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PC propone impuesto extraordinario a las grandes fortunas: ¿se logrará en alianza con la vieja Concertación?

En medio del brutal aumento de personas contagiadas con Covid 19 en el país, de una salud pública que se cae a pedazos y llega al límite de capacidad, y de una crisis económica que viene golpeando principalmente a las familias trabajadoras, se abre el debate sobre qué medidas proponer para que la crisis no la pague el pueblo trabajador y sectores populares.

Viernes 29 de mayo

"Impuesto patrimonial del 2,5% que grave a los patrimonios líquidos financieros y no financieros superiores a los 10 millones de dólares, para permitir la creación de una Renta Básica de Emergencia destinada a las familias chilenas, consistente de un ingreso mensual de a lo menos 420.000 para un grupo familiar de referencia promedio de 3 personas para los próximos 6 meses".

Ese es el resumen del "Proyecto de Acuerdo que solicita al Presidente un Impuesto de 2,5% a los #SúperRicos", presentado por el Partido Comunista, hace unos días. La propuesta establece que se recaudarían US$6.000 millones (2,4% de la riqueza total de los patrimonios en cuestión), lo que beneficiaría a 4 millones de personas.

"Diez diputados y diputadas hemos ingresado un Proyecto de Acuerdo que solicita al Presidente un Impuesto de 2,5% a los #SúperRicos. Como oposición estamos empujando juntos esta propuesta, parlamentarios desde la DC al PC, por el bien y urgencia del pueblo de Chile. #Dignidad", manifestó en su Twitter la diputada del PC, Karol Cariola.

En medio del brutal aumento de personas contagiadas con Covid 19 en el país, de una salud pública que se cae a pedazos y llega al límite de capacidad, y de una crisis económica que viene golpeando principalmente a las familias trabajadoras, se abre el debate sobre qué medidas proponer para que la crisis no la pague el pueblo trabajador y sectores populares.

Evidentemente, la recaudación de recursos a través del impuesto a grandes fortunas del país es una medida sumamente necesaria y legítima, considerando que las familias y grupos económicos más poderosos de Chile se han enriquecido durante años en base al saqueo de recursos naturales, comprando empresas a precio de huevo, precarizando a las y los trabajadores, ligándose de manera estrecha a partidos del régimen, entre otros ejemplos; lo mínimo en una situación como la actual es que la crisis económica la pague este sector y no el pueblo trabajador y sectores populares.

En este sentido, un ingreso de emergencia de $420.000 en base a impuesto a grandes fortunas, es una medida que se comparte; no obstante, lo problemático de esta medida tomada por el Partido Comunista es que no sirve pelear por el impuesto a las fortunas y un ingreso de emergencia, si después votan a favor de las leyes de Piñera, como la ley maldita de "protección al empleo", que hoy ha generado más de medio millón de despidos y cientos de miles de suspensiones sin sueldo, lo que son bases concretas para agudizar el hambre en la población.

El PC propone aplicarle impuestos a los más poderosos del país en base a la alianza con la vieja Concertación y la unidad en el parlamento, es decir, con el mismo sector que ha mantenido durante años los sueldos miserables y el aumento de la concentración de la riqueza en el país, sumado a los grandes negociados de los mismos grupos económicos y familias que señalan en la lista de quienes poseen los patrimonios más exorbitantes del país. Además, desde este sector no pelean por derogar la maldita ley de empleo, al contrario, el mismo PC- junto a sectores del FA- votaron a favor de esta ley pro-empresarial.

Asimismo, mientras proponen esto, hacen alianzas con sus socios de la “oposición” concertacionista que piden un miserable bono de $85.000 por familia, o sea, casi la misma migaja que Piñera. Y nos dicen que con ellos hay que coordinarse y aliarnos. También hablan de un “pacto social” con los movimientos, ¿con este gobierno asesino, con los empresarios que nos están dejando en la miseria?

El camino de alianza con la vieja Concertación para enfrentar ataques del gobierno o conquistar demandas en beneficio de las grandes mayorías, sigue siendo la alternativa a la que se la juega el reformismo, una vez más; pero lo cierto es que una medida de tal envergadura va a encontrar la oposición férrea de los partidos empresariales y de los propios poderosos del país, es decir, no será algo que se logre por un proyecto parlamentario en alianza con la DC, pues son este tipo de partidos los mismos que votan leyes del gobierno o impulsan iniciativas prácticamente igual de mezquinas que la derecha, como es el bono Covid, por mencionar un ejemplo.

El PC y el FA buscan una salida de conciliación donde los empresarios ganen menos, y el pueblo trabajador perdamos poco. Sin embargo, hoy alguien debe pagar la crisis: ¿son los capitalistas o los trabajadores? Si queremos poner fin a esa situación no puede haber medidas parciales, sino de fondo, que ataquen las ganancias capitalistas y se proponga reorganizar el país sobre nuevas bases en beneficio del pueblo trabajador. Sin tocar las grandes fortunas, los bancos y poner los recursos naturales y estratégicos en función de toda la clase trabajadora, no habrá una salida de fondo para que la crisis no la paguemos las y los trabajadores.

Para enfrentar esta situación hay que pelear por el impuesto extraordinario a las grandes fortunas para asegurar un ingreso igual a la canasta familiar de 500 mil pesos para trabajadores informales y desocupados que se ven afectados por la cuarentena, por la prohibición de los despidos de manera retroactiva, y por la derogación de la ley de “protección” del empleo.

Sabemos que este gobierno y los grandes empresarios harán todo lo posible para que la crisis sociosanitaria la pague el pueblo trabajador y sectores populares, por ello es realmente criminal que las dirigencias de la CUT- lideradas por el PC-, que Unidad Social, y grandes sindicatos, mantengan una tregua con el gobierno, mientras ocurren suspensiones y despidos en masa, y cientos de miles de personas deben continuar arriesgándose al contagio del Covid-19 debido a que deben seguir yendo a trabajar en sectores no esenciales.

Es urgente, junto a las medidas anteriormente mencionadas, que las direcciones sindicales llamen a una paralización de todos los sectores no esenciales, con pago total de las remuneraciones, garantizando un sueldo acorde a la canasta familias para todas las personas que trabajan en el sector informal o están cesantes, y exigiendo la prohibición de los despidos.






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