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JUVENTUD

Estudiantes, mujeres y trabajadores: una fuerza imparable contra la derecha y los empresarios

Con un gobierno de Piñera que no logra la estabilidad que quiere, las y los estudiantes salen a la calle en repudio de la represión policial que asesinó a Camilo Catrillanca, en Valparaíso paralizan facultades y realizan acciones en común con los portuarios en huelga. Y en antofagasta han luchado codo a codo junto a las mujeres con los trabajadores de FCAB despedidos por Luksic. Ante esto se hace urgente discutir ¿Qué alternativa de la juventud construir y para que propósito?

Karla Peralta Díaz

Ex Presidenta del Centro de Estudiantes de Medicina UA Vocera de Pan y Rosas y Vencer

Domingo 16 de diciembre de 2018 | 07:56

El fin de año ha estado marcado por la línea represiva que ha buscado desplegar el gobierno de Piñera: con un comunero mapuche asesinado impunemente, estudiantes criminalizados con el Aula Segura y recientemente se suman sectores de trabajadores movilizados, como las trabajadoras de Integra, los trabajadores del puerto de Valparaíso, de LATAM y Chuquicamata, quienes también han tenido que enfrentar la represión policial, esa que le sirve a los grandes empresarios y en definitiva al Estado capitalista. Esto sumado a que los tiempos mejores no han llegado para nadie más que los empresarios, hace que el gobierno de Piñera no logre alcanzar la estabilidad que busca.

El asesinato de Catrillanca, quien fue un dirigente estudiantil que el año 2011 y luchó por la educación gratuita e intercultural, abrió una crisis política en el gobierno ya que removió a cientos de jóvenes y estudiantes que manifestaron su repudio en las calles, contra la brutal represión al pueblo mapuche, ejercida por el Comando Jungla, especialmente en el sur, como en la Universidad Católica de Temuco, Universidad de La Frontera, Universidad Austral de Chile y Universidad de Concepción. Exigiendo además desde sectores de base que la Confech llamara un paro nacional en solidaridad con el pueblo mapuche. Más allá del llamado formal que efectivamente realizó, sus direcciones que estan principalmente en manos del Frente Amplio y las Juventudes Comunistas, no se propusieron mover ni un solo dedo por hacerlo efectivo y potenciar la rabia de los miles en las calles de manera organizada. ¿Si los estudiantes exigimos un paro activo por qué las direcciones deciden desviar el descontento al parlamento confiando en la estéril interpelación a Chadwick? Es sin duda su línea histórica de desvío parlamentario, que no le sirve a nadie más que a Piñera para seguir intentando cerrar su crisis.

De la misma manera, no confiaron en las fuerzas de estudiantes, mujeres y trabajadores para detener la criminalizadora y represiva Ley Aula Segura, que finalmente fue un ataque al movimiento estudiantil que logró pasar Piñera, gracias a que prefirieron ser una “oposición responsable” dentro de los límites del parlamento, sin lucha en las calles. Evidenciando una vez más la esterilidad de esta jugada clásica del sector reformista y neorreformista de la izquierda.

Estas batallas, aunque aisladas, se han encargado de mantener vivo el temor de Piñera a que estalle una crisis desde las calles, donde el movimiento estudiantil ha jugado su principal rol opositor de manera histórica y la burocracia estudiantil en Confech y sindical - tanto de la CUT, en manos del Partido Comunista, y el Colegio de Profesores en manos del Frente Amplio - han apostado por mantener este aislamiento en los hechos, conformándose con hitos de movilización totalmente insuficientes. Que no terminan de articular una gran fuerza contra la derecha empresarial.

Chaquetas naranjas, pañuelos verdes y mochilas: la fuerza imparable contra la derecha y los empresarios

Sin embargo, a pesar de que las direcciones empujan en dirección contraria a la movilización en unidad, en Antofagasta se forjó una fuerza diametralmente diferente.

¡Obreros docentes, estudiantes y ferroviarios, unidos en la lucha contra los empresarios! Es uno de los gritos que suena en las calles de Antofagasta en cada movilización. Esto es reflejo de una experiencia que se comenzó a forjar hace más de 150 días, cuando Luksic dejó a familias en las calles y estas se decidieron a darle la pelea a uno de los millonarios más importantes del mundo, dueño del circuito de la contaminación en la segunda región.

Múltiples marchas, concentraciones, cortes de calle y actividades diversas para financiar el fondo de resistencia y solidaridad, que mantiene viva la posibilidad de seguir luchando por la reubicación a sus puestos de trabajo, han sido desplegados al calor de de esta batalla. En esto las y los estudiantes que nos agrupamos en Vencer y Pan y Rosas hemos jugado un papel importante, llevando este conflicto obrero a la universidad dando cuenta a las y los estudiantes de los abusos empresariales y de que es posible enfrentarlos.

Hemos estado en cada lucha en la calle aportando con la energía de la juventud, pero también, exigimos en conjunto con los ferroviarios la participación activa de los centros de estudiantes, federaciones estudiantiles, incluso, del Confech, tanto en el aporte hacia el fondo como en la participación en las acciones. Aunque como es de esperar, siguiendo la tónica nacional, la FEUA, dirigida por las juventudes comunistas, se contentó con lo mínimo: uno que otro video de apoyo, aportes formales, hitos, pero no puso a disposición la fuerza que puede tener una de las universidades públicas más grandes de la región para organizar a los cerca de 6000 estudiantes de la UA para que una amplia franja solidarizara de manera activa con esta batalla. Esto mientras los tarreos, los sala a sala, la venta de comida impulsada por Vencer se hacían parte de la cotidianidad de la UA.

Esta perspectiva de unión entre estudiantes y trabajadores ha hecho que comience una experiencia de llevar adelante batallas en común. Expresada por ejemplo en el apoyo de los ferroviarios a las y los estudiantes de medicina que tuvieron que enfrentarse al autoritarismo universitario o en que con la fuerza de las mujeres y los trabajadores se disputa actualmente la federación de estudiantes de la universidad de antofagasta. Incluso levantando instancias de coordinación entre estudiantes y trabajadores para apuntar a la perspectiva de la unidad necesaria.

Las y los estudiantes junto a Pan y Rosas no sólo jugamos un rol de ser una fuerza moral y material para los trabajadores despedidos, sino también un rol político. A la par que Luksic despedía trabajadores, desde Argentina se propagaba la marea verde, que llegó con fuerza a nuestro país e inundó también a los ferroviarios despedidos, quienes comenzaron a elevar su conciencia por sobre la demanda sindical pura que reclamaba la reubicación a sus puestos de trabajo. Fue así como el movimiento de mujeres caló en este sector masculinizado de trabajo y los trabajadores se dispusieron también a cuestionarse una demanda históricamente peleado por las mujeres en las calles: el derecho al aborto legal. Esto arrojó la postal de las chaquetas naranjas y las pañoletas verdes, que salía a las calles en contra del sentido común del feminismo separatista a reclamar en unidad mujeres, estudiantes y obreros el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito.

¿Como no pelear juntos por una perspectiva común cuando nuestros enemigos son los mismos? Si claramente son los mismos quienes precarizan la vida de los trabajadores, mantienen una educación de mercado que endeuda a millones de estudiantes en el país, se proponen atacar a la juventud trabajadora con el estatuto laboral juvenil, entregan pensiones de hambre, perpetúan la violencia hacia la mujer con bajos salarios, falta de derechos maternales, y negando el derecho al aborto legal. Nuestra respuesta también debe ser organizada y unificada para golpear fuertemente y con un solo puño al Estado capitalista y sus instituciones como la Iglesia y la policía, al empresariado y a la derecha. Esta experiencia de los despedidos del ferrocarril junto a las mujeres y los estudiantes, debe servir como un farol de alumbre para la huelga de portuarios, para profundizar la indignación de las compañeras de Integra y en general para toda la clase trabajadora y sus batallas.

Entonces la pregunta necesaria es: ¿Qué alternativa de la juventud construir?

Una que tome el ejemplo del sentimiento antiburocrático de los portuarios y de las trabajadoras de integra y se proponga recuperar todos los organismos estudiantiles, como centros de estudiantes, federaciones estudiantiles, para disputar dentro del Confech la tendencia histórica a la parlamentarización, pero por sobre todo poner estas herramientas al servicio de las luchas de las y los trabajadores. Apostando a que el movimiento estudiantil y sus direcciones recuperen el rol político que oposición a la derecha en las calles y se proponga consolidar no una “oposición responsable” como el FA, sino, una oposición combativa, anticapitalista y feminista en unidad con los trabajadores y las mujeres que haga temblar al gobierno de la derecha.

Y para esto es urgente llevar adelante la coordinación de las luchas, dejando de lado las batallas aisladas, impulsando desde las bases la coordinación de las luchas en cada lugar de estudio y trabajo, abriendo espacios de coordinación para sumar la fuerza de diferentes movimientos sociales que compartan esta perspectiva.

Así como también, es necesaria la construcción de una alternativa de la juventud que se proponga levantar un partido revolucionario de la clase trabajadora y distintas agrupaciones clasistas para contar con la fuerza necesaria para proponernos cambiarlo todo, terminar con este sistema de opresión y explotación y así lograr cada una de nuestras demandas.






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