Géneros y Sexualidades

MOVIMIENTO DE MUJERES

La desigualdad de género en educación tiene sus raíces en la desigualdad económica y social

Tomas feministas en universidades, manifestaciones contra el sexismo en los colegios y multitudinarias marchas se instalan en todo el país, con importantes fenómenos progresivos para instalar las demandas de las mujeres.

Galia Aguilera

Profesora, y dirigenta del Partido de Trabajadores Revolucionarios

Sábado 19 de mayo de 2018

Las estudiantes se han tomado las universidades y las calles en contra el acoso sexual y el machismo en los establecimientos educativos, igualmente se manifiestan contra el autoritarismo universitario que por su esencia reproduce las relaciones de discriminación y acoso a la mujer.

Nuevamente el movimiento estudiantil encabeza el repudio a problemas profundos de la sociedad, el 2011 se movilizaron por la educación gratuita, hoy contra la opresión de género, que trae decenas de femicidios al año, permite la desigualdad salaria, las bajas pensiones del sistema AFP, la discriminación durante la maternidad, la prohibición del derecho al aborto legal y el cotidiano acoso sexual en los lugares de estudio y trabajo.

Este enorme movimiento de las estudiantes, ha estado acompañado de funcionarias y académicas, quienes se han manifestado a favor de este movimiento, incluso integrando de manera activa, con petitorios en común como lo vienen haciendo en universidades como La Frontera en Temuco y la Universidad de Playa Ancha en Valparaíso, fenómenos inéditos de triestamentalidad en los hechos.

¿Cómo ampliar esta lucha y profundizar esta lucha? un importante paso es la movilización contra el acoso, a través de asambleas masivas de mujeres, de carácter triestamental, que llamen a la amplia movilización del conjunto del movimiento estudiantil y la solidaridad del movimiento de trabajadores y trabajadoras.

Avances como la instauración de protocolos independientes de las autoridades universitarias no sólo una propuesta novedosa, sino que es al mismo tiempo en respuesta a protocolos que no terminan con los acosos, ni realizaron acompañamientos a quienes denunciaban, y finalmente terminan en manos de los mismos de siempre. Es por ello, que en universidades como la Usach, que acaba de paro indefinido por una educación no sexista con la participación histórica de más de 10 mil estudiantes, volviéndose una de las experiencias más masivas de apoyo a la demanda feminista. No es menor mencionar que esta universidad implementa el subcontrato a las trabajadoras del aseo, uno de los sectores feminizados más precarizados y expuestos al despido por las autoridades universitarias

El gobierno por su lado, está preocupado de cómo contener la ola feminista, a través del reciclaje de proyectos del gobierno de Bachelet anunciados por la ministra de la mujer, Isabel Plá, y la torpeza machista del ministro de educación, Gerardo Varela, que se refirió a las marchas feministas "De lo que estamos hablando es de esas pequeñas humillaciones", o las exigencias de Chile Vamos al gobierno “de no ceder la agenda feminista a la izquierda”.

El movimiento de las estudiantes no sólo crece, sino que recibe el apoyo y simpatía más allá de sus fronteras, porque instala una demanda que se encuentra en cada lugar de trabajo, que se silencia u omite en las escuelas, liceos y universidades, abre el camino a identificar el machismo como un problema estructural, que alimenta la desigualdad y el chance para que las mujeres recibamos menores remuneraciones, al mismo tiempo que cargamos con mayores responsabilidades que aumentan el agobio, el acoso y la discriminación, al ser invisibilizadas, como la doble jornada laboral y la maternidad.






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