Política Chile

OPINION

Craso error: Rector de la UDP utiliza a Trotsky para argumentar sobre el terrorismo individual

Esta semana, en una columna del portal digital Nuevo Poder, el Rector de la universidad Diego Portales, Carlos Peña, lanzó una dura crítica a la izquierda y en particular a Trotsky , sobre el uso del “terrorismo” como elemento político. Esto, tras los últimos acontecimientos relacionados con bombas de grupos radicalizados ¿Qué es lo que ataca y defiende verdaderamente Carlos Peña?

Lunes 12 de agosto

En la Izquierda revolucionaria el “terrorismo individual” siempre ha sido tema de debate, sobre todo entre el anarquismo y las corrientes marxistas. Del mismo modo, ese terrorismo ha sido elemento central de las críticas desde el régimen burgués a la acción de masas de las diferentes organizaciones obreras.

Sin querer hacer un recorrido histórico del terrorismo en esta nota, queremos increpar dos puntos que creemos, son elementos fundamentales en el discurso de Carlos Peña sobre el terrorismo y su relación con las corrientes de Izquierda, que no acontecen como error de lectura o simple omisión de contenidos.

Hay un claro intento por desprestigiar a la Izquierda (y a las organizaciones obreras principalmente), mediante el supuesto de atribuir el uso y aceptación de la violencia individual como forma consensuada de la política en la izquierda. Para un académico (filósofo y sociólogo), es verdaderamente vergonzosa la poca coherencia y falsedad de las fuentes históricas que crean esa columna:

Primero, la fuerza organizada de las masas no se iguala a terrorismo. El concepto de terrorismo tiene múltiples definiciones pero en términos generales, hay elementos comunes que lo estructuran, a saber, que hay uso de la violencia - planificada – para generar terror y de esa manera lograr un fin político – racional o no – determinado.

Las masas obreras pueden hacer uso de la fuerza – violencia - o no para lograr ciertos objetivos, pero en ningún caso es la violencia la primera herramienta política. Siempre antes está la organización de base, los consejos de trabajadores, el consenso y solo luego de que la fuerza social antagónica a estos - la burguesía o empresariado – hace uso de la fuerza policial y militar en contra de ellos, para subyugarlos ante la amenaza de la pérdida de sus privilegios.

Es ahí cuando decimos que sí: la fuerza de la clase obrera debe defenderse de la violencia del estado y si es necesario utilizar la violencia como herramienta transitoria y de defensa contra sus explotadores. Pero esa violencia que surge como respuesta a la del Estado ¿puede ser denominada terrorista? Aun desde una óptica puramente militar, esa violencia de los trabajadores, de las masas no podría considerarse terrorismo en cuanto es la organización de un polo opuesto, en disputa, en guerra civil por la conquista del poder político del Estado, pero en ningún caso puede – aun para un académico burgués como Carlos Peña – igualar erróneamente ambos conceptos.

Los Marxistas - y en particular los trotskistas - no aceptamos el uso de la violencia individual como método político.

No por moralismo ni pacifismo. No se niega el uso de la violencia física como elemento válido en ciertos momentos. En el Marxismo y luego en el Trotskismo como hilo de continuidad de la tradición revolucionaria, creemos que desde una concepción estratégica, este uso del terrorismo individual niega principios básicos y acuerdos esenciales en la práctica revolucionaria marxista como lo son la lucha de clases y la organización de las masas.

Como bien decía Trotsky en la posición marxista ante el terrorismo individual: “Para nosotros el terror individual es inadmisible precisamente porque empequeñece el papel de las masas en su propia conciencia, las hace aceptar su impotencia y vuelve sus ojos y esperanzas hacia el gran vengador y libertador que algún día vendrá a cumplir su misión."

En este sentido, la acción terrorista individual desatiende el rol de las masas obreras como elemento de acción social y con ello rechaza la lucha de clases como motor de la historia y espacio en donde se dan esos cambios.

En base a estos dos argumentos ¿cómo es que Carlos Peña si quiera intenta atribuir a los trotskitas un interés en la acción terrorista como elementos de nuestra práctica política? ¿Cómo, si es explícitamente contradictorio a los principios de la lucha de clases y la organización de las masas que son los núcleos de nuestra actividad política?

Rechazamos la idea de que es un error de Carlos Peña. Dudamos de una falta de acceso a fuentes válidas y artículos académicos para una reacción a la altura de un académico – rector – de una universidad como la Diego Portales. Columnas como esa son un intento de la intelectualidad burguesa, para defender al modelo capitalista y despojarlo de la responsabilidad de ser el origen de una amplia gama de acciones de resistencia, en donde el terrorismo individual – como lo ha sido la colocación de bombas en Santiago de Chile - es un evento particular dentro del conjunto mayor de contradicciones económicas y sociales a la que nos arrastra un sistema de hambre y desigualdades como lo es el Capitalismo.

Esclarecida cuál es la posición de las y los trotskistas -y de Trotsky- cabe destacar que en Chile aún no hemos sido víctimas de actos terroristas que implican una acción consciente de amedrentamiento a las masas. La liviandad con la que académicos y políticos tratan la cuestión del terrorismo sólo tiene una utilidad: la represión a los movimientos sociales, a la izquierda y a todo quien impugne este régimen político.






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