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DESPIDOS

Cierre de calzados Guante y Gacel: despidos en tiempos del 8M

Son cerca de 300 trabajadores despedidos, debido a que desde ahora comenzarán a importar el calzado desde China, principalmente. El gobierno se prepara para pasar ataques como reducción de los años de indemnización por antigüedad laboral. Pero el 8M prendió los ánimos de lucha.

Martes 12 de marzo

Calzados Guante y Gacel, empresa chilena con más de 90 años en el mercado, despide a cerca de 300 trabajadores debido a que desde ahora comenzarán a importar el calzado, principalmente desde China.

Desde el asenso de Piñera y su gobierno empresarial, los despidos han sido costumbre. Casi todos los meses nos enteramos de que trabajadoras y trabajadores quedan sin futuro laboral porque estas empresas deciden cerrar o recortar su personal. Como fue el caso de Maersk en San Antonio, Pastas Suazo en Temuco, el Ferrocarril Antofagasta-Bolivia. Esto se suma a que en noviembre cerraron Calzados Albano en Concepción y en febrero Calzados Beba.

Recientemente, en la planta de Correos en Santiago despidieron a un trabajador, Nicolás Mondaca, delegado sindical; y ya anunciaron que vendrán despidos masivos.

"Se cometen despidos injustificados, tanto por empresas que cierran o que desvinculan a sus trabajadores. Pero sabemos, los empresarios y el gobierno no tienen ningún empacho en despedir y seguir precarizando nuestras vidas, es por eso que debemos organizarnos y frenar los despidos" señaló Mondaca para La Izquierda Diario.

Cabe destacar, que así fue como en el norte, en el “Ferro”, el año pasado se dio una lucha importante por la reincorporación de 19 compañeros, o en Quilicura, donde se desplegó una campaña parecida porque 2 trabajadores pudiesen volver a sus puestos laborales.

En correos se dará la batalla, trabajadores y trabajadoras del sindicato apoyarán a Mondaca para que no salga de su puesto como delegado de la planta posta.

No es sólo un despido lo que está en juego: el 8M es un llamado de la historia

El gobierno buscarán responder a la agenda de género, haciendo más flexible el trabajo, como el Banco Central recomienda al Estado de Chile abaratar los costos por los despidos. Ofreciendo esto como una forma de compatibilizar con la familia. La flexibilización y precarización del trabajo son la propuesta para resolver el problema de los cuidados de la familia. Sin embargo, eso implicará una doble explotación con menos derechos laborales. Las mujeres han dicho basta, si las trabajadoras son las que pasan al frente pueden ser articuladoras y motor de profundos cambios.

Pero el Partido Comunista, llamó a movilización, realizó un calendario que incluye un paro productivo. Lo hace después de un periodo de gobierno bajo el cual se asesinó a un obrero subcontratado en una huelga y se logró desarticular a unos de los sectores que realizó mayores cuestionamientos al Código Laboral de la dictadura.

Cumpliendo con su compromiso de gobernabilidad, bajaron la cantidad de negociaciones colectivas. Con la militante comunista Bárbara Figueroa, al frente de la principal central de trabajadores, aplaudiendo la reforma laboral.

La clase trabajadora aún no está ejerciendo su fuerza ni su voluntad, pero el 8M se sintió como un despertar. Y la CUT debe convocar a asambleas donde se pueda coordinar desde las bases las demandas del movimiento de mujeres, los despidos, las pensiones y la lucha contra la represión.

La derecha desde el momento defensivo en que lo puso el 8M, ahora buscará a una defensa ofensiva, tratando de instalar su agenda precarizadora para cerrar rápido el paso al potencial que mostró, intenta dividir a las mujeres de los despedidos y de otros movimientos que cuestionen su sed insaciable de ganancias y, así, pasar sus ataques.

Temen. En el mundo, las ideas del socialismo han calado hasta en la juventud de los países centrales, como en EE.UU. pero las variantes de izquierda más consolidadas no han cuestionado las bases de esta sistema. Ni han puesto su confianza en los trabajadores, quiénes son los que pueden echar a andar las industrias al servicio de la sociedad y no del lucro empresarial. El movimiento de mujeres puede ser el Caballo de Troya que los capitalistas no esperaban al dejar entrar la política de la igualdad de género.

Si los trabajadores acuden al llamado que hizo el movimiento de mujeres, podrían estar asistiendo a un punto de inflexión en el curso de la historia. Chile tuvo la marcha más grande del continente y la segunda más grande del mundo. Como lo prometía la convocatoria, el movimiento de mujeres hizo la tierra temblar.






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