Géneros y Sexualidades

Movimiento Mujeres

Director del Hospital Clínico de la U. de Chile renuncia a su cargo luego de la solicitud de académicas

Romina Fuentes

Licenciada en Medicina Veterinaria de la U. de Chile y militante de Pan y Rosas y Vencer

Sábado 16 de junio de 2018

En horas de la tarde y luego de hacerse pública una carta de parte de 123 académicas que respaldaban la denuncia de la académica y le solicitaban al Rector Ennio Vivaldi, la “separación de sus funciones” por parte del directivo y “cero tolerancia frente a situaciones de acoso”, se hacía pública también la renuncia de Hasbún. Según La Segunda, fue el mismo Vilvaldi quien propició esta decisión como “señal política” para calmar las aguas.

La renuncia de Hasbún se da en el marco de las movilizaciones estudiantiles a nivel nacional en contra del acoso y el abuso sexual y da cuenta de cómo ni las más altas esferas de la administración universitaria se encuentran ajenas a esta realidad. No obstante, la situación de las estudiantes y más aún de las funcionarias, está muy lejos de encontrar respuesta.

Actualmente, las autoridades universitarias se encuentran altamente cuestionadas por su actuar negligente frente a las denuncias y su encubrimiento. Y donde los estamentos de las estudiantes y funcionarias, al no tener voz ni voto en la resolución de estos casos, no poseen mecanismos de protección por parte de las universidades.

Una de las demandas actuales del movimiento de mujeres de las universidades es la creación de protocolos para tener mecanismos donde las denuncias sean acogidas y resueltas favorablemente. Aun así, uno de sus límites es precisamente que siguen siendo las mismas autoridades quienes resolverían estos casos y donde no se cuestiona, la estructura antidemocrática de las universidades como sostenedora de la educación sexista y de mercado.

Como Vencer y Pan y Rosas, hemos sido claros en este punto, para existir protocolos que realmente den respuesta a las necesidades de estudiantes y funcionarias, deben ser estos independientes de las autoridades y creados a través de la discusión y organización triestamental. Debemos arrancarle el poder a las autoridades para dárselo a sus estamentos y así evitar que sigan siendo ellos quienes decidan por nosotros (as). Sin mayor democratización en las universidades, seguiremos manteniendo a las autoridades que encubren y hacen oídos sordos a nuestras demandas, en la punta de la pirámide de poder. Y mientras eso no cambie, la respuesta y solución a nuestras legítimas necesidades como estamentos, seguirán en manos de quienes defienden sus propios intereses y no los nuestros.






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