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Informe: Siria es el país con más desplazados y refugiados en el mundo

El Consejo Noruego para Refugiados realizó su último informe anual. Siria es el país con mayor número: el 35 % de su población ha sido desplazada, casi 8 millones de personas.

Jueves 25 de agosto de 2016 | 13:09

El Consejo Noruego para Refugiados, ONG internacional creada en 1946 que desde su fundación fue realizando informes anuales sobre poblaciones desplazadas y refugiadas a nivel internacional, arroja su último informe que se detalla a continuación.

Grandes desplazamientos en 2014

La mayor parte de los desplazamientos se dan por las crisis prolongadas en Irak, Sudán del Sur, Siria, la República Democrática del Congo (RDC) y Nigeria. Estos países representan el 60% de los nuevos desplazamientos en todo el mundo.
La mayor parte ocurrió en Irak, donde al menos 2,2 millones de personas huyeron de zonas sometidas al control del Estado Islámico (EI).

En Oriente Medio y África del Norte 3,8 millones de personas fueron obligadas a irse de sus hogares. Hubo un total de 11,9 millones de desplazados internos, 90% de éstos vivían en Irak y Siria.

La guerra civil en Siria obligó al menos a 1,1 millones de personas a abandonar sus hogares. Los indicadores muestran que un 35 % de la población de Siria, o 7,6 millones de personas, fueron desplazadas, lo que convierte a este país en el que tiene el mayor número de desplazados en el mundo.

Asimismo los fuertes combates en Sudán del Sur provocaron que al menos 1,3 millones de personas fueran desplazadas, en particular en los Estados de Unidad, Jonglei, los Lagos y Alto Nilo. Más de un 11 % de la población del país tuvo que desplazarse por primera vez durante el año.

La implacable campaña de Boko Haram para establecer un Estado islámico independiente en el noreste de Nigeria también ocasionó nuevos grandes desplazamientos. La campaña causó el desplazamiento de más de las tres cuartas partes de por lo menos 975.300 personas. La pobreza, creciente desigualdad y frustración social constituyen el trasfondo del surgimiento y expansión de Boko Haram en Nigeria.

Ucrania fue el único país en Europa, el Cáucaso y Asia central donde el conflicto fue la causa de nuevos desplazamientos. El desplazamiento fue provocado por la anexión de Crimea a Rusia y los combates entre el ejército de Ucrania y las fuerzas separatistas en el occidente del país que se intensificaron durante el año. Como mínimo, 646.500 personas huyeron de sus hogares, lo que representó un total en la región de poco menos de 2,9 millones de desplazados internos en 13 países, en comparación a los 2,2 millones del año anterior.

Las Américas

Nuevos desplazamientos: al menos 436.500
Desplazamientos acumulativos: al menos siete millones

Los desplazamientos en este continente aumentaron un 12 % respecto al año anterior. En México y Perú se registraron por lo menos 281.400 desplazados internos respectivamente. En El Salvador, Guatemala y Honduras hubo 566.700 desplazados. Muchos de estos sucesos fueron ocasionados por el crimen organizado y violencia entre pandillas.

En México principal causa de desplazamientos fue la violencia criminal relacionada, en mayor parte, al tráfico de drogas y actividades de pandillas.

En El Salvador, la violencia criminal y las amenazas provocaron el desplazamiento de hasta 288.900 personas.

Colombia registró 6.044.200 desplazados internos, el 12 % del total de su población. Más del 63 % de desplazados en Colombia viven por debajo del umbral de pobreza y el 33 % vive en condiciones de extrema pobreza.

Los desalojos forzosos fueron más comunes en Colombia, México y Guatemala. Estos desalojos se debieron a la extracción lícita e ilícita de recursos; entre otros, la tala, los cultivos de coca, adormidera, marihuana y los cultivos para producir biocarburantes y aceite de palma.

África Oriental

Nuevos desplazamientos: al menos 446.250
Desplazamientos acumulativos: al menos 1,9 millones

Los desplazados internos se encuentran repartidos en Eritrea, Etiopía, Kenia, Somalia, Uganda y Zimbabue.

Somalia tuvo la mayor población desplazada en la región con 1,1 millones de desplazados internos, seguida por Etiopía con 397.200 y Kenia con 309.200.
En 2014 más de 220.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares en Kenia, en comparación a 55.000 en 2013, principalmente como resultado de la violencia entre comunidades.

La violencia entre comunidades fue la principal causa de nuevos desplazamientos en Etiopía, donde 137.100 personas se vieron forzadas a abandonar sus hogares.
La inseguridad alimentaria es muy preocupante en el África oriental, en particular para los desplazados internos. Según los informes, los desplazados internos de Somalia registran los índices más altos de malnutrición grave aguda del país. La tasa de mortalidad de niños desplazados menores de cinco años en Mogadishu es seis veces superior a la media.

África central

En esta región ocurren las situaciones de desplazamiento más complejas y prolongadas del continente. En Burundi, la República Centroafricana, Chad, RDC, Sudán del Sur y la zona en controversia de Abyei se registró un aumento del 15 % con respecto a 2013. Estos países y regiones representaron el 70% de todos los desplazamientos de África subsahariana.

La República Centroafricana, RDC, Sudán del Sur y Sudán tienen las mayores poblaciones desplazadas de la región y el Fondo para la Paz también los clasifica entre los cinco Estados más frágiles del mundo.

Muchos de los nuevos desplazamientos ocurrieron en Sudán del Sur, donde la seguridad, los intensos enfrentamientos y la hambruna han desplazado a más de 1,3 millones de personas en 10 Estados.

En Sudán, hasta 457.500 personas se vieron forzadas a abandonar sus hogares en la región de Darfur. Dos tercios de los nuevos desplazamientos ocurrieron en Darfur del Norte y del Sur.

En RDC, hechos como las masacres de Beni en Kivu del Norte desplazaron a más de un millón de personas.

Teniendo en cuenta las inmensas necesidades de tanto los desplazados internos como de las comunidades de acogida, las intervenciones internacionales de índole humanitaria y de desarrollo han sido continuamente insuficientes en los seis países.
Otras causas de desplazamiento en la región incluyen civiles que huyen para evitar verse envueltos en los enfrentamientos entre grupos armados, violencia selectiva para forzar a la gente a salir de sus tierras, conflictos armados internos, violencia entre comunidades, exacerbación de las tensiones étnicas y religiosas, disputas sobre el control de la tierra y recursos naturales, búsqueda de poder político y económico y los efectos provocados por conflictos en los países vecinos.

África occidental

Nigeria registró la mayor cifra de desplazados con al menos un millón y le sigue Costa de Marfil con algo más de 300.000 y Mali con por lo menos 61.000 desplazados.

En 2014, Nigeria fue el país más afectado por nuevos desplazamientos. Los ataques brutales de Boko Haram se intensificaron de manera dramática y fueron responsables del desplazamiento de al menos 975.300 personas.

Por primera vez se han registrado desplazamientos en Camerún después de que los ataques transfronterizos del grupo de militantes islamistas Boko Haram obligaron a más de 40.000 personas a huir de sus hogares.

La continua inseguridad en el norte de Nigeria, Mali y Costa de Marfil impide el retorno seguro y sostenible de muchos desplazados internos. Los desplazados que lograron volver a sus hogares se encontraron con frecuencia en peligro de volver a ser desplazados, o sin los servicios básicos necesarios para apoyar su reintegración.
Los desplazamientos a través de toda la región se debieron a violencia extremista, luchas por el poder político, controversias relativas a los recursos naturales y conflictos entre comunidades relacionados a menudo con la tenencia de la tierra.

Oriente Medio y África del Norte

El número de desplazados en la región alcanzó un nuevo récord por tercer año consecutivo. Alrededor de 10.500 nuevas personas se desplazaron a diario.
En los últimos cuatro años, más de 7,8 millones de personas abandonaron sus hogares, uniéndose a las 4,1 millones de personas que ya vivían en desplazamientos prolongados.

De 2001 hasta 2011, los desplazamientos en la región representaron solamente entre el 7 % y el 14 % de la cifra global. En 2014 representaron el 31% del total global.

Los nuevos desplazamientos afectaron especialmente a Irak, donde al menos 2,2 millones de personas huyeron de zonas que se encontraban bajo el control del Estado Islámico (EI). A finales de 2014, el número de desplazados en Irak llegó a superar los 3,3 millones.

A finales de 2014, al menos 7,6 millones de desplazados se encontraban en Siria, la cifra más alta de la región, y en los últimos cuatro años este número se ha multiplicado casi 18 veces.

El retorno no es una opción para los cientos de miles de desplazados en Siria puesto que se especula que 1,2 millones de hogares, o un 30% de las viviendas existentes en el país registradas en el censo de 2014, están deterioradas o destruidas.

Al menos 400.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares en Libia, un número 6 veces mayor que en 2013, y el número de desplazados en el territorio palestino ocupado fue de por lo menos 275.000.

En Yemen, la reanudación del conflicto provocó el desplazamiento de 100.000 personas, con lo que a finales de 2014 se llegó a un total de 334.100 desplazados en el país.

En el territorio palestino ocupado, las políticas y prácticas discriminatorias de Israel han causado el desplazamiento de miles de personas.

El desplazamiento en Yemen y Libia ha empeorado debido a nuevas insurgencias que han provocado una inestabilidad política significativa.

El drástico aumento en el número de desplazados en Irak y Siria no solamente refleja la incapacidad de las autoridades nacionales para evitar el desplazamiento y proteger a las personas huyendo, sino también su papel en la explotación e instigación del conflicto para su propio beneficio político o económico.

Europa, el Cáucaso y Asia central

La cifra acumulativa se refiere a los desplazados en los Balcanes, el Cáucaso, Asia central, Chipre, Turquía y Ucrania a finales de 2014.

Algunos de los desplazados en la región han sido desplazados más de una vez, desfavoreciendo así su búsqueda de soluciones duraderas.

La mayor parte de nuevos desplazamientos ocurrieron en Ucrania. La anexión de Crimea a Rusia en marzo y los combates entre el ejército de Ucrania y las fuerzas separatistas en el este del país provocaron el desplazamiento de al menos 646.500 desplazados internos para finales de 2014.

El desplazamiento en la región ha llegado a ser cada vez más prolongado, principalmente debido a la falta de soluciones políticas a los conflictos.

Asia del Sur

Hubo un aumento de 1,8 millones de desplazados con respecto al año anterior. Todos los nuevos desplazamientos ocurrieron en Afganistán, India y Pakistán.
A medida que se intensificaron las insurgencias y las operaciones de contrainsurgencia, los desplazados internos en Pakistán aumentaron de al menos 746.700 a más de 1,9 millones, lo que representa el 46% de la población desplazada en la región.

En Afganistán el número de desplazados internos aumentó de al menos 631.000 a más de 805.400.

Como resultado de los enfrentamientos entre comunidades y grupos armados no estatales, la cifra de desplazados en India aumentó de al menos 526.000 a más de 853.900.

El desplazamiento en la región ha sido provocado por conflicto armado y violencia generalizada, como los enfrentamientos entre comunidades y las controversias por tierras. Los miembros de grupos minoritarios son con frecuencia objeto de discriminación durante su desplazamiento.

Asia sudoriental

La cifra ha disminuido en un 4 % de 887.000 con respecto al año anterior. El descenso refleja una tendencia general en la región.

Se registró un 65% menos de desplazados que en 2013. Esto puede deberse principalmente a la reducción del número e intensidad de sucesos violentos, en particular en Myanmar y Filipinas.

Cerca del 95 % de los desplazados en la región se concentran en tres países. Myanmar tiene 645.300 desplazados, Indonesia al menos 84.000 y Filipinas 77.700.
Cerca de 35.000 personas permanecen desplazadas en Tailandia y 7.500 en Papua Nueva Guinea.

La mayoría de los desplazados internos en el sudeste de Asia viven en situación de desplazamiento prolongado. Algunos llevan incluso 15 años desplazados y en 2014 muy pocos pudieron regresar a sus hogares, integrarse localmente o reasentarse en cualquier otro lugar.

El desplazamiento interno en un mundo cambiante

El aumento de la desigualdad produce grandes disparidades en términos de riqueza, educación y otras áreas de desarrollo. A la vez que ha llevado a una mayor marginalización de ciertas zonas geográficas, normalmente las áreas que se encuentran lejos de las capitales políticas y económicas, y al resurgimiento de sectores de la sociedad reprimidos anteriormente buscando mayor independencia, poder y control.

La profundización de desigualdad y la frustración social genera una creciente variedad de grupos armados no estatales y los individuos huyen de las actividades de estos grupos, como el Estado Islámico (EI) en el Oriente Medio, Boko Haram en África occidental y Al-Shabaab en el Cuerno de África.

El informe manifiesta que los conflictos armados ponen a los civiles en zona de peligro debido al abundante flujo de armas, la falta de respeto de las partes beligerantes de las normas del derecho internacional humanitario y la naturaleza asimétrica cada vez mayor de los conflictos.

A esto hay que sumarle que para el 2050 se prevé un crecimiento de la población mundial que llegará a los 9, 6 mil millones. “Este crecimiento, junto con el aumento de la desigualdad, la falta de representación democrática y la competencia por territorio y recursos, ha marginalizado particularmente a minorías religiosas, étnicas, y tribales, que representan una parte significativa de las poblaciones desplazadas en muchos países monitoreados por el IDMC”.

Los países donde hubo mayores desplazamientos en 2014 fueron los más vulnerables económicamente y menos capacitados para hacer frente a una crisis. Mientras haya mayores desplazados en países menos desarrollados económicamente, “es poco probable que tengan los recursos y la capacidad para responder a las necesidades a corto plazo de los desplazados internos y menos aún invertir en soluciones a largo plazo”.

El conflicto en un país puede tener repercusiones a nivel regional produciendo así un “efecto de domino” en los países vecinos. Esto fenómeno ha podido observarse en Oriente Medio desde 2011 y más recientemente en Nigeria, donde los conflictos internos se expandieron y causaron desplazamientos internos en Camerún y Níger en 2014.

A medida que las poblaciones desplazadas se vuelven más dispersas en zonas con acceso cada vez más difícil para el personal humanitario, la tarea de asistirlas recae cada vez más en las comunidades que las acoge. Si bien a corto plazo esta solución puede ser manejable, con el paso del tiempo los desplazados pueden permanecer más tiempo de lo debido, lo que supone una presión adicional sobre los ya escasos recursos.

Desplazamiento prolongado

En 2014, había personas viviendo en desplazamiento por 10 o más años en casi 90 % de los 60 países y territorios monitoreados por el IDMC. Más del 80 % de los desplazados que se vieron obligados a huir de nuevo en 2014 lo hicieron para huir de otros conflictos o violencia generalizada en los lugares en los que habían encontrado refugio, como en la República Centroafricana, RDC, Irak, Libia, Myanmar, Somalia, Siria y Yemen.

La mayoría del desplazamiento prolongado es el resultado de la falta de apoyo al retorno de los desplazados, su integración local o reasentamiento en otro lugar. En uno de cada cinco casos, las fallas de gobernanza por parte de Estados ausentes también fueron un factor fundamental, como en la República Centroafricana, Sudán del Sur, Irak y Afganistán.

Es necesario tener en cuenta los vínculos entre el desplazamiento prolongado y las crisis políticas y distinguir entre la incapacidad de los gobiernos y la falta de voluntad de los gobiernos para resolverlo.

El desplazamiento también puede prolongarse debido a la fuerte politización deliberada por parte de los gobiernos del problema o su negativa para establecer una solución formal de la crisis. Con frecuencia, la falta de voluntad de los gobiernos para brindar soluciones procede de la misma lógica que desde un principio fue la causa del desplazamiento de la población.

Los ciclos repetitivos de desplazamiento hacen que las circunstancias, necesidades y vulnerabilidades de los desplazados sean más complejas y graves. Muchos desplazados viviendo en desplazamiento prolongado encuentran que con el tiempo la atención internacional disminuye, quedando así descuidados por los donantes, los medios de comunicación y el personal de socorro regional e internacional.

A menudo las crisis reflejan problemas estructurales subyacentes dentro de un país, en particular cuando el desplazamiento que provocado por estos problemas se convierte en desplazamiento prolongado, y crea potencialmente un círculo vicioso que atrapa a Estados y sus ciudadanos en una espiral de creciente vulnerabilidad.






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