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El “proceso constituyente” empezó como lo quieren: por arriba

Tras el anuncio de Bachelet, empezó marchar el “proceso constituyente”. Con un foro del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), reuniones con los partidos de la derecha y la Nueva Mayoría, con los ex presidentes de la República, con la Corte Suprema, con los empresarios. Todo por arriba, y con fuertes tensiones.

Martes 20 de octubre de 2015 | 20:13

Con los partidos

Tras un foro del PNUD, Bachelet se reunió con los partidos de la derecha y la Nueva Mayoría.

Ambos conglomerados están divididos. La UDI es el partido que se opone frontalmente a cualquier discusión.

El presidente gremialista senador Hernán Larraín, apenas hecho el anunció declaró que "pensar en una nueva Constitución nos parece inconveniente y grave (...). En un momento de tensión y de crispación política Chile requiere de estabilidad institucional". Después manifestó que el "proceso de educación cívica no se convierta en un proceso de adoctrinamiento político y que los cabildos no sean reuniones para vender la pomada de lo que el Gobierno a algunos sectores del Gobierno quieren". Poco más tarde se cuadró con Sebastián Piñera declarando que "concuerdo con los planteamientos que ha hecho Sebastián Piñera fundamentalmente en orden a señalar que se puede siempre seguir perfeccionando y reformando la Constitución, pero que no requerimos necesariamente partir de cero, hacer una nueva Constitución", y que como Chile Vamos crearán un grupo de expertos constitucionales.

RN se abrió a la discusión sobre la Constitución, pero rechazando que salga de la decisión del Parlamento. Y que se pretenda barrer con la Constitución de Pinochet. Después, su militante y ex vocera de Piñera Cecilia Pérez manifestó que se trata de “un tongo”.

La Nueva Mayoría está dividida también sobre los mecanismos. La DC agendó una reunión con RN.

Con los ex presidentes

Posteriormente, la presidenta Bachelet recibió a los ex presidentes en La Moneda.
Lagos se mostró a favor del proceso constituyente, expresando que la actual Constitución "está impregnada por una visión neoliberal que obliga a tener un Estado Subsidiario". Aunque en seguida aclaró que "así como no me gusta una Carta ideológicamente sesgada (por la Constitución de Pinochet), me parece que tampoco debemos tener una Constitución ideológicamente sesgada en el otro sentido".
Frei Ruiz Tagle también se mostró a favor, rechazando la idea de una Asamblea Constituyente promoviendo que "sea un proceso dentro de la institucionalidad”.
Piñera criticó que traerá "incertidumbre". Encendió las alarmas diciendo que el proceso de reforma "va a agravar el estancamiento que afecta hoy en día a la economía chilena". Pero ante el proceso abierto, señaló que "hay que perfeccionar y no desmantelar la Constitución que hoy tenemos", planteando que Chile Vamos genere su propio proyecto de reforma constitucional.

Con la Corte Suprema

Tras reunirse con Bachelet, los miembros de la Corte Suprema declararon que "a lo mejor sería bueno estudiar una nueva Constitución"

El vocero del máximo tribunal Milton Juica, lo justificó en que "estamos pasando a épocas complejas desde el punto de vista institucional".

Pero adelantó que se trata de una conversación “que no significa ninguna obligación”.
Todo por arriba, adelantando que podría quedar todo, en nada.

Con los empresarios

Para completar la ronda, Bachelet se reunió con los grandes empresarios de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC).

Alberto Salas, su presidente, salió con el libreto conocido del terror y chantaje económico, diciendo que genera incertidumbre a los mercados, pudiendo afectar la productividad y crecimiento del país.

¿Un nuevo Pacto de Garantías Constitucionales?

Ante la ofensiva de la derecha y los empresarios, las divisiones en la Nueva Mayoría y las aclaraciones de la Corte Suprema, de que no obliga a nada, el Gobierno, en una política fensiva, sale inmediatamente a la defensiva.

A dar explicaciones. A tranquilizar. A darles garantías

Ante la embestida de la derecha, el vocero del Gobierno Marcelo Díaz respondió que "si lo que quieren son garantías, las van a tener".
Ante la embestida de los empresarios, el Ministro de Hacienda Rodrigo Valdes, declaró que no hay nadie que ponga en duda el derecho a la propiedad tal como existe hoy en día en la Constitución. En la misma línea de lo que habría hablado la propia Bachelet en su reunión en el CEP unos días atrás.

Por arriba, con el Gobierno ya adelantando garantías a la casta de funcionarios y parlamentarios en compra-venta a los empresarios, va naciendo amañada y limitada, para intentar oxigenar al régimen y re-legitimarlo. Por este camino, no solo aumentarán las tensiones entre ellos, sino que podrían obtener lo contrario, un mayor repudio y rechazo. En lo inmediato, las encuestas muestran una alta aprobación al cambio de Constitución, e incluso a una Asamblea Constituyente. Pero solo si es Libre y Soberana, para discutir sobre la propiedad de los recursos naturales, la relación con el pueblo mapuche, la revocabilidad de los parlamentarios con sueldos como los de una profesora, basada en la movilización, podrá romper la pretensión de los dueños de Chile de servir a sus intereses.






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