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CENTROS CULTURALES

Crisis de presupuesto y corporaciones de derecho privado, ¿privatizar o estatizar?

Desde que se abrió la crisis de presupuesto, producto de la desaceleración económica, vimos sus primeros efectos materializados en más de 20.000 despidos en la minería, luego, en la negociación de los trabajadores del registro civil y los funcionarios públicos, pero, ¿sabes a quien mas está perjudicando?

Simón Bousquet

Tesorero sindicato GAM

Martes 8 de diciembre de 2015 | 23:32

La crisis la pagan los trabajadores

Cuando hablamos de crisis, inevitablemente tenemos que hablar del salario. Es cosa de mirar hacia atrás y ver como las distintas crisis que ha enfrentado, no solo Chile, sino países como Argentina en 2001 o la profunda crisis que golpea a Brasil por estos meses, recaen sobre los trabajadores. El colchón que usan los empresarios y los gobiernos para disminuir el golpe son los salarios de los trabajadores, ya sea con despidos o como vimos hace algún tiempo cerrando por adelantado, con la petición de "Austeridad" del señor Valdés de hacienda, las negociaciones colectivas, dado el impacto que provocó la negociación de los trabajadores del Banco Estado.

Para los trabajadores de la cultura y las artes, mas específicamente para todos aquellos subcontratados del estado bajo la figura de corporación de derecho privado, el escenario que se avecina pareciera estar cerrado prematuramente. Aunque el tema presupuestario se intenta mantener de bajo perfil, proyectos que significan una multimillonaria inversión como la segunda etapa del GAM, son guardados entre cuatro paredes por su directorio, que comienza a preparar el ajuste presupuestario. Primero, quitando los presupuestos internos, pero luego, cambiando las reglas del juego para los trabajadores, de forma unilateral.

Ya vimos como el ministro de cultura, Ernesto Ottone, realizó una serie de "dimes y diretes" con la ex directora ejecutiva del GAM, Alejandra Wood, donde se adjudicaban la responsabilidad del fallido plan de gestión para la ruidosa segunda etapa del centro cultural más grande del país. Aunque el centro cultural recibe una gran suma anual para su presupuesto por aporte del estado, que consta de más del 70% del mismo, todos sus administradores coinciden en que es insuficiente, y que un nuevo director ejecutivo debe buscar que los privados aporten el porcentaje faltante, pero ¿que no nos dicen respecto de esas platas?. Están pidiendo privatizar la cultura mas de lo que ya es.

Los salarios de los trabajadores en cuestión

Como mencionábamos en un principio, no podemos hablar de crisis, sin hablar de salario. Es sabido, por ejemplo, que cerca del 42% del presupuesto anual del GAM, se va en salarios. Dicha suma, profundamente cuestionada por el directorio de la corporación, esconde un problema estructural: cerca del 70% de ese porcentaje, se va en el sueldo de directores y jefaturas. Pero como la cultura empresarial es la que manda en dicha administración, la lógica que prima es cortar siempre "por el hilo más delgado". Es por eso, que con sumo sigilo, por un lado se prepara un ajuste para sus trabajadores de planta, y por el otro, un golpe para los trabajadores subcontratados del aseo, donde presuntamente se corte el contrato por su alto costo, dejando a todos sus trabajadores en la calle. Una tercera arista consta de la sobrecarga y precariedad laboral que queda tras la crisis, dejada por los despidos a los pocos trabajadores de planta que queden, para administrar tanto la primera como la segunda etapa.

¿Qué hacer?

Lo cierto es que el problema es profundo y yace estrechamente ligado a la cuestión del mercado en la cultura y las artes. El principal argumento que da el estado de Chile, para el bajo acceso a la cultura en la aplastante mayoría de su población, es la falta de "oferta cultural", ósea, que el problema no yace en la profunda dicotomía que hay entre centros culturales de lujo como el GAM y las capas de la sociedad donde el acceso a la cultura es casi nulo, como lo es para la clase obrera, si no, en que no hemos sabido presentar un producto de consumo atractivo, que sea capaz de atraer a todos aquellos que hoy por hoy, no han "advertido de la oportunidad".

Una visión profundamente cuestionable, incluso por los mismos estudios del GAM, que revelan que cerca del 40% de su público es ABC1, mientras que el resto, pasa por las audiencias y público común, como los jóvenes que utilizan dichos espacios como plaza pública, para recrearse, bailar y como punto de encuentro. En estos números, no se cuentan los clientes de las tiendas Puma y de Vinos que están instaladas en dicho lugar.

El problema es realmente profundo. La realidad es que no se trata de si hay o no oferta, si no que el acceso, el trabajo y la visión del centro cultural simplemente no están pensados para gente de escasos recursos, ni siquiera para sus propios trabajadores. Es un centro cultural donde se ven más actos, seminarios y foros de empresas privadas, que iniciativas de los trabajadores o actividades que busquen acercar a dichos sectores que no pueden acceder a él. Algunos artistas lo llamaron "El Mall de la cultura".

Dado que el centro cultural no genera utilidades, el problema del presupuesto cuestiona los sueldos, proyectos e iniciativas que no generen la suficiente "oferta cultural". Aunque problema no es ese, sino la lógica empresarial que hay detrás.

Para que la crisis de presupuesto no la paguen los trabajadores, los centros culturales administrados por corporaciones de derecho privado, deben ser totalmente estatizados, bajo el control de sus trabajadores, para evitar el saqueo y las malas prácticas en administración.

Se debe acabar con la subcontratación del aseo y que dichos trabajadores, pasen a la planta del edificio, para contar con un contrato que los proteja y los beneficios que los trabajadores y el sindicato han ganado. El subcontrato de seguridad, debe acabar y en su reemplazo, deberían existir funcionarios y guías de la corporación, con la tarea de mostrar el centro y realizar visitas guiadas de carácter gratuito, en el centro cultural no hay propiedad privada que proteger.

Para pensar y acabar con la lógica mercantil y de oferta cultural, se necesita crear un comité de trabajadores de la culturas y las artes, de carácter nacional, que discuta la programación, presupuesto, salarios y otras políticas. Solo los trabajadores de la cultura y las artes pueden llevar esa cultura hacia los trabajadores.

En el intertanto, se está en busca de un nuevo director ejecutivo para el GAM, que percibirá un salario mayor a los $6.000.000, lo que es cerca de 12 veces lo que gana un técnico calificado en la corporación, así es fácil decir que el problema está en los sueldos en general. Apuntando deliberadamente hacia los trabajadores y su organización, como sindicatos o federaciones.

Por eso, todo alto funcionario público debiera ganar lo mismo que un trabajador calificado, que apoyándose en un comité de trabajadores, pueda pensar y estar a la altura de los desafíos que esto significa.

La salida de la privatización la conocemos. Los casos de corrupción y colusión han demostrado que durante años la administración negligente de la ganancia personal solo reinventa sus crisis. Para evitar el golpe de los ajustes y que paguemos la crisis, hay que mantenernos organizados en grandes centrales de trabajadores, como la CUT, que sean dirigidas por trabajadores de base, que sean revocables en todo momento, para tener una verdadera herramienta para cambiar esta precaria realidad en Chile.






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