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El antidemocrático Tribunal Constitucional es inconmovible

Guardián jurídico de las herencias de la dictadura, acaba de terminar de integrarse con los dos miembros que faltaban. Aunque uno de ellos está salpicado por el caso Penta, que está sacudiendo todo el país, el Tribunal Constitucional se mantiene incólume. ¿Qué es lo que lo protege?

Nicolás Miranda

Comité de Redacción

Martes 20 de enero de 2015 | 23:18

Antidemocrático en el fondo y en la forma

El Tribunal Constitucional está compuesto por diez integrantes. Cada uno dura nueve años en sus cargos. Su integración es designada. Nadie los vota. Nadie los elige. Son designados: tres por la Presidencia, tres por la Corte Suprema, cuatro por el Senado (de los que dos son propuestos por la Cámara de Diputados). Los requisitos para ser elegidos son mínimos: ser abogado por al menos 15 años y “destacado en la actividad profesional, universitaria o pública”. Miembros designados revela la forma antidemocrática de su conformación.

Pero también son antidemocráticas sus funciones. Entre estas están: Ejercer el control de constitucionalidad de las leyes, y el Congreso debe enviarles las que apruebe antes de poder ser promulgadas. Lo mismo con los decretos. También declarar la inconstitucionalidad de las organizaciones y de los movimientos o partidos políticos. Entre otras.

Por último, y para rematar, son antidemocráticas su atribuciones: sus resoluciones no tienen apelación, lo que dictaminen es palabra final y definitiva.
Es decir, se erige en un poder intocable.
Y los partidos del régimen lo utilizan.

Guardián de los intereses de los empresarios

Recordemos un solo ejemplo. En el 2010, se discutía el proyecto de ley de subcontratación, finalmente aprobada. En la discusión, se propuso el cambio del “concepto de empresa” que buscaba impedir la multiplicación de los “multirut” que usan las empresas para dividir y debilitar a los trabajadores y sus organizaciones sindicales. Ante esta posibilidad, el senador de Renovación Nacional Andrés Allamand, recurrió al Tribunal Constitucional para impedirlo. Y lo logró. La ley salió castrada. ¿Alguien de la entonces Concertación cuestionó estos suprapoderes intocables? Al contrario.

El cuoteo de los intocables

Con la última palabra, y un cargo de largos nueve años, son intocables durante ese período. A lo que se limitan todos es a una repartija de los puestos. Con el famoso cuoteo: uno para un lado, el otro para el otro lado. Así, se eligen entre ellos para asegurarse un muro jurídico contra cualquier pretensión popular.
Es lo que acaba de suceder. Restaban completar dos integrantes. Entre el PS y la UDI acordaron uno para cada uno: el PS a Nelson Pozo, la UDI a Cristian Letelier. En el Senado los designaron sin mayor discusión.
Pero la crítica no tardó en llegar.

Las salpicaduras del caso Penta y algo más

El designado por la UDI, que el PS aprobó integra con cuestionamientos.
La Fundación Iguales y el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), lo impugnaron porque calificó de “desviados” a los homosexuales en octubre de 2013, cuando se proyectó la película El Tío, sobre la vida de Jaime Guzmán.
Está implicado en el caso Penta: en las investigaciones actuales, se reveló que gestionó fondos mediante las ya famosas “facturas ideológicamente falsas” para la campaña de Longueira.

No es todo. Y es peor. Se conoció su rol en la defensa de represores, colaboradores de la dictadura, violadores de derechos humanos. Dos casos se señalan. El Luis Becerra Arancibia, chofer de confianza del ex presidente Eduardo Frei Montalva. Y Manuel Provis Carrasco, brigadier (r) de Ejército, condenado por el asesinato del coronel Gerardo Huber (1992) para ocultar el contrabando secreto de armas a Croacia que violaba la moratoria de la ONU. Los dos, fueron agentes de los organismos de represión de la dictadura, la DINA, la CNI, y la DINE.
Aún así, integró su cargo. Es inconmovible. Y es que su función es hacer de guardián de las herencias de la dictadura.
Tras ser designado, se limitó a declarar que “mis fallos demostrarán que todas las imputaciones que se me hacen hoy como crítica, y que las comprendo, quedan atrás”.

Nada queda atrás. La impunidad sigue presente. Pero es así, por sus fallos se los conocerá. Con estos antecedentes, es posible anticipar cómo serán.






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