Juventud

Embarazo adolescente y deserción escolar: un secreto a voces

Los datos son claros. Más de la mitad de las adolescentes que tienen hijos durante su escolaridad terminan desertando del sistema educativo, y se concentran entre los estratos socioeconómicos más bajos, mientras que un 12% no utiliza métodos anticonceptivos principalmente debido a la falta de educación sexual y las barreras del sistema de salud público para conseguirlos.

Alejandro Guerrero

Profesor de Historia y Geografía

Jueves 23 de agosto de 2018

Según datos del Ministerio de Educación entregados por vía Ley de Transparencia, hoy el 50% de las mujeres que quedan embarazadas mientras cursan su educación escolar no continúan sus estudios y pese a que las gestantes que están matriculadas en un establecimiento educativo entre 14 y 41 años ha disminuido, de 1769 casos el 2013 a 1030 en el 2017, la mitad de ellas en cada año deja sus estudios, es decir la tendencia se mantiene.

Además el 40% de las estudiantes embarazadas son adolescentes entre los 14 y los 17 años. Para este rango etáreo en particular la cifra también ha ido a la baja pasando de 1050 casos en el 2013 a 422 el 2017, pero siguen la regla general, el 50% deserta del sistema escolar.

Respecto de las causas de la deserción, un estudio realizado en el 2004 expone que entre los principales motivos para que las jóvenes embarazadas no continúen estudiado, corresponden a la vergüenza (41,6%), las complicaciones obstétricas (31,7%) y en casos el colegio puso obstáculos para continuar en el establecimiento (4,2%). En relación a la repitencia se observa que el 29,2% de las adolescentes que desertaron durante el embarazo repitió hasta 4 cursos.

El embarazo adolescente también es un problema de clase

A esto debemos sumarle otra importante información: el nivel socioeconómico. Según el Informe sobre salud sexual, salud reproductiva y derechos humanos en Chile Realizado el 2016, respecto al nivel socioeconómico y el uso de métodos preventivos, se observa que los segmentos más altos señalan haber utilizado algún método de prevención en su última relación sexual, correspondiente al 94%, mientras que en el nivel socioeconómico más bajo esto ocurre en un 85%.

Entre las razones de no uso de métodos preventivos la primera es porque no le gusta usarlos (29%); en segundo lugar por tener una pareja estable (27%) y en tercer lugar por querer tener un hijo/a (22%), en cuarto lugar porque la pareja no quería usar ningún método (14%), le sigue el no atrevimiento a sugerirlo a la pareja sexual (7%), luego desconocimiento de medidas de cuidado (6,8%), después no tener dinero para acceder a ellos (5,1%) y no poder obtenerlos en el sistema público de salud (2,4%) lo que va en directa relación a la atrasada y conservadora educación sexual y a las falencias del acceso al sistema público de salud para jóvenes.

Desde el punto de vista del embarazo propiamente tal esta problemática se presenta de manera desigual también según estrato socioeconómico, ya que las y los jóvenes de familias con bajos ingresos que han experimentado un embarazo no planificado son casi el doble en comparación con jóvenes que pertenecen a niveles socioeconómicos altos (23% y 12% respectivamente). La mayor proporción de jóvenes padres y/o madres se concentra en el nivel socioeconómico bajo y medio, correspondiente a un 38% y 30% respectivamente. Además a mayor nivel socioeconómico disminuye la tenencia de hijos/as, lo cual se evidencia con sólo un 8,1% de la población joven ABC1 que tiene hijos/as.

Por último, los estudios arrojan que la población adolescente que ha experimentado maternidad/paternidad presenta menores niveles de estudio en comparación con quienes no tienen hijo/as, ya que sólo un 16% de quienes han sido madres/padres adolescente están cursando un nivel de educación superior o la han completado.

En conclusión la condición de maternidad/ paternidad en la juventud se concentra mayormente en segmentos sociales medios bajos, quienes además tienen un menor nivel educacional y por ende menos información y acceso a los métodos de prevención.

Brecha de género en el sistema escolar producto de embarazo adolescente

Del total de jóvenes que son madre/padre que no se encuentran estudiando, en su mayoría son mujeres de nivel socioeconómico bajo (68%), lo que deja entrever cómo se perpetúa el rol de cuidadora a las mujeres e inferimos como producto de ello estas acceden a los empleos más precarios, que en caso de Chile este corresponde a trabajadoras a honorarios o subcontratadas.

Por otra parte, según la Encuesta del 2012 del INJUV, un 52,6% de los jóvenes entre 20 a 24 años ya no se encuentra estudiando de los cuales un 8,3% señala que abandonaron los estudios por embarazo o embarazo de la pareja, siendo más mujeres (12,2%) que hombres (4,1%), lo que muestra una brecha de género educacional producto de embarazos no planificados.

Embarazo juvenil, un problema de salud pública

Ya señalamos con anterioridad que una de las razones para tener relaciones sexuales no protegidas en adolescentes son las barreras que existen para que jóvenes puedan acceder a métodos anticonceptivos y preventivos de ETS.

Además según American Journal of Obstetrics and Gynecology, durante el 2005 el riesgo de las adolescentes en América Latina menores de 16 años de morir durante el embarazo, parto y post parto es cuatro veces mayor que en mujeres mayores de 20 años.

También en el mismo estudio se señala que parte los hijos e hijas nacidos de mujeres menores de 15 años tienen un 50% más de riesgo de muerte neonatal temprana, en comparación con los niños nacidos de mujeres entre 20 y 24 años de edad.

Ante esto, es necesario la implementación de políticas educativas orientadas a la promoción de una educación sexual sin la moral conservadora de la Iglesia-que la sostienen los partidos de derecha y la Democracia Cristiana-, contrarios a los que existen hoy en día, que promueven la abstinencia como método de control natal, negando una realidad: las y los jóvenes inician su vida sexual cada vez a más temprana edad lo que hace jerárquico que estos tengan mayores elementos para decidir, no solo en lo referente al embarazo sino que también al cuidado y prevención de las ETS aspectos hoy siguen siendo un tabú, producto de una visión conservadora.

En este mismo sentido es necesario una reestructuración del sistema de salud, que impide a miles de jóvenes el tener acceso efectivo a anticonceptivos y métodos barrera para las ETS y que no responde a los riesgos asociados al embarazo adolescente.

Así mismo, las y los profesores en conjunto con quienes cursamos carreras pedagógicas o ligadas a la educación debemos luchar por la legalidad del aborto, no solo por su despenalización como propone el proyecto de Girardi, amparado por el FA y sectores de la ex-Nueva Mayoría. Es inaceptable que producto de la moral de la Iglesia que impide una educación sexual integral jóvenes deban desertar del sistema escolar por embarazos no deseados y que aumenta la brecha de género en escolaridad.

Hagamos como en Argentina, que exijamos en las calles el proyecto de Ley que necesitamos ¡Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir!






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