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Hipocresía: ¿quién rompe los candados de la playa de Piñera?

En medio un gran y orquestado show mediático, la ministra subrogante Alejandra Bravo “abrió” acceso peatonal que da acceso a playa cercana a Pichilemu, la que estaba cerrada por una familia dueños de fundo. Esto en medio del escándalo que se abrió con la publicación de que Piñera tiene una playa privada en lago Caburga.

Jueves 21 de febrero

En una acción populista, el Gobierno del empresario y presidente Sebastián Piñera mandó a la ministra subrogante de Bienes Nacionales, Alejandra Bravo, a “abrir” el acceso al acceso que da a playa Mónaco. Junto a Carabineros y un equipo de prensa del canal Chilevisión -hace un par de años controlado por Piñera- la “autoridad” hizo todo un show mediático rompiendo candados y sonriendo a la cámara.

El objetivo de esta acción era blanquear la imagen del empresario presidente y mostrar una imagen falsa sobre el carácter del Gobierno sobre privatizaciones y usurpación de espacios públicos. Esto, debido a que hace unas semanas se instaló la discusión sobre si en Chile existían playas, mares o lagos privados. Esto porque hace unas semanas se empezaron a destapar varios casos de empresarios que contaban con bienes de uso público privatizados.

Uno de los casos más emblemáticos o donde se destapó la olla fue el caso del presidente de la compañía privada de gas Gasco, el cual expulsó de forma violenta -propia de patrón de fundo- a tres mujeres que pasaban la tarde en la orilla del lago Ranco, generando reacciones en la opinión pública y múltiples acciones y campañas en redes sociales.

Ante el hecho recién expuesto, hasta el ministro de Bienes Nacionales, Felipe Ward salió a comentar el hecho, indicando una y otra vez que “en Chile no existen las playas privadas”, desmintiendo al pinochetista presidente de Gasco sobre la propiedad privada de la playa donde se originó la polémica.

Las palabras decididas del ministro de Estado parece que tenían una letra chica, porque en Chile hasta el propio presidente de la República cuenta con un bien nacional privatizado bajo concesión el cual posee una playa privada bajo una cuestionada concesión que adquirió en su primer periodo, esto fue debelado bajo un reportaje realizado por El Dinamo, donde explican el modus operandi de Piñera, el cual bajo manejo de influencias en organismos civiles y de la armada consiguió la aprobación para hacerse de más de 879 m2 de playa del lago Caburga.

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Entonces, el carácter de todo el aparataje del Gobierno que desplegaron este miércoles en Pichilemu es para limpiar la imagen del multimillonario presidente y así cubrir el carácter empresarial y privatizador que llevan como programa.

Estos casos que han salido a la luz pública son solo muestra de que en Chile hay un grupo minoritario -pero organizado- de sujetos que se hacen de todo lo que quieren. Son literalmente “los dueños del país”, los cuales poseen las playas, el mar y el agua, los bosques y ríos, las minas y riquezas naturales del país, pero esto no se dio de forma “natural” o a base esfuerzo, sino a punta de saqueo y la explotación, cómplices de la dictadura que los vistió como terratenientes, de una constitución que los hizo poderosos.

Estos sujetos defenderán su aberración, justificando el derecho a la propiedad privada a todo costo, cargando sus barrigas llenas de codicia y explotación sobre los hombros de la clase trabajadora, la cual vive las miserias día a día, para que estos pocos capitalistas mantengan sus privilegios.






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