Géneros y Sexualidades

Encuentro Nacional de Mujeres: los principales debates de la jornada en miras de la Huelga 8M

Este 8 y 9 de diciembre se realizó el Encuentro Nacional de Mujeres que luchan que congregó a cientos de compañeras de distintas regiones del país, para discutir con qué programa y con qué estrategia enfrentaremos el próximo 8 de marzo. Aquí presentamos nuestras posiciones desde Pan y Rosas - Teresa Flores.

Beatriz Bravo

Delegada Sindicato Operadores Postales Correos Chile

Martes 11 de diciembre de 2018

Viajaron mujeres de distintas ciudades del país, principalmente jóvenes universitarias y secundarias, además de la presencia de trabajadoras, dirigentas sindicales, mujeres migrantes, del pueblo mapuche y mujeres trans. El objetivo principal de la instancia era discutir el carácter y organizar la huelga convocada para el próximo 8 de marzo, día de la mujer.

Como Pan y Rosas Teresa Flores nos hicimos presentes en el Encuentro con compañeras trabajadoras y dirigentas sindicales como Patricia Romo, presidenta del Colegio de Profesores comunal de Antofagasta; Joseffe Cáceres, dirigenta de las y los funcionarios del ex Pedagógico; Beatriz Bravo, delegada sindical de la planta de Correos Chile; Pamela Contreras, dirigenta del colegio Winterhill de Valparaíso; además de referentes estudiantiles del ex Pedagógico, Universidad de Chile, Universidad de Playa Ancha, Usach, y Universidad de Temuco y estudiantes secundarias.

Este encuentro, que en su primer día reunió a cientos mujeres de todo el país, podría haber sido una enorme posibilidad para dotar al movimiento de mujeres de un programa claro y de una estrategia de unidad con otros sectores para transformar el 8M en un paro nacional activo en donde pasaran al centro las demandas de las mujeres y particularmente de las mujeres trabajadoras, sirviendo esta fecha como un punto de apoyo y un puntapié para el desarrollo de una oposición en las calles al Gobierno de Piñera y sus ataques. Esta fue la pelea que dimos las feministas socialistas.

Pero el entusiasmo de amplios sectores por discutir las perspectivas del movimiento de mujeres contrastó con una metodología que no propiciaba la discusión y el debate democrático, donde no se pudo votar un plan de acciones claras hacia el 8 de marzo que fortaleciera al movimiento de mujeres en perspectiva de enfrentar al Gobierno de Piñera, a la derecha, a los empresarios y sus partidos.

Frente a esto, desde Pan y Rosas, participamos en el encuentro planteando claramente la necesidad de que se definiese un programa claro para el movimiento de mujeres, y un plan de lucha nacional con movilizaciones durante estos meses, iniciando este viernes a un mes del asesinato de Camilo Catrillanca, unificándola con una fuerte denuncia al antidemocrático Tribunal Constitucional, que limita nuestros derechos, ya que los responsables tanto la represión sistemática al pueblo mapuche como de la negación a nuestro mínimo derecho a abortar, son la derecha y los gobiernos de la Nueva Mayoría. Propusimos también una movilización contra los femicidios el 19 de diciembre, y una gran movilización en enero, contra la venida del misógino Bolsonaro a Chile.

Esto para llegar a un 8 de marzo como un paro nacional productivo efectivo. Nuestra posición como Pan y Rosas -que también fue mayoría en palabras de compañeras en las distintas mesas y parte de las síntesis del primer día- fue que la huelga debe ser realmente efectiva, es decir, un paro productivo en el país y que para esto sí o sí el movimiento de mujeres debe convocar ampliamente al conjunto de la clase trabajadora; con las mujeres trabajadoras al frente, pero en unidad con los trabajadores y también con otros sectores como las y los estudiantes o el pueblo mapuche, para que nuestra movilización del 8M haga temblar la tierra con nuestra fuerza, fortaleciendo así también el paro reproductivo que otros sectores plantean.

Consideramos que lo anterior debe ir ligado a una exigencia a las direcciones de los principales organismos sindicales, estudiantiles y de movimientos sociales a que se plieguen y convoquen de manera activa para que realmente se paralice la producción. Y esto es al Partido Comunista por dirigir la CUT y federaciones sindicales, y al Frente Amplio por estar a la cabeza del Colegio de Profesores, la Confech, federaciones estudiantiles y estar en movimientos sociales como No + AFP. Tenemos que llegar a miles de estudiantes, trabajadores y mujeres que aún no se hacen parte activa de las demandas del movimiento de mujeres, y allí el rol de nuestros organismos estudiantiles y sindicales, se vuelve fundamental.

El 8M no puede ser simplemente un “hito” como pretende que sea el Frente Amplio, sino un puntapié inicial para que el movimiento de mujeres vuelva a las calles pero junto al conjunto de la clase trabajadora, estudiantes, juventud y sectores oprimidos, con el propósito de enfrentar los ataques que se vienen por parte del Gobierno de Piñera y de los empresarios, y de conquistar derechos fundamentales como el derecho al aborto legal libre seguro y gratuito, la demanda de igual trabajo igual salario y la reducción de la jornada laboral, que hoy es extenuante y afecta principalmente a mujeres que cumplen con una doble labor, para que sea de 5 días a la semana, 6 horas al día.

En ese marco es que peleamos porque el Encuentro definiera como una de las demandas centrales la lucha por el aborto legal, libre, seguro y gratuito. Consideramos que el aborto legal permitirá no solo entregar mayor seguridad a las mujeres al momento de interrumpir sus embarazos, sino también despenalizar el aborto en términos judiciales, porque sería considerado un derecho establecido por ley; y siendo este legal se convertiría en un “punto de apoyo” para avanzar en la erradicación de la criminalización social del aborto.

Lo que vemos es que la demanda de “despenalización social” puesta al centro principalmente por las organizaciones del Frente Amplio, responde más bien al desvío que hicieron tras las masivas movilizaciones por el aborto legal y libre, y expresa una rebaja de las expectativas en cuanto a la principal demanda del movimiento de mujeres. Luego de que presentaron su necesario pero insuficiente proyecto de despenalización, las masivas movilizaciones se fueron vaciando, cuando en realidad las fuerzas las tenemos para ir ya por el aborto legal.

El proyecto de despenalización esconde una estrategia constante que vienen impulsando estas organizaciones: confiar en la vía institucional y en el diálogo y acuerdos con los sectores “progresistas” de la ex Concertación y ex Nueva Mayoría. ¿En qué quedó este proyecto? En nada, porque es imposible pensar que cualquier derecho mínimo lo vamos a conquistar con los votos de los mismos que gobernaron durante años y mantuvieron el aborto en clandestinidad. Esta estrategia desmovilizadora es lo que también abrió el camino para que hoy la derecha esté impugnando el insuficiente reglamento de aborto en tres causales vía Tribunal Constitucional.

El Encuentro no permitió que salgamos con un plan de acción para que el 8 de marzo hagamos realmente temblar la tierra y seamos miles en las calles. Necesitamos convocar ya una gran Asamblea de la Coordinadora 8 de marzo, donde nos juguemos a reunir a cientos de compañeras para allí votar un plan de lucha hacia el 8M, y donde a partir de las discusiones dadas en el primer día del Encuentro Nacional, definamos cuál será el programa claro que saldremos a exigir y por el cual continuaremos nuestra lucha y movilización posterior a la huelga.

Un feminismo que conquiste el aborto legal para ir por mucho más

Tenemos claro que no podremos desarrollar un movimiento de mujeres fuerte y de oposición al Gobierno si no lo hacemos buscando la unidad con la clase trabajadora. Por eso, desde Pan y Rosas participamos en el Encuentro, pero también cotidianamente, todos los días del año, peleamos por construir un feminismo socialista de las y los trabajadores, en cada lugar de estudio y de trabajo, con compañeras que son parte de la lucha que hoy están dando las trabajadoras de Integra, con compañeras de Correos de Chile, funcionarias públicas, trabajadoras de la educación, profesoras, dueñas de casa, trabajadoras de la industria.

La pelea por el aborto legal, libre, seguro y gratuito, con un efectivo plan de lucha hacia el 8M, puede ser un ejemplo para miles de estudiantes cuyas federaciones no ponen su fuerza en fortalecer nuestra lucha, como fue ante el asesinato a Camilo Catrillanca. También lo es para las y los trabajadores a los que la burocracia sindical, ante despidos masivos e incluso con el reciente asesinato de un dirigente sindical, les dice que no están las fuerzas para poder luchar. El movimiento de mujeres puede salir con todas sus fuerzas a las calles a pelear estas demandas, junto a la clase trabajadora y otros sectores oprimidos, entregando un ejemplo para revolucionar nuestros organismos estudiantiles y sindicales, y colocándolos al servicio de enfrentar a la derecha y los empresarios en las calles.

Tomamos la tradición de Teresa Flores, que a comienzos del siglo pasado organizó a las mujeres trabajadoras, uniendo sus luchas a la del conjunto de la clase obrera, y para enfrentar y acabar con el capitalismo, con este sistema de opresión y explotación. Por eso quienes somos parte de Pan y Rosas y también militamos en el Partido de Trabajadores Revolucionarios, nos proponemos al calor de cada una de estas batallas, levantar un gran partido revolucionario de las y los trabajadores, independiente de toda política empresarial, que se proponga como una alternativa nacional e internacional, por la conquista de estos objetivos. Este desafío no es para el futuro, nosotras y nosotros queremos dar esa lucha hoy.

¡Por eso te invitamos a levantar junto a Pan y Rosas esta alternativa y organizarte y luchar por esta perspectiva!






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