Géneros y Sexualidades

OPINIÓN

Diversidad sexual y solidaridad obrera

Los ataques de los empresarios contra los trabajadores en las diferentes luchas que se han desarrollado por estos días, a raíz de los despidos en el ferrocarril de Antofagasta, en ORICA, y con el ataque a las mujeres trabajadoras en el GAM nos abre la pregunta ¿qué rol podemos cumplir desde la diversidad sexual en estas luchas?

Joaquín Romero

Militante del Partido de Trabajadores Revolucionarios

Sábado 10 de febrero | 13:46

Lejos ha estado este de ser un verano apacible, con el que sin duda empresarios y políticos soñaban para preparar un cambio de gobierno ordenado y afinar las políticas de ajuste económico que buscarán implementar en aras de "estimular la economía, el crecimiento y el empleo" como no se cansan de repetirnos diariamente por los canales nacionales de televisión, en manos de estos empresarios, los tecnócratas bien pagados y entrenados en frases técnicas y rimbombante con las que suelen intentar confundirnos para que no podamos desprender entre las lineas de sus textos aprendidos la pregunta de ¿en qué mejoraran estos cambios, cuyos contenidos no conocemos, a las cientos de trabajadores que día a día enfrentan sueldos miserables con el horizonte de recibir pensiones aún más miserables?

La visita papal, que tuvo más de letanía folclórica que de acontecimiento relevante para la gran mayoría de habitantes de este país y que solamente contribuyó a hundir aún más a la iglesia católica en los cuestionamientos por encubrimientos de casos de abuso; el manto de dudas que se ciño sobre nuestra "democracia" tras poner en duda los informes de competitividad del Banco Mundial para influir en el escenario político chileno; el escándalo de los montajes y las pruebas burdamente adulteradas de la operación huracán que profundizó la desconfianza a las policías y el gobierno ya bastante cuestionada por los escándalos de corrupción en carabineros y las fuerzas armadas, han hecho de este verano un episodio de una tensa calma en que nadie parece avizorar la respuesta de cómo revertir el descontento social que se anida y aumenta día a día. Para que hablar de los de 8 femicidios que van desde que recién iniciara el 2018, donde el Estado cumple el rol de cómplice por omisión al no buscar enfrentar la dramática realidad que viven las mujeres en nuestro país.

¿Qué tiene que ver esto con la diversidad sexual? Sin duda la misma pregunta se la hicieron a los integrantes del grupo Lesbians and Gays Support de Miners (LGSM -Gays y lesbianas que apoyan a los mineros) en la inglaterra de Tacher en 1985, cuando la fuerte huelga de los mineros frente a los ataques del gobierno conservador, que consisto en los miembros de LGSM la reflexión que la dura lucha que llevaban los miembros de la diversidad, con una fuerte represión policial de parte del gobierno de Tacher, a cuestionar que el mismo Estado que negaba los mínimos derechos las minorías sexuales era el que reprimía fuertemente a los mineros.

Pese a lo conservador de la clase obrera inglesa, quien muchas veces apoyaba estas medidas represivas contra los desviados o la ejercían ellos mismos contra la diversidad sexual, el apoyo de este grupo de jóvenes fue clave para forjar una solidaridad en la lucha contra un enemigo común, fue clave para disputar la consciencia del movimiento obrero ingles que después terminaría apoyando las demandas de la diversidad e incluso marchando junto a ellos en la marcha del orgullo de Londres del 86.

En los últimos días hemos conocido que mientras los precios del cobre muestra un alza en la antesala del gobierno de Sebastián Piñera, los ataques a sectores de trabajadores y trabajadoras se han ido multiplicando.

Durante esta semana en el norte de Chile, la empresa FCAB, del ferrocarril, ha incurrido en prácticas antisindicales, despidiendo a un candidato a la directiva, quien fue elegido democráticamente por sus compañeros para representarlos en el cargo de dirigente sindical de la empresa. Se suma a esto los despidos que han ocurrido en sectores de profesores. En Santiago, estos ataques también se han expresado: las y los trabajadores del GAM se encuentran en movilización contra la precarización al trabajo de la mujer.

Si en algo han triunfado quienes hoy atacan a los trabajadores, es hacernos ver como divididas las luchas de la diversidad sexual, las luchas estudiantiles, de los pueblos oprimidos y de las mujeres como demandas diferenciadas sin puntos de contacto, limitándonos a un "sindicalismo" en que cada grupo de presión se preocupa de sus propias demandas sin buscar los puntos en común que nos permitirían atacar a aquellos que están perfectamente unidos en la defensa de sus intereses.

La diversidad sexual enfrenta hoy nuevos desafíos en la lucha por conquistar sus derechos, sin contar que en pleno siglo XXI hay más países donde el aborto esta reconocido, aún en sus más mínimas causales, que países donde la homosexualidad este siquiera legalizada, las pocas conquistas mínimamente democráticas como el derecho a existir desde nuestra diferencia se ven hoy amenazadas con el avance de grupos de ultra derecha que no solamente se observa como noticias de países lejanos, sino que golpea las mismas puertas de nuestro continente (como la votación mayoritaria del pastor evangélico de Costa Rica o la derogación del matrimonio igualitario en Bermudas) y en nuestro país con el fuerte activismo del odio que promueven grupos ligados a las diferentes iglesias y sectores empresariales y políticos.

Los ataques a la diversidad sexual tienen como punto de apoyo los amplios prejuicios: la homofobia, el machismo, el racismo, enraizados en la clase trabajadora, y constituyen sobretodo una fuerte propaganda ideológica de quienes nos explotan para impedir la unidad entre oprimidos y explotados.

Y sin duda que en la clase trabajadora en general como en estos conflictos mencionados arriba en particular, miembros de la diversidad sexual enfrentan también condiciones precarias de trabajo que se ven aún más acentuadas por la opresión diaria que las cadenas de la discriminación ponen sobre nosotros y nosotras.

La solidaridad entre oprimidos y explotados , tal como el ejemplo de LGSM, es una potente arma para combatir esta situación, la experiencia de lucha en común genera los avances en la conciencia que permite que miles de trabajadores y trabajadoras cuestionen sus prejuicios inculcados por la iglesia, los medios de comunicación y la enseñanza, para generar una solidaridad clave para derrotar a quienes nos explotan y oprimen, pero además esta solidaridad nos permite llegar a cientos de compañeros y compañeras de la diversidad sexual que, por las situación antes mencionada, no se atreven a abrir y vivir libremente su sexualidad en sus sindicatos para que avancen a convertirse en dirigentes de su clase.

Cada trabajador o trabajadora que ganamos a la causa de la solidaridad con la diversidad sexual, hace que la derecha, la iglesia y los empresarios sean un poco más débil, cada miembro de la diversidad sexual que se inspira en nuestra lucha para avanzar a ser dirigente de su clase, fortalece un poco más a la clase trabajadora de conjunto.

Por eso la solidaridad entre la diversidad sexual y los trabajadores es una tarea estratégica, y el llamado es a comprometernos activamente en los procesos de lucha, pero también a que desde nuestros lugares de trabajo y estudio pongamos nuestros problemas, junto con las comisiones de mujeres, los problemas de los pueblos oprimidos y los inmigrantes, para no darle terreno a la derecha y a los empresarios que se fortalezcan y fortalecernos nosotros, y así, avanzar a conquistar una sociedad sin oprimidos ni explotados, donde las riquezas socialmente generadas estén al servicio de la vida humana y sus diferentes expresiones.






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