UNIVERSIDAD DE CHILE

Jornada y flexibilización laboral: Estudiantes y funcionarios tenemos mucho que decir

Estudiantes endeudados y con trabajos precarios. Funcionarios y funcionarias que deben hacer decenas de horas extras, mientras otro tanto sigue en la subcontratación ¿Acaso la reducción de la jornada, la flexibilidad y precarización laboral no nos toca en la universidad?

Nancy López

Estudiante de Educación Básica en Filo y Hdes, y militante de Pan y Rosas y Vencer

Lunes 9 de septiembre | 12:18

El debate abierto por la reducción de la jornada laboral ha copado la agenda a nivel nacional. Recién la semana pasada, el proyecto de 40 horas presentado por las diputadas Cariola y Vallejos (PC), fue aprobado en la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados.

Fue allí donde el Ministro del Trabajo Monckeberg se oponía al proyecto con argumentos como que de aprobarse la iniciativa, la Copa América no se podría jugar en Chile. Los miles de tweets con #MonckebergAweonao, no fueron gratuitos.

Aunque nadie podría esperar mucho más de la derecha, que sabemos de antemano buscará defender con uñas y dientes todos los negociados millonarios de los dueños de este país. Si la jornada laboral se reduce y junto con ello se mantienen los sueldos ¿quién pagará los costos que ello generará? Buscan asegurar que no sea a costa de sus ganancias.

¿Cuál será el siguiente paso del Gobierno? Ya anunciaron solicitar la revisión de la iniciativa por parte del Tribunal Constitucional. Allí, jueces que no son elegidos por nadie se respaldarán en una Constitución hecha por la dictadura para buscar impugnar el proyecto.

De hecho, frente a la cerrazón del Gobierno, fue con la Democracia Cristiana la alianza parlamentaria que tuvo que buscar el PC para votar su propuesta ¿a cambio de qué? Aceptar indicaciones como la gradualidad de su aplicación en caso de aprobarse.

Incluso en el Partido Socialista también hay divergencias con la propuesta, y lo decía Osvaldo Andrade (ex Presidente del partido) cuando advertía estos días respecto del proyecto de ley, que “hay razones para estimar que tiene vicios de inconstitucionalidad”.

La dificultad entonces, es que los empresarios, la derecha y los sectores más reaccionarios y anti nuestros derechos, tienen todo un entramado legal e institucional que está a su servicio. Así lo demuestra el Tribunal Constitucional, e incluso la posibilidad de veto presidencial. Entonces, ¿cómo se les enfrenta?

¿Quién no quiere trabajar menos?

Chile está en el quinto lugar de países OCDE donde más horas anuales se trabaja, superando las 1900 horas. Esto, a la vez que un 50% de los trabajadores/as ganan menos de 380mil pesos, según datos de la fundación SOL.

Muchas de nuestras madres y padres salen de madrugada cada día, para volver tarde y agotados. Mujeres que luego llegan a sus casas a cumplir con doble jornada con tareas domésticas, para luego apenas llegar a fin de mes. Estudiantes que tenemos que endeudarnos y trabajar para sostener nuestra estadía en la universidad. Y así, somos miles quienes conocemos perfectamente lo que es la precarización laboral.

El Gobierno está trabajando su propuesta de 41 horas semanales, no porque entre 40 y 41 horas haya muchos cambios, sino porque quieren pasar con ello la flexibilización laboral. Esa que venden como el “acuerdo” de la jornada laboral entre jefe y trabajador, pero que en realidad no es más que sinónimo de subcontratación, trabajo a honorarios, limitación de derechos laborales y menores sueldos.

En la Universidad de Chile somos miles también quienes nos enfrentamos al problema de la flexibilización y precarización laboral. No solo estudiantes, la mayoría en trabajos basura como Rappi y Comida Rápida, sino también las y los académicos que están a honorarios y contrata, así como las y los funcionarios.

Los casinos y quioscos siguen concesionados, y con relaciones contractuales en muchos casos irregulares. Son las y los funcionarios de aseo y jardines quienes tienen que hacer jornadas de 10 y hasta 12 horas diarias para alcanzar sueldos dignos. Fueron las trabajadoras del aseo en FACSo que hicieron hace una semana una completada a beneficio de una de sus compañeras enfermas, porque ni para salud alcanza.

¡No nos quedemos en silencio!

Durante el paro docente, la FECh guardó silencio durante semanas. Esta vez, no podemos permanecer en una aparente indiferencia, cuando el debate de la reducción de la jornada laboral nos interpela a todes.

Levantemos espacios de discusión y organización en la universidad, preparemos la coordinación por la reducción de la jornada laboral ahora, y por el fin a la flexibilidad y precariedad, para activar la fuerza que desde las calles podrá sobrepasar todas las limitantes que los sectores conservadores colocarán en los pasillos del Congreso.

Con una coordinadora por la reducción de la jornada laboral ahora, impulsada desde la Federación de Estudiantes, junto a la Federación de Funcionarixs, desde los Centros de Estudiantes y las organizaciones estudiantiles y de mujeres, podríamos mostrar un ejemplo de cómo impulsar un movimiento por esta demanda sentida por enormes sectores, con campañas políticas a favor de acabar con la flexibilidad y precarización laboral, con actividades sociales, políticas y de discusión triestamentales respecto al problema de la jornada laboral, así como acciones de movilización común.

Además, en Filo y Humanidades podemos tomar la iniciativa, ya que las y los funcionarios están en un proceso de negociación con las autoridades, precisamente a causa de las enormes brechas salariales que existen en la Facultad. Y ya hemos sido decenas de compañeros y compañeras que en distintas instancias y desde distintos organismos, como la Comisión de Memoria o el Centro de Estudiantes, hemos mostrado nuestra solidaridad e iniciativas de unidad junto a ellas y ellos, en distintas ocasiones y por diversas demandas.

Desde la Universidad de Chile, podemos ser un actor en el debate abierto a nivel nacional, posicionándonos desde las bases y triestamentalmente como una voz a favor de la reducción de la jornada laboral ahora, y buscando con esta misma fuerza, acabar con la flexibilidad y precarización laboral al interior de la propia Universidad.






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