SEMANARIO

Dólar e inflación : El reflejo del modelo económico dictatorial que tenemos que sepultar.

Benjamín Lobos

Dólar e inflación : El reflejo del modelo económico dictatorial que tenemos que sepultar.

Benjamín Lobos

La economía comienza a mostrar en Chile que la crisis social se pueda transformar en económica, su expresión reciente fue el dólar, que llego a máximos históricos nuevamente, se cotizó en 838,5 pesos, superando al máximo de la semana reciente. Es sabido que el 60% de los bienes de consumo en Chile, son importados, es decir, el encarecimiento de las importaciones, viene a repercutir directamente al bolsillo de las familias trabajadoras y de clase media, quienes terminan pagando por los capitalistas. Esto es, finalmente, la economía capitalista actuando bajo sus lógicas.
Este artículo busca establecer los factores estructurales de esta dinámica, el rol que juega el choque entre el capital y el trabajo, el cómo se ven afectados los trabajadores por medio de la dependencia de la economía al dolar y los capitales extranjeros, y como se rompe con esta dependencia all capital transnacional.

Los empresarios entre el Chantaje y la Histeria

Ante la rebelión popular, los grandes empresarios mueven sus fondos a acciones en pesos norteamericanos, es decir, se refugian en la economía de Estados Unidos, ante la incertidumbre que hoy representa la economía chilena para ellos. Las principales proyecciones de las inversiones en Chile, les entregan a los capitalistas un escenario poco estimulante para su acumulación de riquezas. Ante esto, el Banco Central dio a conocer su postura, manifestando que se encuentra en alerta para actuar ante “situaciones anómalas” soltando 20 mil millones de dolares al mercado, este hecho se transformó tan solo en un aviso para entregar tranquilidad a los grandes capitales que operan en Chile y el mundo, pero que finalmente no detuvo la tendencia al alza.

La dependencia y una explicación estructural de la inflación

Los elementos estructurales de la inflación en Chile a los largo de su historia, son:

i) El estancamiento de las disponibilidades de alimentos frente al desarrollo de la demanda.

ii) La incapacidad de la economía chilena para ampliar, diversificándolas, el poder de compra de las exportaciones.

iii) Una deficiente tasa de formación de capital.

iv) Deficiencias estructurales en el sistema tributario.[1]

Los factores estructurales nombrados anteriormente, establecen que la pugna distributiva que determina (de acuerdo a cada economía capitalista) cuanto de la economía en su conjunto pueden tomar los trabajadores, y cuanto pueden obtener los empresarios, principalmente con cuánto es lo que se quedarán para ahorros en inversión y su vida de lujos, es decir, la relación entre salarios y ganancia (plusvalía) se expresa en términos inflacionarios. El control de la inflación, que se inició desde la década del 90 en Chile, se da por medio de mantener bajos salarios fundamentalmente, además de esto y a modo de ejemplo, es posible entenderlo a través de las negociaciones de las y los trabajadores en los sindicatos por aumentos salariales, dependiendo el incremento de este, directamente con la inflación.
El “milagro económico”, que nos vendieron se trató de esto. Así lo consigna el mismo ex ministro de Finanzas de la Presidencia de Aylwin entre 1990 y 1994, Alejandro Foxley –cuando- refiriéndose a la política de inflación pactada con la CUT, a través de las mesas tripartitas, da cuenta en una entrevista que, “Los trabajadores entendieron que debían hacer un sacrificio pensando en el largo plazo, aunque molestara en el corto", pero, el largo plazo nunca llegó, y se transformó en la olla a presión, que terminó por estallar el 18 de octubre. [2]

Lo anterior está ligado a una cuestión estructural e histórica de la burguesía Chilena, la incapacidad de la economía para ampliar y diversificar el poder de compra de las exportaciones y una deficiente tasa de formación de capital [1]. La dictadura chilena profundizo este mal histórico. La

nueva división internacional del trabajo iniciada en los años 80, de la mano de la dictadura cívico militar, inició un proceso de desindustralización en Chile y entrego la matriz económica a las grandes transnacionales por medio de la exportación de materias primas.

Esto fija el punto de partida para la nula capacidad de mejores tasas de formación de capital o podríamos decir, tasas de formación de capital para reproducir la matriz económica en base a materias primas, sin diversificar la economía, con cuestiones que impliquen avance en tecnología, otros productos, mayor valor agregado, etc. Toda esta política determinada por el mercado mundial y particularmente por los países centrales (bloque imperialista). Es decir, los recursos que podrían utilizarse para un mayor desarrollo económico (cobre, forestal, salmón, etc.) que representan el 60% de las exportaciones, son hoy explotados por las transnacionales con sedes en los países del orden imperialista, trasladando gran parte del valor agregado a sus centros financieros.

Por esta vía, es que los capitalistas mantienen el control de la economía, si observan que sus ganancias se pueden ver afectadas (ante la rebelión) comienzan a generar desconfianza, como adelantando que dejaran de invertir, así en el futuro, los salarios que ante podían adquirir 20 mercancías, ahora en una economía con menos inversión, los trabajadores solo podrán adquirir 10 (con el mismo salario), es decir, la misma estructura dependiente de las transnacionales, plantea que no se puede romper con el mal de “ los bajos salarios” simplemente aumentando el salario de forma nominal, ya que este costo, se trasladaría a inflación en el modelo capitalista Chileno, así, para que los trabajadores puedan tener salarios dignos reales, es crucial expropiar estos recursos para otro desarrollo económico, ya que en este , los salarios bajos reales son estructurales.

La economía chilena avanza progresivamente a seguir manteniendo las desigualdades socioeconómicas a través de las ganancias de unos pocos, pero grandes grupos económicos e inversores de la banca, donde es la clase trabajadora quién termina por llevarse el peso del crecimiento económico de la elite a costa de la mano de obra explotada.

En concreto, la subida del dólar y las tendencias a mayor inflación son la evidencia de la pugna entre los capitalistas y los trabajadores, las ganancias de los empresarios se basan en sueldos de hambre, eso le dio estabilidad por 30 años al capitalismo chileno, y las demandas de los trabajadores hoy amenazan esta estructura.

Si en Chile las materias primas fueran ocupadas para mejorar la producción, transformar esta y sus formas de producir -algo que no buscan las transnacionales imperialistas-[3] , podríamos por ejemplo, ante un movimiento brusco de los capitales contrarrestar cualquier cambio del dólar, apoyarnos en esta estructura más diversificada y sostener el consumo de amplias masas de trabajadores, es decir, sostener la demanda de mercancías de la población.

El atraso, la dependencia, y la Burguesía Nacional.

Ya establecimos que las grandes transnacionales son parásitos que viven de este modelo. Debemos preguntarnos ahora ¿La burguesía nacional tiene un modelo de desarrollo propio o un proyecto nación?

La burguesía nacional tuvo un despliegue económico importante después del golpe militar y en los gobiernos de la concertación, aunque no cambio su acumulación histórica, rentista y financiera. Lo característico de este periodo, es que la burguesía nacional triunfó tanto a nivel nacional como internacional [4], ejemplos de esto son Luksic, que actúa como translatina y se codea con grandes imperialistas como Hapag LLoyd, o Angellini que expandió su negocio central a Brasil, que ubica a su industria de la celulosa como la más grande del mundo en su rubro.

De esto se puede extraer que hay una unidad ideológica y económica entre la burguesía nacional y la gran burguesía imperialista. Otra cosa importante de notar, es que la burguesía Chilena históricamente ha llevado adelante un modelo basado en el extractivismo, el capital financiero, sin industria pesada (excepto en el periodo ISI, Frente Popular del 36), con tendencia al monopolio. Así, la ideología de los Chicago Boys solo vino a profundizar esto, cortando el proceso iniciado por el segundo frente popular (Unidad Popular).

Justamente el gran triunfo hegemónico de la burguesía nacional fue convencer al resto de las clases sociales que este proyecto, dirigido por el imperialismo con la burguesía nacional como socio (hablamos de profundizar la exportación de las materias primas, grandes ganancias y bajos salarios) llevaría a Chile al desarrollo, lo que finalmente, por las contradicciones estructurales del capitalismo [5] no se cumplió, al contrario, pauperizo cada vez a las masas.

Un modelo para la vida digna: Via instutucional v/s Via autoorganización de los trabajadores

La otra clase que puede encontrar un proyecto propio son los trabajadores, como fuerza social que lo produce todo y para todos. La estructura económica sobre la que se funda la burguesía Chilena, plantea que son los trabajadores los llamados a llevar adelante una nueva estructura económica, que permita obtener lo que hoy exige el pueblo en la calle “ vida digna”(pensiones, salud, salarios, etc). Desarrollemos más este punto discutiendo con quienes hoy plantean como una salida posible a esto, la vía institucional:

Desde el Frente Amplio se plantea que un “nuevo modelo de desarrollo” es posible por los canales de la democracia en los marcos del capitalismo[6]. Acá nos encontramos la siguiente pregunta ¿ Cómo se podría cambiar la matriz productiva en un Chile dominado por los capitales de Transnacionales extractivistas? Esto implicaría, por todo lo que se ha explicado en este artículo, recuperar lo recursos naturales, hoy en manos de estos capitales. Materias primas que son fundamentales para el desarrollo de estas compañías y su despliegue en las cadenas de valor a nivel mundial. Por medio de los recursos naturales, pueden obtener grandes ganancias, que se llevan a sus centros financieros. Hoy, en un marco de guerra comercial se vuelven muchísimo más importantes, ante la volatilidad de la economía mundial. El cambiar la matriz económica productiva está ligado a una política anticapitalista en los marcos actuales. Ocupar el plusvalor (ganancia) generada por estos recursos para dar inicio a nueva tecnología, y diversificación de la economía requiere planificar la economía para este objetivo, dejando de lado la búsqueda la ganancia individual por sobre el interés de la sociedad en su conjunto, dado que el atraso del modelo capitalista Chileno, no le permite llevar adelante este proyecto dentro del modelo económico capitalista.

Ahora, Si se llegase a concretar algo así no podría ser evolutivo “paso a paso”, por medio de reformas. Si efectivamente quedase por escrito en una nueva constitución la expropiación de los recursos naturales, los capitalistas sacarían todos sus capitales, el dólar subiría hasta destruir la economía y con ello la inflación se dispararía. Aprovechando la dependencia del sistema económico, buscarían realizar un boicot para evitar cualquier cambio estructural que afectara sus ganancias.
Por esta razón, es que la reorganización de la economía está completamente ligada a organizar un proceso revolucionario, que ponga a disposición todos los recursos para una nueva estructura económica y social, y que sea pensada para el conjunto de la sociedad.

Creemos que son los trabajadores de los principales centros productivos los que pueden entregar esta salida, dado su ubicación estratégica y las grandes cantidades de ganancias que se producen allí. Esta producción ya no tendrían la finalidad de la sed de ganancia y competencia de un capitalista individual, si no, la de ocupar estos recursos generados por el trabajo, con el fin de obtener una vida digna para todos. Sin duda, que esto sería un proceso difícil, es una lucha abierta por el control de la sociedad, y el emerger de un nuevo poder social, un estado de los trabajadores.

En resumen, las condiciones de vida digna implican necesariamente acabar con la dependencia y subordinación al capital transnacional y nacional. Lo que pone a los trabajadores al centro para esta tarea, como la emergencia de nuevo poder, que luche por la dirección de la sociedad, hacia la perspectiva de gobiernos de trabajadores.

[1] La inflación Chilena: un enfoque Heterodoxo, Osvaldo Sunkel.

[2] https://www.infobae.com/2012/11/11/1061244-como-hizo-chile-combatir-la-inflacion/

[3] https://ciperchile.cl/2016/05/04/el-capitalismo-jerarquico-de-chile-dificilmente-puede-ser-defendido-por-los-partidarios-del-libre-mercado/

[4] Clases Dominantes y desarrollo desigual, Claudio Riveros

[5] 17 contradicciones del capitalismo, D, Harvey.

[6] Programa del Frente Amplio, pag 93

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Benjamín Lobos

Economista.
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