VIOLENCIA DE GÉNERO

Frente a los femicidios: plan de emergencia contra la violencia machista

Esta semana se supo la verdad sobre el caso de Fernanda Maciel, quien por más de un año fue buscada intensamente por su familia, sumándose a un nuevo crimen por odio ¿Cómo detendremos la violencia machista que tiene como último eslabón de su cadena los femicidios?

Rosa Alfaro

Pan y Rosas Teresa Flores

Viernes 28 de junio de 2019

La violencia machista se expresa con distintos matices y en distintos lugares, siendo el femicidio el último eslabón. La podemos ver en nuestras casas con el trabajo doméstico; en el trabajo con las brechas salariales y con la iglesia metida en la educación y en el congreso. Además, cientos de mujeres desaparecen a nivel mundial sin dejar rastro y en total precariedad. Tal como lo que pasó con el caso de la joven Fernanda Maciel, quien fue encontrada tras un año intenso de búsqueda por parte de su familia. En Chile ya son 29 los femicidios en lo que va del año 2019, siendo el de Fernanda uno mas que aparecerá en esa larga lista.

En el último tiempo las mujeres asqueadas por la violencia que tenemos que vivir a diario, decidimos decir basta. De esta forma se expresó una enorme fuerza durante el mayo feminista del 2018, liderado por estudiantes contra el acoso en las casas de estudio; y también este 8M, donde fuimos miles quienes nos tomamos las calles contra el machismo, el patriarcado y exigiendo el aborto legal. Sin embargo los femicidios no terminan, las cifras que van en aumento son alarmantes.
Mientras, el gobierno de Piñera despliega una serie de reformas represivas, invita a ’denunciar’ a través de Carabineros, los mismos responsables de acoso y golpes a estudiantes en manifestaciones. No podemos confiar en ellos.

Desde Pan y Rosas decimos que el Estado es responsable, junto con los empresarios y la iglesia, de que se mantenga este sistema completamente desigual para las mujeres, por ello creemos necesario avanzar hacia un plan de emergencia que garantice de mínimo seguridad a las mujeres que sufren violencia, con casas de acogidas reales costeadas por los impuesto a las grandes empresas, con licencias laborales para quienes estén viviendo este círculo violento, además de apoyar y reinsertar a las mujeres para que puedan trabajar y así romper con la dependencia de sus agresores.






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