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EDUCACIÓN

Figueroa insiste en el retorno a clases ¿Y las condiciones laborales de las y los docentes?

Reproducimos a continuación una columna escrita por una trabajadora de la educación sobre la situación que se vive hoy en el sistema educativo y las intenciones del Ministro Figueroa frente a esta crisis.

Miércoles 8 de julio

La semana recién pasada el ministro Figueroa realizó declaraciones en las cuales señala que el “Plan retorno” a clases ya se estaría desarrollando.

Esta declaraciones sólo han causado rechazo en la población quienes no entienden las razones detrás de esta decisión que parece no tener nada de razonable si consideramos que nuestro país ni siquiera se ha alcanzado el peak de la pandemia y que por el contrario lo más lógico es pensar en como esta medida puede afectar claramente en relación a su incremento.

Pero ¿Por qué el ministro Figueroa y el Ministerio de Educación tendrían en sus planes que nuestros estudiantes volvieran a las aulas en medio de toda esta crisis sanitaria?

Es muy lamentable que simplemente desde el Mineduc no sean capaces de entender que el retorno a clases podría significar miles de pérdidas humanas y precisamente de pérdidas humanas en los sectores más vulnerables de nuestro país o entender que cualquier contagio a nivel escolar podría transmitirse a cientos de familias por cada establecimiento y estos a su vez continuar con su expansión natural producto del contacto que existe en cada hogar en donde muchos viven en condiciones de hacinamiento.

Debemos señalar que hoy las precarias condiciones de las escuelas no son las más favorables para pensar siquiera en el retorno escolar puesto que en las salas de clases sobre todo de los sectores más vulnerables presentan una matrícula superior a 25 estudiantes por sala, los servicios higiénicos en estos establecimientos educacionales no cuentan con las condiciones estructurales ni óptimas ( salas, servicios higiénicos ni comedores, etc.) ni recursos e insumos sanitarios para implementar o cautelar las medidas preventivas requeridas dada la envergadura de esta pandemia.

Pero al parecer el ministro Figueroa y el Ministerio de Educación creen que más pobres deben inmolarse para concretar los oscuros fines que deben estar detrás de una medida tan irracional como despiadada que pone en riesgo la vida de miles de personas y de plano siempre afectando a los más vulnerables.

Por otra parte, ¿Quién va a asegurar que los recursos como mascarillas guantes, jabón gel, alcohol gel, etc. se distribuyan en las escuelas para poder llevar a cabo la correcta utilización de los protocolos sanitarios?

¿Quién se va a hacer cargo de controlar al interior de las escuelas el uso correcto de mascarillas la utilización de guantes o el distanciamiento social si pensamos que la escuela es en rigor un espacio para la interacción social, para el acercamiento y contacto físico o acaso piensa el ministro Figueroa que los profesores nos convertiremos en guardias para controlar estas situaciones? ¿Quién se hará responsable de los contagios producidos al interior de las escuelas?

Parece desconocer la realidad de las escuelas nuevamente donde hay niños en edad preescolar que recién están aprendiendo a incorporar algunas normas de higiene que son inquietos, curiosos, traviesos, etc., donde también por otra parte hay pre adolescentes y adolescentes en los liceos con los cuales también muchas veces es difícil instalar las reglas o hacer que ellos las comprendan y las acaten en forma voluntaria.

Por otra parte, es necesario reiterar que las comunidades educativas no queremos agobio escolar y laboral innecesario. Hoy se debe poner especial atención en las condiciones en las cuales hoy el profesorado está trabajando desde sus casas y realizando turnos: con fuertes presiones bajo sus hombros, sobre todo quienes deben someterse a una triple función en relación a las labores domésticas, tareas escolares de los propios hijos y las actividades laborales propias de la función docente.

Hoy tanto profesores, estudiantes y sus familias se encuentran agobiados, la familia por sobretodo preocupadas y poniendo el foco principalmente en cómo sobrevivir a esta crisis, porque con hambre simplemente no hay clases, es muy difícil lograr el aprendizaje de los estudiantes, o la compresión de algún contenido cuando el estado emocional está afectado, cuando hay confusión, miedo o desesperación, en definitiva es muy difícil concentrarse en las actividades escolares puesto que las familias están viviendo entre la espada y la pared, o hacen cuarentena y no comen, o salen a trabajar y se contagian.

Es por eso que los trabajadores de la Agrupación Docente Nuestra Clase hemos dicho tajantemente con hambre no hay clases porque no podemos ser tan indolentes frente a las precariedades qué están viviendo a nuestros estudiantes: el hambre, hacinamiento, desempleo, enfermedades y muertes de sus seres queridos, etc. condiciones desiguales como siempre para los mas vulnerables y también para los no tanto.

Todos los análisis apuntan a realizar actividades con nuestros estudiantes que tengan que ver más bien con elementos transversales y de contención, que puedan apoyar tanto a las familias como sus estudiantes, intentando fortalecer el vínculo y realizando más bien estrategias para mantener la comunicación, alguna forma de apoyo emocional de manera colaborativa con los equipos psicosociales que existen en las escuelas los cuales hoy se debieran fortalecer.

Nadie parece pensar en las consecuencias para la salud que este tipo de agobio trae consigo ya se han comenzado a manifestar tanto en profesores como en apoderados y también estudiantes problemas de salud mental por estrés, depresión, insomnio, angustia, crisis de pánico, problemas oculares producto de la exposición a las luces del PC o celular, físicos diversos como lumbago, tendinitis, cervicodorsalgia, túnel carpiano y hasta dentales como bruxismo, etc.

Considerando que hoy el sistema de salud está en una crisis por la cual no puede responder a todas estas afectaciones de salud de la población, y porque con hambre no hay clases, se debe plantear la suspensión de las clases hasta que existan las condiciones sanitarias necesarias para realizarlas, garantizando el pago íntegro del salario a las y los trabajadores de la educación.

Por otra parte, es necesario precisar que para cualquier análisis frente a esta situación respecto a la futura vuelta a clases qué pretende el gobierno deben ser consideradas en primer lugar las comunidades educativas (profesores, asistentes, estudiantes y sus familias), deben ser ellos fundamentalmente quienes decidan y participen activamente en la toma de decisiones tomando por supuesto la opinión que señalen los expertos de la OMS y expertos en pandemia, escuchando la voz de los trabajadores y comunidades educativas que viven y conocen el contexto y las reales necesidades.






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