Géneros y Sexualidades

UNIVERSIDAD DE ANTOFAGASTA

Dos meses de lucha contra el acoso y abuso en la UA: ¿Qué perspectiva para el movimiento?

A casi dos meses de iniciada la movilización en la UA, plegándose a la ola de tomas y paros contra el acoso y abuso a nivel nacional en distintas universidades y algunos liceos del país, se han abierto una serie de debates y momentos que han marcado el curso de la movilización en todo el país y en la ciudad. Aquí marcaremos los distintos momentos y qué nos deja la movilización, para debatir qué perspectiva debemos seguir como movimiento de mujeres y estudiantil hacia la conquista de un aborto libre, legal, seguro y gratuito.

Akemi Matsubara

Estudiante de Derecho Universidad de Antofagasta

Karla Peralta Díaz

Ex Presidenta del Centro de Estudiantes de Medicina UA Vocera de Pan y Rosas y Vencer

Lunes 23 de julio de 2018 | 10:55

El movimiento comienza con fuerza a raíz de los casos de acoso y abuso en distintas universidades del sur del país y con epicentro en la facultad de Derecho de la Universidad de Chile, casos que habían sido desviados o no resueltos, aun habiendo un protocolo contra el acoso, pero la dependencia con las autoridades hizo que quedaran en impunidad una serie de casos escandalosos como el de Carlos Carmona, ex presidente del Tribunal Constitucional y profesor de derecho de la U. de Chile, acusado de acoso y que no tuvo resolución hasta la movilización.

Este movimiento se irradia al norte, copando todo el país con distintas universidades tomadas y paralizadas contra el acoso y abuso en las casas de estudio. Desde ese momento hasta ahora, quedando solo una pequeña minoría de universidades paralizadas, una serie de debates se abrieron al interior de las tomas y paros, cuestionando la educación fuertemente sexista y machista que existe en Chile y todos los niveles que esto implica, salieron a la luz casos de acoso y abuso desde distintos estamentos, se cuestionó el nivel de enfoque de género de las carreras, se planteó la creación de protocolos contra el acoso, abuso y discriminación en las universidades donde no habían, en muchos casos triestamentales, y protocolos que incluyeran a estudiantes trans. De estos puntos se conquistaron alguno que otro nivel en las universidades que ya depusieron sus movilizaciones.

Rol de las direcciones del movimiento

Se configuraron nuevas direcciones que actuaron en simultáneo al CONFECH, representadas por la COFEU (Coordinadora Feminista Universitaria), que nuclea a algunas de las vocalías y secretarías de género de distintas universidades a nivel nacional. Y a nivel local, en muchos casos no fueron las federaciones estudiantiles las que dirigieron los procesos de movilización “feminista” sino que fueron asambleas de mujeres separatistas, y/o secretarías de género ya instaladas.

Una de las directrices principales que instalaron estas direcciones, con la complicidad de las direcciones del CONFECH (mayoritariamente del Frente Amplio), fue el carácter de separatista y de reducir la lucha por demandas únicamente de género, donde finalmente cada universidad negoció los puntos específicos con los distintos rectores y autoridades universitarias, sin demandas que tocasen pilares más estructurales de la educación de mercado y del autoritarismo universitario. Separando así, al movimiento estudiantil del “movimiento feminista”.

La situación en la UA

En la Universidad de Antofagasta, a dos meses de iniciada la movilización, la FEUA, dirigida por las Juventudes Comunistas de la mano con las direcciones separatistas, instalaron por encima las demandas necesarias pero mínimas que tienen relación con protocolos contra el acoso, cambios curriculares y sanciones a académicos con acusaciones y sumarios, dejando en un segundo plano las demandas estructurales e “históricas” del movimiento estudiantil, sin tomar tampoco demandas históricas del movimiento de mujeres.

La división entre demandas históricas y las demandas que realmente se negociaron

Desde los sectores más progresivos se planteó la necesidad de acabar con la precarización laboral dentro de las universidades, que mantiene a trabajadoras y trabajadores subcontratadas/os, o con contrato a honorarios, en una inestabilidad laboral que no permite hacer denuncias de ningún tipo, ni de acoso ni de abuso y demás condiciones laborales, para acabar con este problema real y que los y las funcionarias y funcionarios, y trabajadoras y trabajadores de la universidad se pudieran organizar y pelear por sus derechos en unidad con estudiantes y académicas y académicos.

Junto con exigir el paso a planta de los y las funcionarios y funcionarias a honorarios, desde Vencer y Pan y Rosas, planteamos la exigencia de que el Estado financie con aportes basales directos, a través de un plan de financiamiento integral a la educación pública y tener una educación gratuita para todos y todas en la educación superior, así como también financiar todos los planes necesarios para implementar una educación no sexista y formación constante en temas de género y sexualidades. La importancia del financiamiento integral a las universidades públicas y del acceso irrestricto a estas, es que esta educación no exista que exigimos no debe ser solo para un pequeño grupo, sino que, debe estar a disposición de la gran mayoría de la población. En ese sentido, no es posible conquistar una educación no sexista si no pretendemos eliminar el negocio de la educación que hoy deja fuera de la educación superior a miles por no poder pagar altas sumas de dinero o endeudarse por estudiar, a la vez que nos oponemos a que la iglesia y su moral conservadora siga influyendo en la educación.

También se planteó la necesidad de acabar con el autoritarismo universitario que mantiene el sexismo y el negocio en la educación y que ha demostrado ser la principal piedra de tope a la hora de dar una resolución efectiva a las denuncias de violencia de género, escondiendo bajo la alfombra estos casos o directamente posicionándose del lado del denunciado. Por esto se planteó la necesidad de que tanto estudiantes, funcionarios y docentes decidan en todos los espacios de la universidad, mediante un cogobierno triestamental.

Lamentablemente, esto último quedó en un segundo plano en los petitorios de todas las universidades a nivel nacional, relegando a “demandas históricas” sin la prioridad suficiente para unificar a estudiantes, trabajadores y trabajadoras a nivel nacional, sobre todo por responsabilidad de las direcciones del movimiento feminista en complicidad con el CONFECH.

Los vetos; censurar las diferencias políticas y rebajar las demandas

Con el objetivo de evitar un debate más profundo sobre las perspectivas de la movilización, las Juventudes Comunistas al mando de la FEUA apoyaron un veto antidemocrático y autoritario hacia Pan y Rosas, organización de izquierda de mujeres y diversidad sexual, que por plantear diferencias políticas con las direcciones, se trató de censurar con una minoría estudiantil, cuestión que marcó un hecho totalmente antidemocrático en el movimiento estudiantil, y que luego a través de la CAF estudiantil (Contraloría de Asuntos Financieros), se comprobó que era un veto completamente ilegítimo porque atenta a los mínimos derechos democráticos de libertad de opinión, ubicado en los estatutos de federación. Así, en vez de impulsar asambleas para fortalecer la movilización se debatía esta medida totalmente infundada.

Hoy lunes, se firmará un acuerdo con el Rector que votaron la mayoría de los Centros de Estudiantes a petición de FEUA en el último pleno, sin consulta a las bases, que contempla el cumplimiento de puntos críticos de la movilización tales como: acelerar los sumarios de los académicos acusados de acoso, el compromiso del rector de acatar la decisiones del fiscal en las denuncias, y la integridad de las denunciantes, dándoles a los 6 docentes de la Facultad de Salud acusados, la suspensión total de actividades (académicas, funcionarias, investigativas, etc). Puntos progresivos son que se conquistó el protocolo para los estudiantes trans, jornadas triestamentales vinculantes, formación en materia de género para los tres estamentos, plan de nivelación de estudios y becas para estudiar en la universidad para los funcionarios a honorarios.

Desde las JJCC en la FEUA han salido a reivindicar la conquista de organismos tales como la DEI (Dirección de equidad e inclusión) que recibirá las denuncias y que si bien es un avance, tiene la gran contradicción que depende directamente del Rector, así mismo como la “Oficina de Equidad, género e inclusión” que dependerá directamente del Director de Desarrollo estudiantil, una autoridad que responde directamente al rectoría. Lavando la cara de quienes históricamente han sido cómplices de diversas denuncias de violencia de género y discriminación, como el Rector y las autoridades que en todos los años anteriores no han movido un pelo para modificar esta situación, haciendo caso omiso desde el año 2016 y en complicidad con la FEUA a la comisión triestamental para elaborar un protocolo triestamental contra el acoso y abuso que habíamos ganando las y los estudiantes con la movilización de ese año.

Momento histórico y sus perspectivas

Ciertamente, la ola de tomas y paros a nivel nacional por una educación no sexista, hizo remecer los rincones de la sociedad, las familias lo conversaban en la casa, se hablaba en la micro, los colectivos, y en los trabajos, cuestionando ya sea a favor o en contra esta ola que recorría las calles, reclamando demandas que son antiguas pero que vuelven a renacer con nuevas generaciones y aires para que se acabe el machismo y patriarcado en las universidades. Con contradicciones en las demandas, sus direcciones y en los intentos de cooptación del gobierno derechista de Piñera, pero permitió la instalación de este cuestionamiento hacia estructuras sexistas y machistas que perduran en la educación y que también son fruto de la herencia de la dictadura de Pinochet en Chile.

Esto no puede quedar ahí, toda esta fuerza no puede evaporarse luego de la conquista de estas demandas necesarias, pero parciales y debemos dar una mayor profundidad y continuidad a este impulso. En Argentina las mujeres trabajadoras, jóvenes secundarias y universitarias nos mostraron un camino a seguir, levantaron en unidad con otros sectores una gran “marea verde” por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, que hizo copar las calles de todas las provincias de Argentina, dando paso así a la aprobación de la media sanción en el Congreso de este mínimo e importante derecho.

Impulsar un fuerte movimiento y coordinadora que se una en las calles es lo que nos tiene que fortalecer y darle continuidad a la ola por una educación no sexista, las federaciones estudiantiles del Frente Amplio a nivel nacional y las JJCC en la UA, tienen que tomar en sus manos la demanda por un aborto libre, legal, seguro y gratuito y utilizar su capacidad de articular a millones de estudiantes a nivel nacional. Así como también los parlamentarios del FA utilizar sus puestos para amplificar esta voz y lucha. Y que este 25 de Julio salgamos cientos de miles de personas a las calles. Junto con el 8 de agosto apoyar el pañuelazo masivo para la conquista del aborto legal, seguro y gratuito en el Senado de Argentina. Solo a través de la movilización en las calles y en unidad con sectores de trabajadores y trabajadoras, profesoras, estudiantes conquistaremos este derecho.

Este 25J y 8A se muestra que solo hay dos alternativas: aborto legal o aborto clandestino. El aborto es una realidad y necesitamos que dejen de morir mujeres por abortos clandestinos. El Estado debe garantizar este derecho para las miles de mujeres que a diario quieren decidir sobre su cuerpo y sus vidas.

Así también, debemos acabar con que sean los grandes empresarios de la mano con la Iglesia y el gobierno los que decidan nuestros destinos, tenemos que tomar nuestras vidas en nuestras propias manos y al igual como hoy los trabajadores y sus familias que llevan una pelea contra los despidos en el FCAB del grupo Luksic, y en distintas partes a nivel nacional. Debemos seguir este ejemplo y unificar las distintas luchas, porque es la misma clase trabajadora a quienes se nos quitan derechos, mientras los ricos siguen amasando sus riquezas. Tal como lo vienen haciendo, el gobierno empresarial de Piñera con el “estatuto laboral juvenil” que va a venir a precarizar el trabajo de los jóvenes, quitándonos derechos en un país completamente desigual, donde para estudiar en muchos casos debes trabajar o endeudarte.

Por eso, te invitamos a organizarte en Pan y Rosas por todas estas demandas y en contra de la derecha, los empresarios y la Iglesia que se vienen envalentonando contra nuestros derechos, y que han sido parte de una alianza histórica para oponerse a la juventud, las mujeres y la diversidad sexual.






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