Política Chile

CRISIS SANITARIA OSORNO

Essal: Precariedad laboral y negligencia empresarial

A días del derrame de 1.100 litros de combustible que tuvo a los casi 200.000 habitantes de Osorno sin agua por dos semanas, habló el trabajador que reconoció haber generado por error el derrame de petróleo. Además, dejó en claro que realizaba su turno sin iluminación, con equipos deficientes y con restricciones de electricidad

Felipe Flores

Egresado de Derecho

Miércoles 24 de julio | 09:12

El día de ayer, el periódico La Tercera, dio a conocer el testimonio de Manuel Pailahual Rivas, único trabajador presente en la planta Caipulli de la Empresa Sanitaria de Los Lagos (Essal) durante la noche previa al masivo corte de agua en Osorno, quien además, declaró en calidad de imputado ante la fiscalía y la PDI una vez transcurrido los hechos.

El laburante, también detalló las condiciones en las que habitualmente realizaba en el turno de noche, el que se extendía entre las 20:30 y las 8:30 horas. Es decir, 12 horas donde además de ser explotado por Essal, podía constatar las deficiencias de la planta.

Así, entre varias situaciones, comentó que el lugar no contaba con una iluminación acorde, que los equipos eran extremadamente precarios y además existían restricciones para usar electricidad.

Relató: “Alrededor de las 23:10 horas, me trasladé hasta el sector de la planta baja, donde se encuentra el estanque de almacenaje de petróleo, procediendo a realizar el trasvasije (…) al generador de electricidad que se había utilizado desde las 18:00 y hasta las 23:00 horas, dado que esas son las horas de restricción eléctrica y, por ende, el valor de la electricidad es mayor”. Agregó, “Siendo las 23:10 horas, abrí las dos válvulas del estanque de petróleo que están conectadas por una sola cañería al generador (…). Después me retiré en dirección a la oficina de la planta alta, ubicada a unos 100 metros, calculando que en aproximadamente 40 minutos se realizaría la carga completa al generado”.

Y continuó: “Sin embargo, me olvidé del procedimiento, acordándome de ello a las 00:10 horas (…), es decir, 20 minutos más de lo que corresponde, razón por la cual me trasladé en forma inmediata al sector de la planta baja, procediendo a cerrar las dos válvulas”. “El generador, cuenta con un indicador de llenado, que consta de una aguja, la cual periódicamente presenta problemas en el marcaje, razón por la cual hay que golpearlo con una piedra para que muestre el nivel real”, explicó.

El operario añadió que luego realizó una inspección “alrededor del generador, haciendo uso de una linterna, ya que el lugar no cuenta con iluminación, donde no observé combustible en el suelo”.

Responsabilidad empresarial: ¿Otra vez impunidad?

En el rango de muestras, estudios, informes, peritajes y tomas de declaraciones se ha movido por estos días la Fiscalía de Osorno en torno a este nuevo caso de contaminación. Dentro de su investigación, a todas luces se buscará responsabilizar tanto al trabajador como a la empresa, siendo esta última quien debería responder totalmente por todos los daños que ha provocado a los habitantes de Osorno como al medio ambiente.

Pero, ¿podemos culpar al trabajador por estos hechos? Con toda la experiencia de negligencia y precariedad con la que actúa Essal, evidentemente no podemos responsabilizar a "la parte mas débil".

Así lo dejo de manifiesto el Sindicato de trabajadores de Esaal en un comunicado, donde se refirieron sobre las eventuales responsabilidades que se les atribuye a ellos. Dentro del comunicado señalaron, “ Lamentamos la situación que ha ocurrido en las últimas horas en Osorno y entendemos las complicaciones que esta contingencia ha ocasionado en la comunidad. Pero también, lamentamos que la opinión pública y las autoridades regionales estén atribuyendo la responsabilidad de esta contingencia a un error humano (de los trabajadores), considerando que las políticas de la seguridad en la operación corresponden a la compañía y a los entes fiscalizadores, y no a los trabajadores."

Resulta del todo prudente mencionar que la precariedad del servicio que entrega Essal, en junio de 2018, llevó a que la empresa sea demandada en varias ocasiones, como por ejemplo en Panguipulli y Puerto Varas por contaminación lacustre, resultando incluso multada por la SISS por $400 millones por reiteradas descargas de aguas servidas sin tratamiento al Lago Llanquihue.

En el mismo sentido, grave fue el caso de la comuna de los muermos, en donde el ex gerente general de la sanitaria, Hernán König, y la ejecutiva Paula Hormazábal, fueron formalizados por la contaminación del río Clavito, lo que, según la fiscalía, ha significado la muerte de animales que bebían de sus aguas, además de calificar de "imposible" el aprovechamiento del afluente para el consumo humano.

A pesar de este prontuario, en el mejor de los casos, Esaal podría recibir una multa máxima de 600 millones de pesos. Irónico, si consideramos las superganacias y utilidades que genera dicha empresa que el año pasado obtuvo utilidades por 10.000 millones de pesos.

Por una salida a la crisis sanitaria y ambiental en Osorno

La Sed de ganancia de las empresas y la legislación creada por los políticos empresarios que nos gobiernan hacen que las grandes empresas no presten buenos servicios, dañen a los usuarios y al medio ambiente con sus políticas. Esto ya que el motor que los mueve es el lucro, y no entregar un servicio de calidad y bajo costo para todos y todas.

Y es que el negocio de estas empresas a costa del nuestro derecho básico al agua no cayó del cielo, fue durante los gobiernos de la ex Concertación con Frei y Lagos a la cabeza, donde se privatizaron las empresas públicas que entregaban este servicio. Todo esto bajo el argumento de aumentar la cobertura de tratamiento de las aguas, pero que en definitiva solo sirvió para enriquecer los bolsillos de los mismos de siempre.

Por esto, desde el Partido de Trabajadores Revolucionarios creemos que la responsabilidad de esta crisis sanitaria es absolutamente de los empresarios y el gobierno de Piñera ademas de los gobiernos de la ex Concertacion. Más allá de la emergencia sanitaria vivida en Osorno, la crisis ambiental indica que hay un problema estructural donde es necesario plantear la urgente nacionalizacion del sistema sanitario bajo gestión de los trabajadores y usuarios, para rebajar las tarifas y terminar con el negocio del agua potable y la explotación indiscriminada de nuestros recursos.

Las multimillonarias ganancias de las empresas sanitarias deben servir para financiar la salud, educación y vivienda, así como para restaurar el daño en el río Rahue. No solo para retirar el contaminante sino para resolver el impacto generado en todo el ecosistema y el daño que sufrió el pueblo trabajador durante estos días.






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