto el modelo de desarrollo urbano que se planifica para la ciudad. Mientras los gobiernos locales, tanto de la Concertación como la derecha, dieron rienda suelta a la edificación en altura, sin respetar ningún tipo de armonía arquitectónica o acorde a los compromisos adquiridos con una de las ciudades declarada “patrimonio de la humanidad” por la UNESCO, la población porteña cuestionó estas decisiones debido a la forma autoritaria en la que se adoptaron; debido a la ausencia de todo espacio de debate público donde se pudiera resolver el proyecto de desarrollo de la ciudad (como el plan regulador) y dejando estas decisiones a manos de voraces empresarios inmobiliarios como Mall Plaza u otros.

Durante más de 20 años Valparaíso vio transformada la típica postal de miles de casas tiradas al azar en los cerros, por altísimas torres que nublan la panorámica de la bahía. La relación entre política y negocios que mostró con toda claridad los casos de corrupción como PENTA, SQM, entre otros, es expresión de la forma en que los políticos patronales devuelven favores. En Valparaíso se privilegió la especulación inmobiliaria con la promesa de “trabajos” a costa de precariedad habitacional y hacinamiento para los más pobres, es decir: que los ricos se vuelvan más ricos mientras los pobres siguen viviendo en la miseria.

El rol de las organizaciones locales, quiénes son y a quiénes benefician

Pero a diferencia de otras comunas donde los alcaldes han permitido construir verdaderos “guetos en altura”, en Valparaíso diversas organizaciones locales se han organizado para impugnar la legalidad y la legitimidad de estos. De esta manera una decena de pequeñas organizaciones (como las que interpusieron la demanda que permitió detener la construir del mall barón) se han constituido para mantener el “patrimonio porteño”.

Hasta ahora este tipo de organizaciones han sido un gran apoyo para la “alcaldía ciudadana” de Sharp, pero la prensa no ha dado cuenta de quienes constituyen estas organizaciones.

Más que el trabajador promedio, los principales guardianes del patrimonio se han vuelto los empresarios turísticos de los cerros de la ciudad. Ellos, por delante de todos, les interesa mantener Valparaíso como una pequeña isla virgen que sea de interés para los cientos de miles de turistas que año a año visitan la zona. En esto tanto el gobierno como las organizaciones que apoyan la alcaldía tienen un objetivo común: defender un modelo de desarrollo empresarial. Los gobiernos de la Nueva Mayoría y la derecha a los grandes empresarios inmobiliarios, del retail o del puerto; mientras que Sharp al pequeño, mediano o gran empresario local que vive del turismo.

¿Y el “porteño”?

Los que realmente han estado ausentes en este debate son los trabajadores y el pueblo de Valparaíso como tal. Hasta ahora el alcalde y su proyecto “ciudadano” de administración local no ha involucrado a la comunidad en estas peleas, sino que ha dejado “actuar la ley” (esa misma que Sharp dijo que había que respetar, al igual que la propiedad de los capitalistas) y las organizaciones “ciudadanas”. Pero lo que está en juego es más que si se construye un mall o no, si se amplia el T2 o no; lo que está en juego es si los que viven en Valparaíso tienen el derecho de definir cual es el proyecto de ciudad en el que desean vivir.

Sin involucrar a los sindicatos, las juntas de vecinos o las federaciones estudiantiles, toda discusión y resolución seguirá estando en manos de abogados, tecnócratas, empresarios (sean estos medianos, grandes o enormes) o jueces, mientras en las calles los trabajadores, las mujeres y la juventud esperan pacientemente a que estos se pongan de acuerdo sobre cuál será el futuro de la mayoría.

Con un gobierno de derecha pronto a asumir, la perspectiva de cómo resistir a Piñera estará a la orden del día y en Valparaíso estará en la primera línea de la opinión publica debido a la administración frenteamplista de Sharp.

¿Cuál será la relación entre un gobierno derechista, antiobrero, conservador y proempresarial y un municipio ciudadano? Hasta ahora Sharp podía contentarse con bailar en las actividades con la presidenta Bachelet. ¿Mantendrá Sharp la paz social si Piñera restituye el proyecto, aun con el amplio rechazo de la población local? El 2018 será un año muy incierto.






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