MOVIMIENTO OBRERO

CUT y Colegio de Profesores: ¿sólo palabras después del asesinato de Catrillanca?

La jornada de movilización del 8N de la CUT no ha fortalecido a la clase trabajadora en la pelea por sus demandas ni como fuerza social opositora a Piñera. La central en manos del PC ha elegido el camino de la “unidad social y política” junto al progresismo neoliberal y la Democracia Cristiana en decadencia. Eso le da espacio a Piñera y Monckeberg para imponer su reforma de profundización neoliberal y reformas contra los sindicatos. El asesinato del joven mapuche Camilo Catrillanca -responsabilidad del gobierno y el Estado que protegen a las forestales-, tampoco saca de su pasividad a estas organizaciones que se han limitado a subir declaraciones.

Beatriz Bravo

Delegada Sindicato Operadores Postales Correos Chile

Lester Calderón

Presidente Sindicato N° 1 fábrica de explosivos Orica Chile, Antofagasta

Jueves 22 de noviembre de 2018 | 12:30

El gobierno de Piñera, luego de esas jornadas, no ha abandonado su afán de implementar su reforma previsional que mantiene en pie las AFP y tampoco su afán de realizar una reforma laboral que le restará fuerza a los sindicatos a través de la reposición de facultades para los grupos negociadores y el reemplazo en huelga. La CUT y el Colegio de Profesores, dirigida por el PC la primera y por el Frente Amplio el segundo, están renunciando a responder.

¿La CUT y el Colegio de profesores van a persistir en su política de no dar ninguna lucha o quedarse en jornadas de un día como el 8N? Trabajadoras y trabajadores no podemos permanecer ajenos a lo que está ocurriendo en el país luego del asesinato de Catrillanca: los enemigos son los mismos: los grandes grupos económicos, sus partidos, sus fuerzas represivas, como planteamos en el Acto por una Izquierda Anticapitalista de las y los Trabajadores que organizamos como PTR el pasado 17 de noviembre en la USACH.

Después del fallo de La Haya Piñera quiso imponer un clima de “unidad nacional”, quiso creer que podía hacer lo que se le antojase. Pero el repudiable asesinato de Catrillanca y tortura de un joven de 15 años está activando el descontento. Su unidad nacional se empieza a trizar: se ha activado el descontento en sectores de la juventud e incluso la rabia llegó hasta el "amistoso" Chile-Honduras, con el gesto del minuto de silencio y las banderas mapuche del público requisadas por la policía.

¿La CUT y el Colegio de profesores van a persistir en su política de no dar ninguna lucha o quedarse en jornadas de un día como el 8N? Trabajadoras y trabajadores no podemos permanecer ajenos a lo que está ocurriendo en el país luego del asesinato de Catrillanca: los enemigos son los mismos: los grandes grupos económicos, sus partidos, sus fuerzas represivas, como planteamos en el Acto por una Izquierda Anticapitalista de las y los Trabajadores que organizamos como PTR el pasado 17 de noviembre en la USACH.

Lo que prefiere la burocracia de la CUT: pensar "proyecto país" con la DC

Según informa la página web de la central, explicando las razones por las que la CUT aceptó la invitación del presidente demócrata cristiano Fuad Chahín, Bárbara Figueroa dijo que se trataba de avanzar a una “unidad social y política, pero no solo declarativa; no solo en la acción sino que también en la posibilidad de construir un modelo de desarrollo, una apuesta de desarrollo de nuestro país que permita que todos y todas sean beneficiarios de lo que se logra.”

Llama la atención que la CUT señale que la voluntad de pelear por esa “unidad social y política” ya fue manifestada en el paro activo del 8N. ¿El paro era para esto? ¿Para unirse con la Democracia Cristiana y construir un “modelo de desarrollo de nuestro país”? Curiosa ambición y utilización de la paralización para negociar con un partido neoliberal y empresarial en decadencia como la Democracia Cristiana que también carga con la responsabilidad de la represión a los mapuche y la juventud.

¿En quién confía la CUT?

No existe confianza en la fuerza de la clase trabajadora en la mente de la burocracia a la cabeza de la central. No es casual con la dirección del Partido Comunista que fue parte del gobierno neoliberal del Bachelet al cual le otorgó una tregua de durante todo su mandato, aislando los fenómenos obreros de vanguardia como portuarios el 2013 y el 2014 o el movimiento subcontratista en Codelco el 2015, o dejando pasar la plurianualidad en la negociación del sueldo mínimo y la reforma laboral.

Podrían respondernos que la CUT hace estas alianzas porque sirven: la CUT respalda, también, podrían decirnos, la propuesta de Camila Vallejo de una jornada laboral semanal de 40 horas con el lema “Los trabajadores y trabajadoras queremos más tiempo para vivir”. Una demanda mínima y cuyo nivel de radicalidad en el actual contexto tecnológico-productivo es al menos discutible. En nuestro caso, defendemos la propuesta de una jornada de 30 horas semanales y 5 días a la semana, sin rebaja de los salarial, con un sueldo mínimo igual a la canasta familiar básica, para que todas y todos trabajen.

Nuestra propuesta programática, justamente, no justifica la reducción de la jornada laboral por el pretexto de una mejor productividad empresarial: es opuesta a las ganancias empresariales y apunta por terminar con la irracionalidad del sistema capitalista que lo único que tiene para ofrecer, son miles de despidos, jornadas y ritmos de trabajo extenuantes para seguir enriqueciendo a un puñado de empresarios.

Pero lo cuestionable es que cuando el PC plantea las 40 horas semanales espera hacerlo en armonía con los intereses empresariales. Porque no podemos olvidar que la Democracia Cristiana es un partido que en la década de 1990 estuvo a la cabeza de las privatizaciones y que hoy cumple un papel de bisagra con el gobierno derechista de Sebastián Piñera. ¿Esperará mañana convencer a esa gente de que aumentaría la productividad de las y los trabajadores con más tiempo libre?

Nuestra propuesta programática, justamente, no justifica la reducción de la jornada laboral por el pretexto de una mejor productividad empresarial: es opuesta a las ganancias empresariales y apunta por terminar con la irracionalidad del sistema capitalista que lo único que tiene para ofrecer, son miles de despidos, jornadas y ritmos de trabajo extenuantes para seguir enriqueciendo a un puñado de empresarios. Por esto mismo, lejos de ser una propuesta que se quede en los muros del parlamento, debe ser una bandera de lucha que abrace el conjunto del movimiento obrero, pues la ganaremos en las calles y con movilización.

El Frente Amplio no es alternativa

Por otro lado, el Frente Amplio a la cabeza del Colegio de Profesores, que organiza a unos 65.000 docentes, terminó desactivando las tendencias a la movilización que venían expresándose en el gremio. En una consulta nacional recientemente realizada por la directiva ganó la opción “acepto parcialmente la propuesta del MINEDUC tomando los puntos ofrecidos; pero, mandato al Directorio Nacional a reiniciar la negociación en el mes de marzo, la que deberá abordar los puntos que ahora no tienen respuesta”. Esa opción obtuvo 20.447 votos, el 61.23 %. Llama la atención que la opción “acepto totalmente la respuesta entregada por el MINEDUC” obtuviera apenas 1.031 votos, el 3,09% frente a la opción “rechazo absolutamente la propuesta del MINEDUC y me dispongo y comprometo participar de un paro indefinido” que obtuvo 11.916 votos con 35.68 %.

Como vemos, un sector bastante grande del gremio docente está dispuesto a movilizarse y paralizar. Pero las constantes vacilaciones y dudas del directorio, como cuando el pasado 3 y 4 de octubre segmentaron el paro en dos, siendo que se había resuelto un plan de lucha ascendente, lo que implicó que sólo en Puerto Montt y en Antofagasta se paralizó durante dos días, siembran la incertidumbre en las bases.

Muchas y muchos docentes esperaban otro "estilo" de dirección, por ejemplo salir realmente a luchar por las demandas que la dirección anterior de Jaime Gajardo pudo lograr como la deuda histórica. Pero Mario Aguilar y su gente no han significado un verdadero cambio, más bien alimentan la confusión e incertidumbre diciendo "plan ascendente" un día para posponer todo "para marzo" días después escudándose en una consulta, aun cuando esta misma, leída desde otro ángulo, revela la gran insatisfacción que hay entre profesoras y profesores que ven imposible cerrar cualquier negociación con el gobierno ahora, pues sus demandas no se han cumplido.

El Colegio de Profesores y Aula Segura

Aun así, la mayor claudicación de los dirigentes del Colegio de Profesores, sin duda ha sido no enfrentar la represiva y criminalizadora ley "aula segura”. Mientras la ex Nueva Mayoría y la derecha llegaron a un acuerdo al respecto en el Congreso, Mario Aguilar se limitó a actuar como un comentarista de los avatares del proyecto y a esperar que mejorara por medio indicaciones. Así, el Frente Amplio no fue tajante en responder a esta medida con tintes bolsonaristas para la educación escolar en una clara reacción histórica a la herencia del 2011, con esto, nuevamente renunciaron a movilizar las fuerzas docentes y estudiantiles.

Bajar las expectativas o confiar en la fuerza de la clase trabajadora

El resultado de esto es que las huelgas que han tenido lugar han permanecido más bien aisladas -como recientemente la de los trabajadores de Transantiago- y no se han unido a otros sectores sociales en lucha.

Ante esta estrategia de la burocracia sindical del PC que implementan mediante la estrategia de “diálogo social” donde apuestan por mesas de diálogo con las gerencias y empresarios, hay que contraponer una estrategia que ponga en el centro la confianza en nuestras propias fuerzas como clase trabajadora y que impulse una alianza con la juventud y el pueblo mapuche que soporta la represión del gobierno y el “comando jungla”.

De esa forma el gobierno y los empresarios ganan espacio para conservar la iniciativa de la política laboral y la agenda política, así, anuncian una reforma antisindical que aspira a reponer los grupos negociadores y debilitar más aún nuestros sindicatos mientras profundizan el legado de la dictadura pinochetista.

Ante esta estrategia de la burocracia sindical del PC que implementan mediante la estrategia de “diálogo social” donde apuestan por mesas de diálogo con las gerencias y empresarios, hay que contraponer una estrategia que ponga en el centro la confianza en nuestras propias fuerzas como clase trabajadora y que impulse una alianza con la juventud y el pueblo mapuche que soporta la represión del gobierno y el “comando jungla”.

Nosotros daremos esa pelea en lo sindicatos como hicimos ya en FCAB uniendo la lucha de los despedidos a la lucha por el aborto legal del movimiento de mujeres sintiéndonos parte de la marea verde.

Pareciera ser que 2018 no ha sido tan calmo como le gustaría al gobierno que ya tuvo que afrontar el “mayo feminista” y el incipiente movimiento por el aborto legal que retrocedió luego de que la demanda en Argentina chocara con el bloqueo del Senado. Pero así como el FA bajó las expectativas del movimiento de mujeres reemplazando la demanda del aborto legal por la de despenalización. En vez de apoyarse en las decenas de miles de personas que votaron a B. Sánchez que prometió un "gobierno feminista" o defender su propio programa de "aborto legal", con la despenalización terminaron creando una "válvula de escape" para esta demanda. De la misma manera estas direcciones siembran la pasividad en el movimiento obrero.

Es el papel que están cumpliendo el PC y el FA.

¿Qué necesitamos?

Para enfrentar a la derecha y a los empresarios, no sirven las direcciones que nos condenan a la pasividad mientras el gobierno y el empresariado avanzan y asesinan.

Para dar esas peleas necesitamos construir una corriente clasista en el movimiento obrero, con un programa independiente de la ex Nueva Mayoría y la derecha y ser cientos, miles, organizadas y organizados en los centros laborales, en escuelas, fábricas, minas, ferrocarriles y puertos.

Que los sindicatos sean herramientas para dar combates se juega en el escenario actual en si somos capaces de impulsar la unidad de acción de la clase trabajadora para hacerle frente a las reformas de Piñera, enfrentar la represión de la juventud y el pueblo mapuche y unirnos al movimiento de mujeres. Que la CUT y el Colegio de Profesores impulsen la movilización desde los lugares de trabajo y en las calles por la disolución del comando jungla y por la desmilitarización de Wallmapu y por el juicio y castigo a los culpables de Catrillanca y una comisión independiente que investigue y establezca las responsabilidades. Vamos por un paro de profesores y profesoras en la región de la Araucanía que junto a la juventud de esta pelea. Movilicemos en los sindicatos con este objetivo.

Que seamos trabajadoras y trabajadores seamos actores y no espectadores es imposible si no chocamos con las burocracias sindicales que tempranamente renunciaron a la lucha, como el PC en la CUT que se reúne con la DC a pensar un proyecto de país en vez de activar nuestra fuerza como actor de oposición en las calles contra el gobierno antiobrero y antipopular de Piñera o la directiva del Colegio de Profesores que anuncia que en marzo recién retomará movilizaciones como si el asesinato de Catrillanca no cambiara nada.

Para dar esas peleas necesitamos construir una corriente clasista en el movimiento obrero, con un programa independiente de la ex Nueva Mayoría y la derecha y ser cientos, miles, organizadas y organizados en los centros laborales, en escuelas, fábricas, minas, ferrocarriles y puertos.






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