Sociedad

COLUMNA DE OPINIÓN

El VIH: Una problemática cotidiana y un castigo capitalista

Los problemas de vivir con VIH, el aumento gigantesco de un 34% en 6 años y el problema de vivir con un sistema de salud capitalista en función del mercado.

Sábado 1ro de diciembre

Los primero casos en Chile que se produjeron en 1984, abrieron un mar de contradicciones entre la medicina, la prensa y la iglesia, generando miedo en la población, en plena dictadura militar en la cual se redacta el Decreto 362 de salud. Este apunta a penalizar a las personas con ETS o VIH, por ejemplo el artículo N°6 dice : “todos los antecedentes y documentos relacionados con la denuncia e investigación de las enfermedades de transmisión sexual, serán estrictamente confidenciales y sólo serán dados a conocer a requerimiento de la autoridad judicial” esto fue lo más preocupante porque significa que los militares podían ir a buscar a la casa a cualquier persona con VIH o Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).

¿Cuántos casos existen hoy?

Según el ministerio de salud existen 61 mil personas viviendo con el virus pero sólo 41 mil diagnosticadas y confirmadas por el Instituto de Salud Pública, y 30 mil se mantienen en tratamiento con controles médicos.

Dentro de América Latina, Chile fue el país con el aumento más grande entre el 2010 hasta el 2016, la cifra creció un 34%, afectando principalmente a un rango de edad de 20 a 29 años. Los otros países que le siguen son Guatemala con un 23% y luego Costa Rica.

¿Por qué existe un aumento en los jóvenes?

Hoy existe una educación al servicio del mercado, no de los sectores amplios de la sociedad, de los trabajadores o los más precarizados, mucho menos de los oprimidos como la diversidad sexual, los migrantes y las mujeres.

Esto genera anular la educación sexual, por una oposición principalmente de la iglesia y los sectores conservadores reflejados en Chile Vamos, que son los que se opusieron a que se entregara educación sobre ETS y sexualidad, donde hubieron colegios en los cuales se generaron diversas discusiones por la entrega de condones y ni pensar en hacer el Test de Elisa.

¡Pero qué pasa con esos jóvenes de 13, 14, o 15 años que hoy se abren a la vida sexual sin ninguna orientación? Desde el Estado no se hacen cargo de una problemática que va en aumento, pensando que el VIH y la Sifilis son las enfermedades de contagio sexual con mayor frecuencia en estos rangos de edad.

¿Que pasa con los contagiados en un gobierno de los empresarios con un sistema de salud de mercado?

Hay un estimativo de 61 mil contagiados y solo el 50% está en tratamiento, lo que podría responder a un desconocimiento de cómo hacerlo, ya que no existe un manual. Sin embargo, siempre dependerá si uno tiene Fonasa o Isapre.

¿Pero cuál de las dos es más problemática?

Fonasa tiene una atención completamente precaria, todavía existen regiones del país donde no pueden tratar el VIH, haciendo que la gente se tenga que trasladar a ciudades más centrales, existiendo pocas horas medicas, y retraso en la entrega de medicamentos. Tampoco existen especialistas capacitados en la no discriminación a nivel nacional para tomar los casos.

Las grandes esperas por una hora de atención generan que muchos pacientes VIH positivos no continúen sus tratamientos por tener que desembolsar incluso de su dinero para exámenes que tenían gran espera para tomarse.

La perdida de Fonasa genera de inmediato la suspensión de medicamentos dejando a la deriva a los pacientes que pierdan el empleo o dejen de ser carga de sus familias en el sistema público.

En materia de Isapre los problemas fundamentales para los portadores de VIH son el no poder cotizar y perder todo beneficio, como también el cambio de Isapre, que produce perder el derecho a la atenciones prescritas y no cubriría la enfermedad, la cual sin ningún sistema de previsión tiene un costo aproximado de $1.500.000

Los medicamentos, a diferencia del sector público, salen alrededor de 40 mil pesos, si a eso se le agrega exámenes, bonos para el especialista y demás pudiera tener el costo de 100 mil pesos en total, algo imposible para el que gana el salario mínimo.

¿Por qué debemos pelear contra un sistema de salud que los discrimina?

Por todo lo descrito, es necesario romper cualquier tabú sobre el tema del VIH y las ETS, pero no basta que la población se eduque solamente si eso no viene acompañado de un plan nacional, donde se contemple educación sexual en todos los colegios tanto públicos como privados, acceso para tomarse pruebas totalmente gratuita en todos los consultorios y centros médicos con la tecnología que tiene el examen en 24 horas, y no en un mes como actualmente es en los SAPU de todas las comunas, generando una incertidumbre en los pacientes.

La pelea por una salud digna se tiene que cruzar con las necesidades más cercanas de la clase trabajadora como el derecho a la salud gratuita y de calidad. Hoy tener 61 mil contagiados lo convierte en algo primordial de mejorar y para esto es necesario capacitar a todos los del sistema de salud en materia contra la discriminación.

El aumento de especialistas tanto infectólogos como psicólogos, son necesarios para tener un acompañamiento completo y cotidiano y lograr llevar una enfermedad estigmatizada que por el momento, es para siempre. Además de tener accesos a métodos de barrera gratuitos y de buena calidad para evitar el contagio.

Que toda persona que ya tenga la notificación de positivo se pueda tratar en cualquier centro de salud sin perder ningún beneficio por más que se cambie de Isapre o pierda el sistema de Fonasa, es una tarea pendiente y fundamental.






Temas relacionados

Salud sexual y reproductiva   /   Educación sexual   /   VIH   /   Opinión   /   Sexualidad   /   Salud   /   Sociedad   /   Géneros y Sexualidades

Comentarios

DEJAR COMENTARIO