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Crisis en Venezuela y el Frente Amplio en completo silencio

Absoluto silencio. Eso es lo que se puede encontrar entre las redes sociales del Frente Amplio, quienes no se han pronunciado recientemente sobre el llamado "día D" de la derecha latinoamericana y Donald Trump.

Felix Melita

Estudiante de Psicología Universidad de Antofagasta

Domingo 24 de febrero

Con Piñera, Duque y Abdo, Donald Trump llevó adelante su congregación en Cúcuta, Colombia, punto de encuentro establecido por la Casa Blanca para concentrar la "ayuda humanitaria".

Pese al show mediático que ha realizado el imperialismo y la mayoría de la derecha latinoamericana, es sabido que lo que se encuentra revestido discursivamente de "ayuda humanitaria" no es más que el caballo de Troya del siglo XXI, el cual, pese a no haber rendido los frutos esperados en su primer día, ha de ser utilizado como punta de avanzada para la penetración imperialista de EE.UU. mediante la cual pretende apropiarse del petróleo venezolano.

Es en este contexto que para toda la izquierda a nivel internacional estas son horas decisivas. Lo que se juega es un salto en la semicolonización de Venezuela por parte del imperialismo yanqui, y con ello el atropello de la soberanía del conjunto de los pueblos latinoamericanos. Y el Frente Amplio en pleno mutismo.

Si bien es cierto que en sus comunicados y declaraciones anteriores han afirmado que su propuesta de salida al conflicto es el establecimiento de un diálogo con la "comunidad internacional" como mediador, lo concreto es que no se puede dialogar con la ofensiva imperialista. Por un lado la derecha se perfila como democrática, mientras que amenaza día a día con llamados a golpes de Estado ¿Puede haber una salida democrática cuando Trump amenaza con fusiles, y la mayor parte de la comunidad internacional se encuentra apoyando a la Washington?

En base a esto podríamos establecer una relación proporcional entre el silencio de los políticos frenteamplistas y la viabilidad estratégica de su propuesta.

¿Cómo es esto? Para desarrollarlo, situémonos en caso absolutamente hipotético en el que la política del Frente Amplio es acogida por Donald Trump, dispuesto a sentarse a dialogar ¿Estará dispuesto acaso a mantener intacta la industria petrolera de Venezuela? ¿No apostará porque se desarrolle sin alegatos el "Plan País" que tanto ha anunciado Guaidó, que no viene a ser más que el histórico recetario neoliberal de privatizaciones, despidos masivos, y una subordinación a las potencias mundiales, haciendo caer sobre los hombros del pueblo venezolano trabajador y pobre los costos de la crisis fraguada por el chavismo y el madurismo, y potenciada por la "comunidad internacional"?

Es así que una política de diálogo no sería más que una dilatación con los mismos objetivos y resultados que espera desarrollar el gobierno yanqui con caballo de Troya. Para qué tomarla afirmaría Donald Trump, si con la táctica de la ayuda humanitaria puede conseguirlo en menos tiempo, y con una mayor oportunidad para que los gobiernos de la derecha latinoamericana limpien su imagen posando como democráticos, para lidiar con las crisis internas que mantienen.

No se trata de otra cosa que de una política infértil para superar la catástrofe que se mantiene en Venezuela.

Pese a que el primer intento de ingreso de "ayuda humanitaria" no haya rendido frutos, ni haya llegado la "avalancha humanitaria" a los cuarteles para fragmentar a las Fuerzas Armadas, la intentona golpista por parte del imperialismo se mantendrá. Es por esta razón que se debe dar una respuesta contundente para superar este conflicto, en donde ni las mesas de diálogo ni las defensas al gobierno represor, reaccionario y de hambre de Maduro son soluciones reales para el pueblo trabajador venezolano.

Esto pasa por organizar una Asamblea Constituye Libre y Soberana, en base un funcionamiento de delegados revocables, que no reciban más sueldo que el de una trabajadora calificada. Es esta asamblea obrera y popular la que debe sustituir al poder legislativo y judicial, además de suprimir la figura del Presidente, para evitar así autoritarismos, tanto por parte del imperialismo como del madurismo.

La articulación de esta asamblea debe ser el primer eslabón del desarrollo de un gobierno de los trabajadores en Venezuela, que tome en sus manos el monopolio estatal del petróleo en el comercio exterior, y poner a toda la industria petrolera nacional bajo control de sus trabajadores y comunidades, sacando a las burocracias oficialistas y boliburguesas, y definir el no pago de la deuda externa.

Medidas así podrían dar una salida a la enorme crisis que presenta el pueblo venezolano hoy en día, que está lejísimo de solucionarse mediante una mesa de diálogo con el imperialismo.






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