Economía

REFORMA ENERGÉTICA

BHP Billiton Petróleo se queda con el campo de aguas profundas más codiciado

Mientras se profundiza el desmantelamiento de Pemex, con decenas de miles de despidos y remate de las instalaciones, avanza la entrega de los recursos energéticos a las trasnacionales.

Martes 6 de diciembre de 2016

BHP Billiton Petróleo, la empresa minero-petrolera más grande del mundo, en la Ronda 1.4 de licitación de campos petroleros se quedó con el denominado “joya de la corona” por la prensa nacional e internacional. Su oferta de inversión fue de 634 millones de dólares.

Esta compañía, que opera en más de doce países –entre ellos Estados Unidos, Australia, Reino Unido y Paquistán- ya tiene experiencia en la región de aguas profundas del Golfo de México.

El gobierno de México se congratula de que la trasnacional entregará 4% de las regalías que resulten de la explotación de este campo. En realidad, el grueso de los beneficios, evidentemente se los llevará BHP Billiton Petróleo.

Además se licitarán hoy otros diez contratos de licencia de exploración y explotación de hidrocarburos en aguas profundas del Golfo de México y del Cinturón Plegado Perdido de Perdido (frente a las costas de Tamaulipas), cerca de la frontera con Estados Unidos y donde se estima existe un gran potencial de crudo y gas, como en el sur del país (en la Cuenca Salina del Istmo, frente a las costas de Tabasco).

Aun con la baja de los precios internacionales del petróleo, las trasnacionales tienen ante sí una oportunidad única para hacerse con algunos de los campos petroleros con mayores reservas. Es innegable que aun el petróleo es una pieza base de la producción capitalista.

El gobierno mexicano no sólo allanó el camino a la inversión privada en la industria petrolera con la reforma energética diseñada por el equipo de Hillary Clinton –retrocediendo a los tiempos anteriores a la expropiación petrolera de Lázaro Cárdenas– sino que creó las condiciones para un salto en la explotación de los trabajadores del sector.

Con los cierres y despidos que están en curso en Pemex, las conquistas laborales que tenían estos trabajadores se perderán si no se organiza una resistencia masiva –encabezada por los obreros petroleros– a la altura de la magnitud de este ataque. Y tal vez puedan hallar empleo con las trasnacionales que empezarán a operar o que ampliarán sus operaciones en México, pero con menores prestaciones (o ninguna), menores salarios, y bajo la modalidad de la subcontratación.






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