Géneros y Sexualidades

Bárbara Brito: “Tomamos las ideas de Rosa Luxemburgo para preparar el paro internacional de mujeres este 8 de marzo"

Replicamos acá la entrevista realizada por el diario virtual Politika.cl a Bárbara Brito, referente de Pan y Rosas, a 100 años de la muerte de Rosa Luxemburgo.

Jueves 17 de enero

Este 15 de enero se cumplieron 100 años desde el brutal e infame asesinato de la revolucionaria feminista de origen polaco, Rosa Luxemburgo, y su camarada Karl Liebknecht a manos del gobierno socialdemócrata de Friedrich Ebert en la Alemania de 1919. La dirigenta nacional de la agrupación feminista internacional Pan y Rosas y militante del Partido de los Trabajadores Revolucionarios (PTR), Bárbara Brito, está en Berlín en el marco de esta histórica conmemoración y desde allá profundiza en el legado de la teórica marxista y en su relación con los procesos actuales de reivindicaciones y luchas de los trabajadores en Chile y el resto del mundo.

¿Cómo se viven en Berlín estos días de la conmemoración de los 100 años del asesinato de Rosa Luxemburgo?

Este domingo fue la movilización en Berlín donde la izquierda alemana marchó hacia el cementerio. Fueron alrededor de 10 mil personas. Lo nuevo es que se podían ver decenas de chalecos amarillos a lo largo de la manifestación haciendo alusión a la lucha de la clase trabajadora francesa. Es que el legado de Rosa y de Liebknecht también se desarrolló en la calle. Otra cosa interesante es que la movilización se da en el marco de un movimiento de mujeres que ha tomado fuerza a nivel internacional y que por primera vez logra cierta influencia en Alemania. Lilly Freytag, dirigenta de Brot und Rosen (Pan y Rosas) Alemania, me comentaba que hace algunas semanas hubo una reunión de más de 300 mujeres en preparación del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Ahora, en la izquierda alemana hay importantes debates; en la calle se escuchó fuerte la denuncia a la traición de la socialdemocracia alemana (SPD) que ordenó el asesinato de Rosa y Karl. También porque mientras millones de trabajadores pusieron fin a la masacre de la primera guerra mundial con rebeliones y huelgas derrocando al Káiser Guillermo II y luchando por la República Soviética y el socialismo, el SPD se alió con las viejas fuerzas del régimen después del estallido de la revolución. Mis compañeros del grupo RIO y de Pan y Rosas reivindicaron el legado revolucionario de Rosa y Liebknecht, reconociéndola como una de las principales difusoras de la Revolución Rusa en Alemania.

A tu juicio, ¿por qué luego de un siglo de ese hecho sigue siendo tan potente su figura en términos políticos?

Rosa Luxemburgo militó en uno de los partidos más grandes del mundo que se reconocieron, en sus inicios, en las ideas de Marx y Engels, la socialdemocracia. Y fue ella también la que supo romper con el SPD. Debatió con las ideas de Bernstein, reafirmando la tendencia estructural a las crisis del capitalismo y, con ello, reafirmó el horizonte revolucionario y la necesidad del socialismo. Me parece que este es un debate actual, porque el socialismo no es una aspiración moral, sino una necesidad material para superar la delirante desigualdad que genera el capitalismo, la pobreza, la miseria a la que relegan a millones mientras un puñado continúa viviendo como reyes. La crisis económica del 2008 no hizo más que volver a actualizar lo que ya había afirmado Rosa. La crisis económica del 2008 abrió una nueva situación política mundial que en la región impacta con el hundimiento de los partidos del centro y tendencias a la polarización; el mayor ejemplo es Bolsonaro en Brasil.

Después hay muchas otras ideas que cobran total actualidad, como la relación que hace entre reforma y revolución. Para ella la clase trabajadora podía y tenía que luchar por reformas parciales al capitalismo, en tanto pudieran mejorar sus condiciones de vida y otorgarle moral y confianza en sus propias fuerzas. Sin embargo, la lucha por reformas no podía convertirse en un fin. Además, había que proponerse la lucha por terminar con el conjunto de la sociedad capitalista. Creo que esta es una importante lección estratégica para pensar las batallas de hoy.

Si tuviéramos que aterrizar a nuestra realidad actual (Chile) sus postulados, ¿en qué ámbitos de nuestra vida éstos adquieren mayor sentido?

Las últimas semanas se desarrollaron importantes luchas de los trabajadores, como los portuarios, y ahora los trabajadores del Centro Cultural GAM y algunos profesores que pelean contra los despidos. En el caso de los trabajadores portuarios la lucha que se dio fue muy importante porque están en un sector clave que afecta directamente los intereses de los grandes capitalistas de Chile, y que estalló como un movimiento semi-espontáneo contra la precariedad laboral y los sueldos de hambre. Lo importante no fue sólo la lucha sindical que dieron por sus demandas, sino que la combatividad, su tendencia a la acción directa con rasgos de autoorganización, se transformó en un símbolo de lucha, conquistando la solidaridad de estudiantes, del movimiento de mujeres y más. Su lucha cuestionó a la burocracia sindical ligada a los empresarios y que ha sido parte de mantener las aguas tranquilas en uno de los principales puertos del país.

Aunque tuvo sus límites, y ahí las reflexiones de Rosa Luxemburgo son importantes, ¿cómo seguir desarrollando una lucha que nació por demandas sindicales? ¿Cómo avanzar de una lucha sindical al cuestionamiento de la sociedad capitalista? Ahí lo que plantamos desde el Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR) es que hay que levantar un programa político que luche a su vez por la expropiación de los grandes capitalistas, estatizar los puertos y ponerlos a funcionar bajo gestión de los trabajadores y el pueblo.

¿Cómo se vincula hoy la figura de Rosa Luxemburgo con el movimiento feminista chileno?

Rosa Luxemburgo luchó junto a Clara Zetkin y Kollontai por los derechos de las mujeres trabajadoras. Levantó las banderas de la Revolución Rusa y también de sus conquistas: el derecho al aborto, al divorcio, los comedores comunitarios y más. Rosa Luxemburgo representa a un sector del feminismo chileno, las feministas socialistas. Porque hay muchas corrientes, muchas de ellas creen que los hombres son el enemigo; nosotras planteamos que la violencia de género es un problema estructural en la sociedad capitalista, que el patriarcado retroalimenta el sistema de explotación, sobre todo hoy donde ha crecido exponencialmente la fuerza laboral femenina como nunca antes en la historia. Entonces tenemos un enemigo común con el conjunto de la clase trabajadora, las y los empresarios, sus políticos y sus fuerzas represivas. Las mujeres de la policía que van a reprimir manifestaciones no son nuestras aliadas; empresarias como la matriarca de los Luksic, Iris Fontbona, no es nuestra aliada. Ahí hay un debate con otras corrientes del feminismo. Rosa Luxemburgo era muy clara en plantear que la única forma de resolver la opresión contra la mujer era luchando con el conjunto de la clase trabajadora, de forma independiente de los capitalistas, por la liberación del conjunto de la humanidad.

Ahora, son estas mismas ideas las que tomamos las feministas socialistas de Pan y Rosas hacia la huelga de este próximo 8 de marzo en todo el mundo y para luchar por igual salario e igual trabajo; por el derecho a anticonceptivos gratuitos y de calidad, educación sexual y aborto libre, legal, seguro y gratuito. Para nosotras las mujeres trabajadoras tienen que estar al frente y paralizar de la mano con los trabajadores de distintos sectores de la economía, donde las grandes centrales sindicales convoquen a paros activos junto a las federaciones estudiantiles.

Considerando el carácter de teórica marxista de Luxemburgo, ¿ves muy alejado su pensamiento y práctica de aquel que debieran tener en nuestro país los partidos que vienen, supuestamente, desde ese mismo origen ideológico?

Hay muchas organizaciones que han reivindicado el legado de Rosa Luxemburgo, como el Partido Comunista u organizaciones del Frente Amplio. Lo cierto es que el Partido Comunista está muy por detrás de las ideas de Rosa quien peleó, por ejemplo, por dotar de política a la clase trabajadora, por superar las fronteras de la acción meramente sindical. Hoy el PC, por ejemplo, no convocó activamente a apoyar el paro portuario con una paralización nacional que pudiera llevar más allá su movilización permitiendo vencer a Von Appen, pero también dando pie a un cuestionamiento mayor. Su apuesta es por una estrategia de conciliación con los viejos partidos del régimen, con la ex Concertación y la Democracia Cristiana, haciendo alianzas en los marcos del régimen burgués con los mismos que han perpetuado la herencia de Pinochet, la que ha significado pensiones de hambre y para las mujeres mayor precarización laboral y menores salarios. O el Frente Amplio, que confía en que se pueden reformar las fuerzas represivas del Estado como Carabineros, cuando hemos visto la brutal represión en el sur, las decenas de asesinatos que han quedado en la impunidad los últimos años, como el caso de Manuel Gutiérrez, Nelson Quichillao o Camilo Catrillanca. Y ha preferido una política de maniobras parlamentarias, reeditando la vieja política de los consensos con los partidos empresariales en vez de poner a disposición de la lucha de los trabajadores sus puestos parlamentarios.

Estas son ideas muy alejadas del legado revolucionario de Rosa Luxemburgo. Desde el PTR planteamos que es necesario pelear por poner en pie un partido revolucionario de la clase trabajadora que pueda retomar este legado de Rosa y reponer las ideas revolucionarias para vencer.

Ver entrevista original acá.






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