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REFORMA JUBILATORIA

Brasil: Diputados podría aprobar el ataque a las jubilaciones la semana que viene

La reforma del régimen de pensiones propuesta por el Gobierno de Bolsonaro, que es un ataque a las jubilaciones, fue aprobada este viernes por una comisión parlamentaria y pasará a ser debatida en el pleno de la Cámara de Diputados.

Viernes 5 de julio | 16:58

El ataque al sistema de pensiones impulsado por el ultraderechista Jair Bolsonaro, fue una de las promesas de campaña hacia los empresarios y el estáblishment económico. Se trata de un ataque a las jubilaciones que el algunos casos implica que haya personas que tengan que trabajar hasta morir sin poder acceder siquiera a una pensión. El objetivo es lograr un ajuste fiscal sacando el dinero de los sectores más vulnerables.

La comisión que empezó a discutir esta reforma que ahora pasará a Diputados, se prolongó sin interrupciones durante unas 14 horas, desde la mañana del jueves hasta la madrugada del viernes. La comisión alteró algunos de los puntos claves del proyecto original, pero mantuvo una meta de ahorro fiscal que se calcula en un billón de reales (unos 265.000 millones de dólares) en diez años.

El texto original presentado por Bolsonaro, pasará al Parlamento prácticamente sin modificaciones ya que la mayoría de los cambios fueron rechazados en bloque, sin ni siquiera ser considerado por la comisión.

Entre otros puntos el marco general del proyecto establece una edad mínima para el acceso a la jubilación. Algo que hasta ahora no existe en Brasil y que sería de 62 años para las mujeres y 65 para los hombres. Lo que junto al aumento de los años de aportes es un ataque a los trabajadores, muchos de los cuales jamas se podrán jubilar.

Roces con las fuerzas de represión

La comisión rechazó una enmienda que proponía crear un régimen especial para agentes de "organismos de seguridad", por la que Bolsonaro había abogado personalmente.

El ultraderechista dijo esta semana que el Gobierno "se equivocó" al incluir a los agentes en la regla general del polémico proyecto de reforma.

"Hubo un equívoco. Nosotros erramos", declaró Bolsonaro, quien instó al Congreso a "corregir" el texto.

"Se los pido, por favor" dijo, y subrayó que los policías "dan la vida todos los días por los brasileños" y por eso merecerían un régimen más blando para el acceso a la jubilación, que el proyecto propone endurecer para todo el resto de la sociedad.

La inclusión de los agentes de los cuerpos de represión en el régimen propuesto por el Gobierno provocó reacciones entre los policías, que, en pequeños grupos, este jueves protestaron ante el Congreso al grito de "Bolsonaro traidor".

Los tiempos y las negociaciones

Para ser aprobada la reforma debería ahora ser votada en dos turnos por el pleno de la Cámara de Diputados, donde todos los miembros deben expresar su posición, y conseguir al menos que 308 de los 513 diputados voten a favor. En ese caso la propuesta luego pasaría al Senado.

Tanto el Gobierno como el jefe de Diputados, Rodrigo Maia, no escatiman esfuerzos para aprobar el proyecto de ley tan pronto como sea posible. La expectativa es que la próxima semana se apruebe la propuesta en la primera ronda en la Cámara.
Incluso por el apuro para pasar esta reforma estarían pensando en pasar por alto las mismas normas parlamentarias que señalan que debe existir un intervalo de al menos cinco sesiones entre la primera y la segunda ronda, para que la segunda votación pueda tener lugar también la próxima semana.

Una de las principales batallas que dio el Gobierno de Bolsonaro es que al nuevo régimen de ataque a las pensiones ingrese no solo el Estado nacional, sino los Estados provinciales y municipales. Si bien esto no fue aprobado por el momento, todavía puede ser incluido y sin duda será una batalla que va a dar el Gobierno.
Los gobernadores del noreste pertenecientes al PT ya se han sentado a negociar su posible apoyo a cambio de los recursos de la privatización del pre-sal (reserva de hidrocarburos).

Los beneficiados

Como parte de las discusiones de la comisión que aprobó el proyecto de reforma, se aceptó dar un enorme beneficio a los empresarios agrícolas. Por 23 votos a 19, la comisión rechazó cobrar una suerte de impuesto sobre las exportaciones agrícolas, para el sistema previsional. Es decir, dejan intactas las ganancias de los empresarios del campo en detrimento de las pensiones.

Esta y otras medidas, que incluyen condonación de deudas a los terratenientes, le costaran a los brasileños 83 mil millones de reales durante los próximos 10 años, y son una muestra clara de que la reforma sirve para asegurar los privilegios de los capitalistas mientras ataca las jubilaciones de los trabajadores.

Ahora la reforma se discutirá en Diputados la semana que viene y, de ser aprobado, será tratada en el Senado a partir de agosto. A pesar de los roces y las diferencias dentro de la coalición que llevó al gobierno a Bolsonaro, la prioridad de todos esos sectores es la de enriquecer a los banqueros y empresarios en base a la explotación de los trabajadores.






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