Cultura

DERECHOS HUMANOS

40 años de FASIC: Historia, labor y contradicciones

El pasado 1° de Abril, fue conmemorado el aniversario número 40, de la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas, FASIC. Esta institución creada a comienzos de la dictadura, tuvo un papel fundamental en la defensa de miles de militantes de izquierda que eran perseguidos por la represión de Pinochet.

Cristian Vilches

Antofagasta, Chile

Sábado 4 de abril de 2015 | 13:41

Historia

A partir del mismo mes de Septiembre de 1973, como respuesta a la masiva persecución, detención masiva, desaparición y muerte, de la cual venían siendo objetos miles de personas a lo largo del país y bajo el alero de las Iglesias Católica, Evangélica y la Comunidad Israelita, se formaron dos comités de ayuda. Por un lado el Comité Nacional de Ayuda a los Refugiados (CONAR) que buscaba la acogida-asistencia de los extranjeros que para ese entonces se encontraban en el país y por otro, el Comité de Cooperación por la Paz en Chile (COPACHI) se encargó de ayudar a todos los chilenos que ya venían acudiendo a la sede del Arzobispado. Éste, fue presidido por el Obispo Fernando Aristia de la Iglesia Católica, por el Obispo Helmut Frenz de la Iglesia Evangélica Luterana y por el Sacerdote jesuita Fernando Salas como secretario ejecutivo.

Luego, casi dos años después, en 1975, cuando la tarea de identificar y acoger refugiados extranjeros, venía finalizando, nuevas necesidades venían surgiendo. El 12 de Abril, del mismo año, la Junta de Gobierno dicta el Decreto Supremo N°504, el cual conmuta las penas dictadas por tribunales militares, como cárcel, relegación o pena remitida, por extrañamiento. En este contexto, comenzó a surgir la necesidad de crear una nueva institución que asumiera las tareas que se avecinaban, principalmente en el traslado de presos políticos a países fuera de Chile. La idea era constituir un organismo de carácter ecuménico- “unidad de los cristianos”- que pudiese canalizar la sensibilidad y solidaridad, en las iglesias cristianas frente a la violación de los Derechos Humanos. En respuesta a esto, nace FASIC.

Labor

Entre las tareas que fueron desarrollando podemos encontrar el apoyo brindado a los presos políticos que estaban en las cárceles del país y a quienes estaban por salir al exilio de manera forzada; además la atención a sus familiares, la ayuda médica, el apoyo psicológico por un equipo de profesionales -entre ellos, la destacada Psicóloga Elizabeth Lira, la Dra. Paz Rojas Baeza de CODEPU, entre otras- a quienes sufrieron tortura, como también a los familiares de los cientos y miles de ejecutados y detenidos desaparecidos. Además crea becas para que los hijos de los detenidos desaparecidos puedan seguir estudiando y también nuevas capacitaciones, para los detenidos que venían saliendo de la cárcel y estaban buscando “reinsertarse” en la sociedad. FASIC también desarrolló un programa de reagrupación familiar para aquellos prisioneros que ya tenían familias viviendo en el exilio, el cual les permitiría reunirse con ellos en su nuevo país de residencia y obtener un permiso para trabajar. Luego a fines de los 80s y comienzos de los 90s, en momentos que la Vicaria de la Solidaridad (sucesora de COPACHI) cierra sus puertas, FASIC se encarga de dar continuidad a la enorme cantidad de casos que el departamento jurídico aún tenían pendientes, organizando visitas a las cárceles y ofreciendo asistencia legal, material y moral a los hombres y mujeres que habían sido procesados en las cortes militares y que habían permanecido en Chile, al igual que a sus familiares.

Contradicción y reflexión

Si bien nadie puede desconocer el enorme rol que jugó el nacimiento de FASIC, como también otros comités y organismos ligados a las iglesias, como el caso de la “Vicaría de la Solidaridad”, todas estas instituciones guardan una profunda contradicción desde su génesis. Y es que a la hora de definir el rol de las iglesias cristianas en dictadura, podríamos consensuar y decir que fue mayoritariamente de solidaridad y apoyo con las víctimas. No obstante, se hace imposible no problematizar que esto no fue generalizado, ni estuvo exento de tensiones internas, incluso en la misma formación de FASIC.
En el libro “Para una Historia de los DD.HH en Chile”, se comenta que durante los primeros años de la dictadura, en plena discusión sobre la formación de este nuevo organismo ecuménico, las opiniones estaban divididas ya que no todos los miembros y jerarcas de las comunidades cristianas favorecían los Derechos Humanos. Muchas veces su participación era a título personal, ya que no sentían representar en su totalidad la comunidad de donde provenían. En el mismo sentido la Iglesia Luterana en 1975 se parte en dos. Un sector decide apoyar fielmente el nuevo régimen dictatorial.
Por otro lado, la Junta Militar también utilizó el poder de la iglesia como una forma de legitimidad social. Un mes posterior al golpe, Pinochet declamaba: “Al terminar esta breve exposición, pido al Altísimo que nos ilumine y nos dé fuerzas para afrontar las difíciles tareas de Gobierno, y a mis compatriotas, la fe y el sacrificio para salvar a la Patria, dolida y enferma, de la dura prueba a que el destino la sometió, quizás si para señalarle con este golpe, cuál será su verdadera misión”. Los medios de comunicación, controlados unánimemente por el régimen, difundirán la doctrina de esta nueva “Iglesia patriótica”, por medio de las homilías televisadas del capellán militar Florencio Infante en Televisión Nacional o del presbítero Raúl Hasbún en Canal 13.

(2005) Para una Historia de los DDHH en Chile, Mario Garcés, Nancy Nicholls.
(2015) La Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (FASIC), Charles R. Harper.

(2013) Las iglesias y la dictadura chilena, Álvaro Ramis






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