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MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

Autoritarismo universitario en la UA: balance de una lucha contra una herencia de la dictadura

En medio de una brutal represión del gobierno de Piñera a los sectores que se movilizan y una semana de terminado el conflicto en medicina de la UA, es necesario mirar lo que fue el proceso, cómo se logró revertir las represalias y cuáles son las perspectivas

Karla Peralta Díaz

Ex Presidenta del Centro de Estudiantes de Medicina UA Vocera de Pan y Rosas y Vencer

Sábado 22 de diciembre de 2018

Hoy nos encontramos en un momento político en que la derecha no puede lograr la estabilidad que necesita, y desea, para su gobierno empresarial. A Piñera se le abre una de las crisis más grandes en lo que va de su gobierno por el asesinato de Camilo Catrillanca, ya que la juventud salió a la calle a expresar toda su rabia contra la represión de la policía. Esto se relaciona directamente con el autoritarismo universitario que es otra forma de coartar la organización estudiantil.

Sin duda, el autoritarismo universitario, donde las decisiones se concentran en las manos de unos pocos y es utilizado generalmente contra estudiantes que se movilizan y es una de las herencias que dejó la dictadura de Pinochet, donde se barrió con la política universitaria y a punta de fusiles, torturas y desapariciones se patologizó la militancia, especialmente de izquierda.

La lucha contra el autoritarismo en medicina

Esta estructura autoritaria sigue vigente y es palpable en nuestros días. Así ocurrió en la carrera de medicina de la Universidad de Antofagasta, donde las autoridades de la carrera de manera caprichosa y profundamente autoritaria se propusieron emprender represalias contra quienes faltaron a prácticas clínicas el pasado 8 de noviembre por adherir al paro nacional convocado por la CUT, CONFECH y que en Antofagasta fue coordinado por trabajadores de diversos sectores, federaciones estudiantiles y organizaciones sociales. A pesar de que la paralización fue decidida de manera democrática por las y los estudiantes en su asamblea de carrera.

Luego de más de dos semanas de paralización, los estudiantes de medicina de la Universidad de Antofagasta retomamos nuestras actividades académicas. Debido a la intensa movilización que llevamos adelante logramos que las medidas autoritarias de reprobación o de colocar un 1.0 por paralizar y movilizarnos no se llevaran a cabo.

Durante los días de movilización se dejaron sentir casi diariamente manifestaciones afuera de área clínica y del campus Angamos, para presionar a que los directivos dieran una respuesta, además, se levantó una campaña democrática por redes sociales donde sindicatos, trabajadores, ex estudiantes de la carrera, estudiantes de otras carreras, personalidades políticas, entregaron su apoyo a los estudiantes en contra de las medidas que pretendía llevar adelante la carrera.

Direcciones estudiantiles y los diferentes caminos dentro del conflicto

Entre las y los cientos de estudiantes que componían las asambleas durante la movilización se pudieron dibujar diferentes sectores, expresados tanto en las direcciones como en los estudiantes. Por un lado, estaba la tendencia a la conciliación y la confianza con las autoridades que al comienzo tenía poca fuerza en la asamblea de conjunto pero que se fue fortaleciendo más para el final de la movilización, sobre todo, por el rol conservador que jugó en ese sentido el centro de estudiantes que apostaban a un ánimo de priorizar el diálogo con las autoridades que nos querían reprobar.

Otro sector que logró influenciar haciendo que la movilización pusiera al centro una estrategia para vencer, éramos las y los estudiantes que íbamos por confiar en las fuerzas de nuestra movilización para poder frenar el autoritarismo, y que ponemos al centro la desconfianza en las autoridades a la hora de salir a actuar y decidir el curso de la movilización, los mismos que veíamos que el problema iba más allá que de la carrera, entendiendo que no se trata de una nota o reprobación sino que de una estructura autoritaria más profunda, cuestión que compartimos las y los estudiantes de Vencer. Además, como es propio de los momentos más álgidos surgió un sector contra la movilización, que se organizó para boicotear la movilización de los estudiantes, tomando postura por el lado de las autoridades y realizando acciones por fuera de los espacios democráticos de decisión: las asambleas.

Cabe destacar que la movilización en contra del autoritarismo de la carrera de medicina no pasó desapercibida para el resto de la universidad, no sólo porque desde la carrera se presentaron constantemente en los plenos de federación para exponer el problema y hacer el llamado a la FEUA a que se posicionara del lado de los estudiantes, sino que también, fue la organización de estudiantes de base de la carrera que organizaron comisiones de movilización para organizar sala a sala, difusión, y diferentes acciones.

Por su parte, la FEUA, dirigida por las juventudes comunistas, no tomaron el conflicto en sus manos y se conformaron con lo mínimo: una declaración y el llamado a un paro que no organizaron, sino que fue una herramienta para posar a izquierda frente a un sector que se encontraba movilizado en la universidad. Todo esto a días de que comenzara la campaña electoral donde se juegan la reelección. Es más, dentro de su periodo de campaña, vieron como la marcha interna de medicina en el campus Coloso les pasaba por el lado mientras preferían quedarse haciendo electoralismo en vez de estar en la pelea junto a los estudiantes de medicina, contradicción absoluta con el apoyo entregado días antes el pleno.

Con movilización, organización y unidad entre trabajadores y estudiantes es posible frenar el autoritarismo

Sin duda este triunfo para los estudiantes fue posible gracias a que hubo una disposición a luchar contra las medidas autoritarias y desde un primer momento se dijo claramente: “no aceptamos ningún tipo de represalias y queremos asegurar nuestro derecho a la movilización”.

Como militantes de Vencer y Pan y Rosas que participamos directamente en el conflicto, sabíamos que no sería una batalla fácil, por eso nos dispusimos a que la lucha de medicina no quede sólo ahí, sino que, buscamos ampliar el conflicto, con estudiantes de otras carreras, trabajadores de distintos gremios, ex estudiantes, etc. Donde en concentraciones contamos con la presencia de trabajadores despedidos del ferrocarril, llevando adelante la dinámica de unidad que hemos forjado durante el año. Esto porque entendíamos que una derrota no era posible, si lograban que una de las carreras más activas de la UA fuese sancionada de esa forma, marcaría un precedente desmovilizador y amedrentador para los más de 6 mil estudiantes de la UA. Por el contrario, si lográbamos frenar el ataque, el precedente sería a favor de la movilización estudiantil.

Este ejemplo de unidad para vencer no sólo hace palpable en la pelea que dio esta carrera sino, también lo vemos en la huelga portuaria, donde solo la fuerza de la movilización y coordinación con otros sectores buscando amplio apoyo, hizo retroceder la intransigencia de la Von Appen, o en un ejemplo local, donde la coordinación y lucha de estudiantes y mujeres logró la reincorporación de Daniela Avilés profesora despedida de forma autoritaria y antisindical, así como también, la reincorporación provisoria de Nicolás Bustamante despedido bajo la lógica antisindical por el grupo Luksic. Mostrando que apostando en nuestras fuerzas es posible doblar la mano a autoridades y empresarios.

Si bien la movilización logró que no hubiesen represalias inmediatas, las autoridades no se quedaron tranquilas y apostaron por atacar la otra de las demandas: el derecho a la movilización. ¿Cómo? Acudiendo a trampas legales para revisar la validez de los estatutos estudiantiles que consignan claramente que si se puede paralizar las prácticas clínicas cuando la asamblea así lo decida. Para esto llamaron a una mesa de trabajo en donde será revisado el estatuto estudiantil, lo que finalmente pone en duda la libertad de movilización en futuras instancias sin alguna medida de represión.

La batalla contra el autoritarismo no termina acá ¡vamos por el gobierno triestamental y por una juventud que se proponga cambiarlo todo!

Desde Vencer fuimos parte y estuvimos apoyando en todas las instancias de movilización, ya que sabemos que la lucha contra el autoritarismo no termina acá, ya que siguen las mismas autoridades (que nadie puede elegir) y el mismo modelo universitario donde los estudiantes, funcionarios y docentes no tienen ni voz ni voto.

Es por esto que seguimos recalcando la importancia de conquistar un cogobierno triestamental, donde estudiantes, funcionarios y académicos podamos tener voz y voto, y por tener autoridades electas de forma democrática con cargos renovables, sistema que se empezaba a desarrollar antes de la dictadura y que ésta se encargó de eliminar, además de criminalizar la militancia estudiantil y en los centros de estudiantes.

Sin embargo, no solo vamos por estas demandas, por esto desde Vencer y Pan y Rosas lanzamos la lista a federación “Ahora es cuando, la juventud despierta y se organiza”, porque queremos una federación de estudiantes que siempre esté activa, presente y comprometida con los y las estudiantes, que se haga partícipe de las demandas sociales que nos aquejan como es la educación gratuita con financiamiento basal a las universidades públicas, contra el proyecto de aula segura, que criminaliza a los estudiantes secundarios y aumenta el autoritarismo en las escuelas, y el estatuto laboral juvenil que vienen a atacar a los sectores más precarizados de estudiantes, por la conquista del aborto legal y gratuito en el sistema público de salud, para que dejen de ser las mujeres más pobres (muchas veces estudiantes) quienes se ven arrojadas a la clandestinidad.

Porque queremos que la juventud despierte y se organice en una alternativa anticapitalista, levantando agrupaciones estudiantiles clasistas que nos lleven a organizarnos de manera continua en unidad con trabajadores y mujeres y dar cara a nuestros enemigos comunes, que son la derecha, los empresarios y la iglesia. Porque entendemos que los mismos empresarios que hicieron estallar la huelga portuaria, la de Íntegra, la misma derecha que lleva en su espalda la muerte de Camilo Catrillanca, son los mismos que nos mantienen con una educación autoritaria y de mercado.






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