Política Chile

ESPECIAL A 46 AÑOS DEL GOLPE

El pasado de Andrés Chadwick: Designado de Pinochet y dirigente de la juventud de Chacarillas

El actual Ministro del Interior participó activamente en la dictadura militar con represión y amedrentamiento a estudiantes que se oponían a la dictadura en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Sábado 7 de septiembre

El actual Ministro del Interior, Andrés Chadwick (UDI), desde joven ha sido un ferviente defensor de la dictadura de Pinochet. En 1977 participó en el simbólico encuentro organizado por el Frente Juvenil de Unidad Nacional en la cima del Cerro Chacarillas,en el cual el dictador Augusto Pinochet, pronunciaría un discurso en el que delinearía la nueva institucionalidad que regiría el Estado en los siguientes años. El 1979 fue designado por el régimen como presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica y al año siguiente como dirigente del Frente Juvenil de la Unidad Nacional.

En 1967 Jaime Guzmán funda el Movimiento Gremial de la Universidad Católica (MG-UC), que integró a estudiantes en este movimiento de derecha conservador, que fue un activo opositor al gobierno de la Unidad Popular y al proceso de reforma universitaria de aquellos años, entre otras cosas.

El movimiento tuvo una fuerte influencia del sacerdote Osvaldo Lira, que a su vez había sido fundador del Movimiento Revolucionario Nacional Sindicalista, con un claro ascendiente del pensamiento fascista y nacionalista, admiradores del dictador español Francisco Franco.

En 1966 se comienza a organizar el Movimiento Gremial y un año años después, se crea el Movimiento Gremial en la Universidad Católica, especialmente en la Escuela de Derecho, donde estudiaba Guzmán.

En un clima de fuerte politización y organización de los sectores obreros y populares, con tomas de terrenos en las poblaciones, un activo protagonismo de los trabajadores con huelgas y movilizaciones, y un proceso de reforma universitaria que se había iniciado en el año 1965 para conseguir la democratización de la universidad y su masificación, emerge el gremialismo amparado en ideas fuertemente conservadoras y autoritarias, concibiendo a la sociedad desde una lógica corporativa – aun cuando más adelante van a criticar algunos aspectos del corporativismo- y despolitizada, con una fuerte crítica a la democracia parlamentaria y liberal y a un Estado fuerte; con una clara voluntad de poder, que se manifestó en una abierta lucha por los espacios universitarios primero –en las elecciones de la Universidad Católica- y su participación activa en la dictadura cívico-militar posteriormente.

Según Renato Cristi , el pensamiento de Guzmán articuló la idea autoritaria, en el apoyo y participación en la dictadura y, en un segundo momento, en la idea de una Constitución fuerte que garantiza la idea de “libertad” entendida en la lógica del modelo neoliberal, es decir la libertad del individuo, libre comercio, propiedad privada, libertad de enseñanza, etc., que se plasmaría en su proyecto de Constitución del 80 y de una democracia tutelada “que armoniza con los principios autoritarios y libertarios” .

Por otra parte, se instalaba la idea de subsidiariedad del Estado y del apoliticismo, diferenciando según ellos entre gremialismo y organización política. Verónica Valdivia señala que “el gremialismo reivindicó el verdadero sentido de la participación social, entendida como apolítica, es decir, apartidaría, en la cual la población se concentrara en las tareas propias de su oficio o comunidad” . Además se dedicó a un fuerte combate contra las organizaciones e ideas de la izquierda y particularmente, el marxismo.

Según un texto de la Fundación Jaime Guzmán, escrito originalmente en 1966 por el propio Guzmán y luego intervenido para nuevas ediciones por miembros de la Fundación, el gremialismo rechaza cualquier politización “de cualquier entidad vecinal, regional, o gremial (sea ésta laboral, empresarial, profesional o estudiantil), como asimismo de toda otra agrupación intermedia cuyo fundamento y objetivo se muevan en un campo diferente al de la política” .

Sobre la dictadura de Pinochet, señalan que “existió una concordancia entre la Declaración de Principios de ese Gobierno y los fundamentos doctrinarios del Gremialismo”, indicando también estar comprometido con “el proceso que culminó el 11 de Septiembre de 1973. La intervención militar de ese día fue la culminación de una larga lucha, librada entre otros por el Gremialismo chileno, en sus variadas expresiones estudiantiles, empresariales, profesionales y laborales”, hablando del golpe y la dictadura como un “triunfo histórico” cumpliendo “con su obligación de impedir que él fuese revertido por el marxismo internacional, con atropello de nuestra soberanía y de nuestra dignidad nacional”.

Mientras miles de personas vivían la prisión política y la tortura, o eran asesinados o desparecidos por los agentes de seguridad del Estado o las fuerzas armadas, el gremialismo participaba y defendía a la dictadura, creando el 9 de julio de 1975 el “Frente Juvenil de Unidad Nacional” un movimiento que tuvo el único objetivo de respaldar a la dictadura, en el cerro Chacarillas con la presencia del propio Pinochet y que en 1977 realizaría una ceremonia donde participaron 77 jóvenes famosos apoyando al dictador.

En este Frente participaron, entre otros, Cristián Larroulet, Juan Antonio Coloma, Andrés Chadwick, Patricio Melero, Miguel Kast, Manfredo Mayol, entre otros. En los peores años de la represión política, cuando los campos de concentración clandestinos estaban llenos de opositores políticos a la dictadura y de militantes de izquierda, los otrora jóvenes gremialistas se ubicaban junto a Pinochet para llevar adelante sus políticas, esto también porque para el gremialismo los derechos humanos no eran un valor absoluto y podían ser suspendidos, justificando justamente la violación a esos derechos, como tampoco lo era la libertad de expresión o de reunión.

Sin duda el gremialismo y Jaime Guzmán fueron activos partícipes de la dictadura, como también de la implementación del modelo neoliberal, la autoritaria Constitución del 80, la privatización de la educación en nombre de la libertad de enseñanza, la justificación de la violación a los derechos humanos y la ley de Amnistía.

Este es el legado del gremialismo, movimiento al que pertenece hoy Ricardo Sande, miembro del gabinete del ministerio de educación, exvocero de la Confech 2015 y ex presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica.






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