SALUD

La farsa de FONASA Plus y la necesidad de un programa para la salud

Se anunció que la reforma al Fondo Nacional de Salud se tramitará a la par que el seguro de salud privado, conocido Isapres -Instituciones de Salud Previsional. Esto luego de una reunión entre el Ministro de Salud, el director de FONASA y un grupo de diputados derechistas de Chile Vamos.

Juan Andres Vega

Estudiante de la Universidad de Chile y militante de Vencer

Lunes 11 de marzo

Es importante prestar mayor atención la reforma a Fonasa -conocida como Fonasa Plus- y desde ahí su relación con el seguro privado ya que a través del sistema público se atiende el 80% de la población en Chile, cifra determinante para pensar un nuevo sistema de salud público que deje atrás la mercantilización del derecho a la salud heredada por la dictadura y protegida por la Concertación y la Nueva Mayoría.

Reformar algo para no cambiar nada

La reforma a Fonasa consiste en el aumento -de manera teóricamente opcional- de la cotización al fondo público del 7% actual a un 8 o 9% para que sea “más competitivo con su par privado”. Esto producto del ya antiguo problema de las listas de espera para poder atenderse con médicos especialistas, realizarse algún examen o realizarse algún procedimiento. Según datos del mismo Ministerio de Salud (MINSAL), solo durante el primer semestre del 2018 murieron 9724 pacientes en lista de espera.

Sin embargo, la partida correspondiente al MINSAL es la segunda más alta en el presupuesto nacional -superada solamente por educación- con una asignación superior a los 8 mil millones de pesos, de los cuales aproximadamente 1187 millones van a parar a los bolsillos de los dueños de las clínicas -que ganan en promedio 50 mil millones de pesos anuales- por la compra de servicios del sector público al sector privado.

Así se encuentra la situación crítica en el sistema de salud, en medio de la cual el gobierno presidido por Sebastián Piñera quiere ingresar la reforma a FONASA para hacerlo “más competitivo”. Desviando completamente el foco de atención del foco central de la crítica situación que vive hoy la salud en Chile que afecta a millones de personas: que el Estado sigue legislando sobre salud como si ésta fuera un bien de consumo que tiene que ser financiado de manera individual por las personas que requieren atención médica, basado en la compra-venta de servicios.

La necesidad de una transformación en clave anticapitalista del sistema de salud público y elementos para una propuesta en esa dirección

Durante los 30 años de gobiernos democráticos -Concertación, Alianza por Chile, Nueva Mayoría- no cambiaron de raíz el sistema de salud, mientras que hoy Chile Vamos intenta hacer un cambio cosmético, en clave neoliberal, pero sin tocar las bases del sistema actual.

Esto ha llevado al sistema de salud pública a una crisis tremenda que no solo se expresa en las crudas cifras de muertes en lista de espera como se señala más arriba, sino que también en la imposibilidad material de acceder a los medicamentos necesarios producto de su alto valor.

En ese sentido, durante las elecciones presidenciales del 2017, la candidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez tomaba en su “programa de muchos/as” elementos para solucionar el problema de la salud. Entre los cuales destacan el aumento del presupuesto de Salud hasta el 6% del PIB -unos 11 mil millones de pesos; la creación de un Fondo Único de Salud financiado de manera mixta entre trabajadores y el Estado; la eliminación de las ISAPRES y su sustitución como seguros complementarios; la creación de un Plan Nacional de Infraestructura en Salud y el mejoramiento de la capacidad negociadora del Estado con la industria farmacéutica.

Sin embargo, el Frente Amplio no releva en su programa de dónde saldrán los recursos para dichas reformas o cómo enfrentarán la resistencia de los dueños de las ISAPRES y de los consorcios farmacéuticos. Solamente entregan señales de una serie de cambios indispensables para enfrentar el neoliberalismo heredado de la dictadura, pero completamente insuficiente para poder hacerle frente al despotismo de las grandes fortunas de este país que usarán todos sus recursos para proteger sus exorbitantes ganancias.

En ese sentido, un programa para la salud que pretenda resolver de fondo los problemas más inmediatos del pueblo trabajador tiene que ser, necesariamente, de corte anticapitalista -y no limitarse a ser antineoliberal como pretende el FA- para poder enfrentar la resistencia de los empresarios. Medidas en este sentido como los impuestos progresivos a las grandes fortunas y la expropiación sin pago de los recursos estratégicos de la economía bajo gestión de sus trabajadores para poder financiar un plan de infraestructura ante el déficit hospitalario; la estatización sin pago de las Isapres y la industria farmacéutica bajo control de sus trabajadores y usuarios para poder garantizar el acceso a medicamentos para las grandes mayorías populares, además del monopolio estatal del comercio exterior para la compra de medicamentos que no se produzcan en Chile y el cese inmediato de transferencias de recursos al sector privado para frenar la fuga de recursos estatales a manos de las grandes fortunas.

Resulta imposible agotar el debate de salud en estas líneas, pero por eso mismo es necesario que la CONFUSAM, la FENPRUSS y la FENATS se pongan a la cabeza de iniciar un proceso de discusión desde las bases para enfrentar los ataques que quiere realizar Piñera a la salud pública a través de FONASA + y, además, de debatir entre las y los trabajadores la creación de un programa para la transformación del sistema de salud público sobre nuevas bases.






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