Jornada Laboral

¿Jornadas laborales más productivas para los empresarios o repartir las horas de trabajo entre ocupados y desocupados?

Mientras los empresarios tironean al gobierno para que “cumpla”, con la anunciada reforma laboral, Camila Vallejos (PC) junto a la “bancada de oposición” presentaron el proyecto por las 40 horas semanales ¿Cuáles son sus fundamentos?

Domingo 12 de mayo

La reforma laboral de Piñera y la promesa del crecimiento a los empresarios.
Mientras el panorama internacional con la guerra comercial y el conflicto arancelario entre China y EEUU acaban de generar un escenario de mucha incertidumbre para la economía profundamente dependiente que es Chile, Piñera y la derecha se proponen golpear sobre los derechos de la clase trabajadora y la juventud con las llamadas reformas estructurales para asegurar “el crecimiento y las millonarias ganancias” de las trasnacionales y los grupos económicos

En este contexto, el pasado 2 de mayo el gobierno presento su reforma laboral que pretende generalizar las llamadas “jornadas excepcionales”, permitiendo distribuir las horas de trabajo de la semana a conveniencia de los empresarios, superando el techo de 8 horas diarias, etc. La reforma de Piñera, en cierta medida, se propone llevar a fondo lo que introdujo la “Nueva Mayoría” en su reforma laboral, los llamados “pactos de adaptabilidad” para organizar la jornada y la producción al servicio de los intereses empresariales.

¿Qué sería lo nuevo? Que los pactos se podrían “negociar entre el empresario de forma directa con el trabajador, pasando por encima de los sindicatos.

La propuesta de las 40 horas del PC, el Frente Amplio y la “vieja concertación”.
Pero mientras el gobierno anuncia una reforma laboral para “recomponer la grandes ganancias del Chile Neoliberal”, el Partido Comunista junto a la oposición anuncian la reposición del proyecto por las 40 horas semanales sin rebaja salarial.

A contrapelo de la propuesta del gobierno, que pretende generalizar las jornadas de 12 horas, el proyecto de Vallejos ya viene ganando popularidad desde el 2018 cuando fue presentado por primera vez. Y es que la misma OCDE reconoce a Chile como el 5to país con la jornada laboral más larga del mundo (el segundo en Latinoamérica después de Mexico), donde cerca del 60% de la población chilena trabajadora sufre o ha sufrido depresión laboral. Si a esto le sumas las horas de traslado, el tiempo para el descanso y la recreación de los trabajadores es bajísima.

¿Pero cuál es el fundamento?

El argumento transversal de la oposición en última instancia se remite al problema de la “productividad del trabajo” para los empresarios, es decir estamos hablando de las ganancias capitalistas.

El diputado PS Juan Santana apoya la medida en la medida de que “lo que buscamos con esta iniciativa es generar mejores condiciones de salud para el trabajador y trabajadora y exista más rendimientos en las empresas que trabajan”. (www.t13.cl 23/04/2019)

Otras como Gael Yeomans del Frente Amplio, proponen que así se podría hacer más “llevadero el trabajo doméstico” (entiéndase todas las actividades de manutención de la fuerza laboral que los empresarios se ahorran relegándola al ámbito familiar).

Camila Vallejos por otra parte planteo que “países como Holanda o Suecia, donde la fuerza laboral es la misma, trabajan 10 horas menos semanales y producen mucho más que nosotros". La autora del proyecto agregó que “en términos globales los países que han aplicado eso mejoran sus niveles de productividad”.

Es decir, mientras se anuncia que el centro del proyecto está en “el bienestar físico y mental de los trabajadores”, los argumentos para su propuesta tienen que ver con la viabilidad que pueda tener según los estándares capitalistas, es decir, todo el proyecto está determinado a una máxima del PC, subordinar los intereses de los trabajadores a la medida de los empresarios, la vieja política hecha a la medida de lo posible.

Desde este punto de vista, los empresarios solo podrían estar de acuerdo si se hacen más intensivos los ritmos de trabajo, aumentar las metas productivas y los descansos.

Basta de cuidarle las ganancias al patrón.

Mientras Piñera y los empresarios pretenden recomponer “los niveles noventistas de crecimiento” por la vía de recorte de derechos, reformas anti populares, imponer más empleo precario, con el teletrabajo y exigiendo más automatización en la producción, anunciando despidos, como en la división Chuquicamata de Codelco o el Salvador, los trabajadores no podemos quedarnos de brazos cruzados mirando como “los especialistas” buscan introducir nuevas tecnologías y mecanismos en las relaciones laborales al servicio de las ganancias privadas y no de las necesidades de la inmensa mayoría de la población.

Frente a los grandes ataques que preparan los empresarios, la reducción de apenas 5 horas de la jornada laboral como pretende el proyecto de Camila Vallejos, termina
siendo un tema acotado a la productividad que se les genera a los capitalistas.

Y es que para el Chile de los de abajo, la situación se hace cada vez más cruda; crece el desempleo en la juventud y las mujeres, de igual forma crece la pobreza con un 54,3% de la clase trabajadora del país gana menos de $350.000 y un preocupante 18% percibe una cifra inferior a los $200.000 (Fundación Sol), mientras la desigualdad se dispara con el 72% de las riquezas nacionales concentrándose en las manos del 20% de los ricos de este país (Banco Central).

Los trabajadores tenemos que dejar de ser un número para la producción, somos la mayoría social que genera todas las riquezas de la nación, e incluso que pone en movimiento al mundo entero.

¡Porque nuestras vidas valen más que sus ganancias!

Debemos luchar juntos, ocupados y cesantes, para que se trabaje 6 horas diarias, 5 días a la semana y que se reparta la jornada entre los desempleados para que todos trabajemos. Sin rebaja salarial y aumento del sueldo mínimo acorde a la canasta básica familiar, móvil según la inflación, que hoy se sitúa en 450.000 pesos.

De lo que se trata es de afectar las ganancias de los empresarios, y repartir las horas de trabajo entre toda la población, este es el único camino para acabar con la pobreza, el trabajo agobiante, el desempleo y las afecciones a la salud.

Mientras Camila Vallejos, el Frente Amplio y el viejo progresismo burgués buscan impulsar este proyecto reformista, quiere caer bien a los empresarios, quienes supuestamente, ganarían más pues los trabajadores estarían más contentos con una rebaja de apenas 5 horas. Partiendo del principio utópico e idealista de que los intereses entre empresarios y trabajadores pueden armonizarse, desde el Partido de Trabajadores Revolucionarios creemos que ya es suficiente: Ni un peso más a los empresarios.

El dirigente Lester Calderón, presidente del Sindicato N°1 de la planta de explosivos de Orica Chile, ya vienen planteando la necesidad de retomar una campaña nacional, discutida en los sindicatos, centros de estudiantes y organizaciones sociales y territoriales, no solo para derrotar las reformas de Piñera y los capitalistas, si no para impulsar una gran campaña por la reducción de la jornada de 45 a 30 horas distribuidas entre 5 días, sin rebaja salarial y acorde a la canasta básica.

Para el Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR) esta campaña se liga a un proyecto de político de sociedad, donde los medios técnicos y científicos estén al servicio de quienes producen y no de un puñado de capitalistas, por eso construimos un partido de trabajadores, mujeres y juventud y agrupaciones basadas en la lucha social contra el capitalismo, cuya perspectiva es terminar con el poder de los capitalistas y toda forma de opresión y explotación, e instalar una república de trabajadores que organice la vida social y económica del país para resolver las necesidades sociales de todos y todas.






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