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Fondo Monetario Internacional: “Conferencia de alto nivel sobre América Latina”

En Washington D.C. acaba de realizarse una Conferencia de alto nivel sobre América Latina del Fondo Monetario Internacional. Allí participaron numerosos expertos regionales, que abordaron la inquietante realidad económica de América Latina y el Caribe, desde la perspectiva de los intereses imperialistas de Estados Unidos.

Martes 2 de junio de 2015 | 13:58

Recesión, desinversión, inestabilidad, baja productividad, precios de materias primas y educación, entre otros, fueron las temáticas expuestas en el encuentro.

Oscuro Panorama regional: Por quinto año consecutivo disminuirá el crecimiento de América Latina

Como ya había sido anunciado en su Boletín del 29 de abril del año en curso, el Fondo Monetario Internacional pronostica que el crecimiento en América Latina y el Caribe caiga a menos del 1 por ciento el 2015. Esto es menor al 1,3 por ciento observado el 2014, y corona una racha de cinco años consecutivos con disminución del crecimiento, que ponen fin a años de expansión económica, ligada principalmente por el alto precios de los commoditties .

El 1 de junio, en Washington, las principales autoridades del FMI realizaron su Conferencia de Alto Nivel sobre América Latina. Lo hicieron junto a importantes figuras, empresariales, académicas, y políticas, como el economista y ex candidato a presidente de Chile Andrés Velasco –de “centro derecha”-, hoy académico de la Universidad de Columbia.

Según las previsiones del FMI –principal institución del imperialismo norteamericano-, el comienzo del fin del ciclo de altos precios de las materias primas y sobre todo la situación recesiva en Brasil, Venezuela y Argentina (las tres economías más grandes de América del Sur), son los factores que han desencadenado este escenario de evidente desaceleración económica. Además, China, segundo socio comercial más grande de la región se está desacelerando y las tasas de interés en Estados Unidos se aprestan rápidamente a aumentar.

Esto, sumado a lo que el FMI plantea como problemas de baja productividad y la inestabilidad interna de algunos regímenes políticos en la región. Además, agrega que la necesidad de “mejorar la calidad de la educación” es imperante, pues la desinversión extranjera estaría gatillada también por escasez de mano de obrera calificada. Por supuesto, para esta institución capitalista, no se trata de mejor educación, con acceso universal ni enfocada en el desarrollo de la ciencia, de potencias las capacidades de miles de jóvenes, ni de hacer progresar a la sociedad, sino de asegurar la existencia de mano de obra calificada –ojalá barata-, que atraiga la inversión de empresas extranjeras, para reactivar la actividad económica, es decir, sus ganancias.

Al mismo tiempo, una de las hipótesis en que hace énfasis hoy el Fondo Monetario Internacional es en la posibilidad evidente de una divergencia en el futuro económico entre los países de América del Sur y los del Caribe y México. Según sus analistas, la baja en el precio de las materias primas, la estrecha relación económica con China y Europa, han hecho más vulnerables a los países del Cono Sur, por lo que su futuro se vislumbra aún más negativo. En cambio, México y el Caribe podrían, más ligados al Imperio del Norte, podrían presentar mayores y más rápidos síntomas de recuperación producto de las señales económicas más positivas que ha presentado Estados Unidos el último período. Sin embargo, esta previsión podría entrar en cuestión con el último dato que arroja que la economía yanqui se contrajo un 0.7 por ciento el primer trimestre de este año, lo que, retardando el impulso necesario de Estados Unidos, empuja a la Reserva Federal a retrasar sus planes de aumentar las tasas de interés.

Las propuestas del FMI: Profundizar la dependencia de Latinoamérica respecto del imperialismo norteamericano y controlar arremetida china

Para Estados Unidos -es decir, para el FMI- una de las soluciones clave para avanzar en resolver el oscuro panorama que presenta la economía latinoamericana hoy consiste en fortalecer la Inversión Extranjera Directa, es decir, en el caso de los países atrasados de este lado del mundo, abrir aún más sus barreras aduaneras, profundizar la liberalización de la economía, flexibilizar condiciones para ingreso de capital extranjero –imperialista, claro- . Por eso, pone como ejemplo los “beneficios” de la privatización del petróleo mexicano.

Mientras una de sus preocupaciones es la resolución de la crisis europea y la deuda griega, el Fondo Monetario Internacional no descuida las perspectivas económicas en América Latina, dónde, como es sabido, defiende los intereses de Estados Unidos. Hoy, con China intentando arremeter en la región, el FMI propone fórmulas para reactivar una economía que ha perdido la vitalidad de hace algunos años. Es la expresión en la economía del giro político de la administración de Obama hacia América Latina mostrado en la última Cumbre de Las Américas.

No han pasado sino algunos días desde que un alto funcionario del gobierno chino se paseó por todo América Latina, sosteniendo importantes reuniones de negocios con altos funcionarios de los gobiernos de la región. Millonarias inversiones, sobre todo en infraestructura, son las que se acordaron en dichas reuniones. Esto es observado con preocupación por Estados Unidos que ya prepara el encuentro que sostendrá mediante el FMI en octubre próximo en Perú.

El imperialismo norteamericano, con diversos frentes –complicaciones en Medio Oriente, la deuda griega y la situación en Europa, las rivalidades comerciales con China, etc.-, ha dado un vuelvo a su política en América Latina, tendiendo puentes con Cuba, aislando a Venezuela, en un papel más “amistoso”. Sin embargo, es claro que del capital financiero yanqui, de sus instituciones, nada bueno vendrán para los pueblos pobres de Latinoamérica. En momentos en que la crisis económica mundial, si bien contenida, persiste, para las clases dominantes la única salida sigue siendo que los trabajadores y los pobres paguen los costos de sus crisis. El FMI, con un nutrido historial de intervencionismo directo en los asuntos del sur del continente, busca entonces preparar el terreno para redoblar el control y dominio del patio trasero de Estados Unidos.






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