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OPINIÓN

La Cuestión Social: Una rebelión popular que nunca morirá

¿Has oído hablar acerca de 'La Cuestión Social'? un claro proceso histórico que marcó un precedente en la vida de la clase trabajadora y que tras un siglo, parece no resolverse. Compartimos una reflexión de una de nuestras colaboradoras a propósito de este tremendo precedente de lucha de clases.

Miércoles 13 de mayo

Por Giannina A.

Desde que estamos en el colegio que hemos escuchado a hablar sobre la “Cuestión Social”, aquella etapa de la historia chilena que los historiadores sitúan entre los años 1880 y 1920, la cual describen a modo general como un proceso de organización por parte de las y los obreros, para encontrar soluciones a la situación de precariedad en la cual vivían; es a partir de esta toma de conciencia por parte de los trabajadores que se ven afectadas las “relaciones” con las clases patronales.

Cada historiador que ha investigado la “cuestión social” ha interpretado esta etapa de distintas maneras, algunas más ligadas al rompimiento de la relaciones entre peón y patrón; otros como simplemente una toma de conciencia obrera; otros como la consecuencia de un proceso de industrialización; para mí en lo personal es una ensalada de todo, en la cual cada autor agrega un condimento.

Sin bien, no todos concuerdan en la fecha de inicio de esta etapa, la gran mayoría concuerda con la fecha de término, pero ¿Se termina la “cuestión social en 1920?, ¿Cuál es la problemática de la “Cuestión social”?, ¿lo económico?, ¿lo social?, ¿el poder?, ¿las clases sociales?, ¿el ser roto?, ¿la obediencia?, ¿miedo a que los rotos nos tomemos el poder? o simplemente: ¿Cómo vivimos la cuestión social en el año 2020?.

Estos factores que pongo en interrogantes como lo económico, social, etc., son la provocación para la rebelión del pueblo, algunos aspectos más concientizados por nosotros, pero todos son parte de nuestra realidad cotidiana por siglos. En primer lugar lo económico, siempre ha sido el ingrediente fundamental para que exista un descontento por parte de la clase trabajadora, una clase que siempre se tiene en el último peldaño de la escalera, pero que sin el trabajo de esa clase no se hubiera construido esa escalera. Sin ellos/as las grandes empresas no hubieran perdurado en el tiempo; es gracias a ese trabajo que los bolsillos empresariales se llenan día a día, pero solo queda en eso para los ricos, en productividad, en donde la retribución monetaria es injusta para las extenuantes jornadas laborales a las cuales se someten, y a lo largo de la historia sin tener las medidas de seguridad como fue el caso de los obreros en las oficinas salitreras en el norte grande de Chile.

En la actualidad se viven momentos de crisis mundial en donde el factor económico se ve afectado y es en este contexto en el cual la clase empresarial saca todas sus artimañas para proteger sus privilegios mostrando así la verdadera cara de los ricos, los cuales despiden a los/as trabajadores/as sin justificación ni raciocinio alguno, viendo a la clase obrera como un objeto desechable que no tiene familia, ni hogar que sustentar. Todo esto siempre, con el aval y el descaro de los gobiernos, sin importar su ideología política, su única prioridad ha sido perpetuar un sistema decadente, mostrándonos ante el empresariado como capital humano para sus ganancias.

Otro punto es la gran diferencia social, la brecha entre la clase burguesa y la clase trabajadora, lo podemos ver en lo material, como es el caso del problema de viviendas, coberturas de servicios como agua y luz, la tecnología a la accedemos. Incluso en aspectos como la educación que podemos acceder, a la jubilación que recibimos -supuestamente terminar nuestra vida laboral-,a los trabajos que podemos acceder, ¿acceder?, si acceder, es lamentable pero siempre ha sido así, porque siempre se nos ha segregado por clases sociales. Es como si lleváramos una etiqueta colgando de acuerdo al barrio donde vivimos, el apellido que tenemos, la casa donde vivimos, el colegio al que asistimos, nuestros rasgos físicos, hasta los límites que debemos cruzar, sino ¿Por qué creen que existe la plaza de la dignidad (ex plaza Italia)?,es nuestro fiel recordatorio de que no puedes exceder tu limite social.

Pero existen puntos que se invisibilizan en cada rebelión del pueblo, como por ejemplo la mantención del orden. En distintos discursos de la elite es muy común escuchar frases como “es necesario reestablecer el orden”, ¿el orden de qué? ¿Cuál es el temor al desorden social?, un “desorden” social que sólo esconde la palabra “desobediencia”, porque siempre nos quieren en la sumisión y en la ignorancia, callados, individualistas para producir sin fin, agradecidos por las migajas que recibimos del Estado y de los ricos, pero por sobre todo nos quieren obedientes, sin derecho alguno a cuestionar lo que se nos da, porque según la elite es lo que nos merecemos por la categoría de la etiqueta social.

Esta desobediencia solo provoca en los ricos y gobiernos un gran temor: la presencia del “roto” en las calles. No quieren al “roto” en ese contacto cotidiano con la verdad que sale a flote con cada rebelión popular en la historia chilena, la cuestión social: la Matanza de la Escuela Santa María de Iquique, La revolución Pinguina, El estadillo social del 18 de octubre del año pasado.

Hoy con “pandemia social” que enfrentaremos, con despidos y suspensiones, sabemos que cuando se termine la cuarentena del coronavirus; cada una de las etapas históricas mencionadas anteriormente visibilizaran la verdad de Chile en una gran conclusión: un país en donde el pueblo trabaja para los ricos y el Estado, pero que solo recibe de ellos desigualdades, fuertes represiones policiales y militares cuando alzan la voz, además de soluciones parches que solo son barnices de un edificio que se desploma día a día.

Por consiguiente, la cuestión social a modo personal nunca se terminó en 1920, solo se adormecieron por jornadas las manifestaciones en las calles, pero el despertar de la conciencia obrera que tuvieron los trabajadores en esas épocas solo crece con el tiempo, las injusticias son más visibles, las brechas de desigualdades son enormes y la desobediencia civil está cada vez más presente en nuestros días y va seguir estándolo, hasta que los ricos y el gobierno entienda que no va a haber legitimidad de un gobierno mientras sigan creyendo que desde sus privilegios van a saber lo que realmente necesitamos; muy por el contrario, somos nosotros el pueblo, las y los rotos y patipelados/as (como les gusta llamarnos en sus momentos de rabias) quienes debemos tomar esas decisiones y obtener la tan anhelada vida digna que nos merecemos.

Finalmente compartimos el Fragmento de “los que van quedando en el camino” de Isidora Aguirre, en la interpretación del colectivo Tarea Urgente: ¡Los explotados somos más que los explotadores, por eso, la unión es el arma del pobre!






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