Política Venezuela

CRISIS POLÍTICA EN VENEZUELA

La hipocresía de Argentina, Chile, Brasil y EE.UU. ante la crisis en Venezuela

Ante el anuncio del presidente Maduro de una convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, varios países latinoamericanos, junto con Estados Unidos, salieron a rechazar la medida, pero en un claro contenido funcional a sus intereses.

Miércoles 3 de mayo de 2017

En un comunicado conjunto entre Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Perú, Paraguay y Uruguay exigieron "el cese de los actos de violencia, la plena vigencia del Estado de Derecho, la liberación de los presos políticos, la plena restitución de las prerrogativas de la Asamblea Nacional (órgano del Poder Legislativo, controlado por la oposición), y la definición de un cronograma electoral". Todo esto como parte de la arremetida de todo el derechismo continental.

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Desde el gobierno hambreador de Macri, se pronunció la cancillería argentina, que rechazó con énfasis y sin eufemismos el llamado de Maduro a una Constituyente, hablando como si en verdad hablaran a favor del pueblo. "Si bien está en la Constitución me parece que en este momento es casi como echar nafta al fuego. Tenemos que evaluarlo, pero pareciera que todo el mundo está doblando la apuesta y no está pensando que los que se mueren en la calle, sea cual sea el color político, son venezolanos", dijo, en un claro posicionar hipócrita, cuando no les importa un bledo los que mueren en la calle en Argentina.

Además, pese a los fuertes cruces de acusaciones mantenidos con funcionarios venezolanos, Malcorra incidió en que Argentina no tiene una "agenda destituyente" porque no están "pensando en que caiga el Gobierno del Presidente Maduro a través de un esquema de golpe". "Creemos que tienen que funcionar todas las herramientas existentes e ir a un esquema de elecciones en el que gane aquél que el pueblo decide que gana", apuntó. Puro cinismo, apuntan en función de sus intereses a una llegada inmediata de la oposición aglutinada en la MUD al gobierno.

Pero el mayor de los descaros llega desde Brasil, desde un gobierno golpista, donde el canciller del gobierno de Temer, Aloysio Nunes, consideró que la convocatoria a una Asamblea Constituyente por parte del presidente venezolano supone "una ruptura democrática" y "contraria" a las propias leyes del país, cuando su mismo gobierno es hijo directo de una "ruptura democrática" cuando un puñado de senadores destituyó a Dilma. Los golpistas calificaron "como golpe la propuesta del presidente Nicolás Maduro de convocar a una Asamblea Constituyente", que "es otro momento de ruptura del orden democrático y contraria la propia Constitución".

Obviamente, el imperialismo no se quedó atrás, así Estados Unidos acusó al presidente venezolano de tratar de "cambiar las reglas del juego" para asegurarse el poder con la convocatoria de una Asamblea Constituyente, y advirtió, en un claro intervencionismo, de que podría estudiar nuevas sanciones a funcionarios venezolanos a raíz de ese "paso atrás". Los que ignoran la voluntad de todos los pueblos del mundo, con invasiones militares de por medio, declaran en la voz del subsecretario adjunto de Estado norteamericano para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Fitzpatrick, que "Tenemos profundas preocupaciones sobre las motivaciones para esta Asamblea Constituyente, que ignora la voluntad del pueblo venezolano y erosiona aún más la democracia venezolana".

El vocero imperialista agregó además que: "Lo que el presidente Maduro está intentando hacer, de nuevo, es cambiar las reglas del juego. Sabe que su control del poder se le está escabullendo y quiere manipular las cosas, reescribir las reglas para asegurarse el acceso al poder, privilegios y protecciones para él y sus secuaces". Un gobierno que guarda total silencio sobre los "secuaces" golpistas de Brasil. Además, Estados Unidos afirmó que la Organización de Estados Americanos (OEA) abordará la convocatoria de una Asamblea Constituyente en Venezuela en la reunión de cancilleres prevista para "las próximas semanas" sobre la crisis política de ese país.

En Venezuela, la oposición derechista, como era de esperarse, rechazó la convocatoria a que se elija una Asamblea Nacional Constituyente que hizo Maduro, al considerar que se trata de un llamado "ilegal" por no consultar la propuesta a través de un referendo y por "usurpar" el poder del pueblo. La Asamblea Nacional, dirigida por la oposición de derecha acordó "rechazar la inconstitucional pretensión del Ejecutivo nacional de convocar a una supuesta Asamblea Nacional Constituyente sin consulta al electorado venezolano a través de un proceso de referendo con voto directo, universal y secreto". Justo esta derecha, que en total demagogia viene levantando banderas de "democracia", al mismo tiempo que apela a las Fuerzas Armadas para que den una salida militar a la crisis imperante en el país.

Pero como se ve, todas estas afirmaciones de estos gobiernos derechistas y del imperialismo, no es más que puro cinismo y total hipocresía, cuando en sus respectivos países violan los más elementales derechos de los trabajadores, y activan todo tipo de represión contra el pueblo trabajador cuando sale a protestar. Con su intervencionismo tanto el gobierno de Macri como el de Temer, se pelean por quien es el mejor peón del gobierno de Trump con respecto a Venezuela. El objetivo del imperialismo no es más que completar la avanzada de la derecha continental en Venezuela. Por eso, lo que sostiene la derecha continental y el imperialismo nada tiene que ver con los intereses del pueblo trabajador de Venezuela.

En verdad, los grandes perjudicados con la nueva maniobra de Maduro son los trabajadores y el pueblo pobre, y no lo será la oposición o el imperialismo con quien el gobierno de Maduro, si tiene necesidad, no tendrá problema alguno en pactar y negociar. El gobierno de Maduro viene imponiendo ajustes contra el pueblo, y dejando correr una crisis que recae con fuerza contra la clase trabajador y los sectores populares. Por eso, de poder instrumentarse, la Constituyente hecha a la medida de Maduro, sería una maniobra, intentada por un gobierno muy debilitado, buscando una sobrevida, pues sabe que de someterse a cualquier tipo de elección la perdería dada su baja popularidad. El curso bonapartista de Maduro no tiene nada progresivo, el gobierno pretende hacer pasar dicha convocatoria como una instancia democrática, cuando en realidad enmascara una política para reforzar el control del partido de gobierno y las fuerzas armadas.






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