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Crisis en la derecha: fuego cruzado entre los partidos de gobierno

La votación de parlamentarios de RN y Evopoli por la paridad de género y los cupos para pueblos originarios e independientes género el rechazo de la UDI, partido que hoy amenaza con dejar Chile Vamos.

Néstor Vera

Comité de redacción La Izquierda Diario. Médico

Domingo 22 de diciembre de 2019

A dos meses desde iniciado el estallido social, ahora Chile Vamos vive su propio estallido, y esta vez no tiene que ver con las históricas cifras de desaprobación del gobierno, sino que uno de los principales partidos de la coalición está planteando la posibilidad de dejar el conglomerado de derecha.

Se trata de la UDI, quienes luego de la aprobación en la Cámara de Diputados de la paridad de género y cupos para pueblo originarios e independientes, tensionaron las relaciones con el gobierno y el resto de partidos de Chile Vamos. Es que esta reforma constitucional fue aprobada gracias a los votos de parlamentarios de RN y Evopoli. Inmediatamente la presidente de la UDI, Jacqueline Van Rysselberghe, y el ministro de la Segpres, Felipe Ward, salieron a demostrar públicamente la molestia del partido por la votación de sus aliados.

En concreto, plantearon congelar sus relaciones con los partidos de Chile Vamos debido que no habrían respeto los acuerdos como coalición, junto a esto atacaron al ministro Blumel (Evopoli) por su “falta de liderazgo”. Desde RN y Evopoli acusaron recibo de estas palabras y en conferencias de prensas los presidentes de cada partido respondieron a esta “berrinche” de la UDI, defendiendo sus votaciones en el parlamento, y es que estas eran concesiones democráticas mínimas para poder continuar el desvío que se inició con la firma del “acuerdo por la paz” para resguardar lo fundamental del régimen pinochetista.

La UDI golpeada

La reacción a esta votación no es azarosa, es que la UDI ha sufrido distintos golpes en estos meses. Por un lado la firma del “acuerdo de paz” le abrió un flanco por derecha, ya que para los sectores más conservadores significa revisar y pasar por encima de la constitución del 80 elabora por el mismísimo fundador de la UDI Jaime Guzmán.

El golpe más reciente fue la acusación constitucional contra el ex ministro Andrés Chadwick, no solo era la mano derecha de Piñera y unos de los “pesos pesados” del gobierno, sino que Chadwick es parte del ADN de la UDI, uno de sus “coroneles”. En este proceso la UDI también acusa que el gobierno no actuó con la fuerza necesaria para blindar a Chadwick. Esto se vio claramente en la cena que organizo el partido por el ex ministro, donde los discursos de sus principales dirigentes daban cuenta del golpeado estado de ánimo dentro del gremialismo y sus diferencias con el resto de partidos de gobierno.

El factor Kast

Tanto Desbordes (RN) como Larrain (Evopoli) en su respectivas conferencias de prensa daban cuenta que la UDI con este tipo de declaraciones busca hacer un dialogo al sector de la extrema derecha, quienes han visto en la firma del “acuerdo por la paz”, la acusación constitucional de Chadwick y ahora la votación de paridad y escaños reservados un peligro para la preservación del legado de la dictadura.

Y es que justamente esto sector de la derecha es la que disputa ofensivamente José Antonio Kast con el Partido Republicano, quienes ya han fichado para sus filas a algunos militantes UDI. La frase de Van Rysselberghe “somos el único partido de derecha”, tiene justamente el objetivo de posicionarse como los abanderados del legado de Pinochet.

¿Es la convención constituyente un peligro para el régimen?

La histeria de la UDI contrasta con la tranquilidad con que el resto de la derecha y sectores empresariales toman la convención constituyente y esta votación. Es que el proceso que se inicia no tiene nada de constituyente, es una farsa delineada por las reglas e instituciones del régimen, el solo hecho de preservar el quorum de 2/3 y funcionamiento de instituciones como el Tribunal Constitucional, así como la prohibición para que dirigentes sindicales se postulen lo demuestran. Es a todas luces un desvío para preservar el régimen dando ciertas concesiones, en esto el rol de la ex Concertación y del Frente Amplio ha sido fundamental.

Y mientras por arriba debaten el desvío institucional, en las calles prima la represión a los sectores movilizados (principalmente la juventud), tal como se vio este viernes en todo Chile y con el particular ejemplo de la política “tolerancia cero” del intendente Felipe Guevara en Santiago, quien sitio la Plaza de la Dignidad con más de 1000 Carabineros y desato una brutal represión que contó con el atropello a Oscar Pérez por 2 carros laza gases.

Si queremos dar vuelta este régimen y a quienes lo defienden es necesario una verdadera asamblea constituyente libre y soberana, donde seamos el pueblo quienes discutamos abiertamente nuestras problemáticas, sin intromisión de las instituciones de este régimen y sus reglas que solo permiten que una minoría social como lo son los capitalistas, se expresen por sobre la inmensa mayoría del pueblo trabajador y sus intereses. Para avanzar en esta perspectiva es necesario enfrentar la represión y persecución política que lleva adelante el gobierno, tal como lo muestra el caso del profesor Oscar Campos y el dirigente del Partido de Trabajadores Revolucionarios Dauno Totoro. Es por estos objetivos que las organizaciones sindicales, estudiantiles y la Mesa de Unidad Social deben movilizar apostando a un plan de lucha ascendente y un paro nacional activo rompiendo su tregua con el gobierno.






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