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OPINIÓN

La importancia política de Esquerda Diário en Brasil

El 25 de marzo es el lanzamiento de Esquerda Diário en Brasil, el primer diario digital de la izquierda latinoamericana, lo que constituye un esfuerzo y una iniciativa política muy importante de la Liga Estrategia Revolucionaria – Cuarta Internacional (LER-QI) de Brasil, integrante de la Fracción Trotskista – Cuarta Internacional (FT-CI).

Miércoles 25 de marzo de 2015

Marx en los escritos de La ideología alemana ya afirmaba que las ideas de una época son las ideas de su clase dominante, por eso es necesario un diario que unifique desde el punto de vista político las ideas y refleje las luchas de la clase trabajadora y de los oprimidos de la sociedad brasilera, poniéndose como tarea la de oponerse a las lecturas realizadas por las distintas fracciones de la burguesía e ir más allá del impresionismo que aparece en muchos análisis de un sector de la intelectualidad que se considera crítica. En el marco de la crisis económica y política que atraviesa Brasil, un país-continente, eso es aún más necesario.

Cotidianamente, simplificando, nos enfrentamos centralmente a dos versiones de la política nacional e internacional: la versión oficialista, presentada desde el Estado, el gobierno y partidos y movimientos que lo sostienen políticamente y la de los grandes medios, que expresan las posiciones políticas de la oposición de derecha. Sin desconocer ciertas especificidades, ambas visiones concuerdan en el fondo en que la crisis debe ser pagada por los trabajadores y que hay que profundizar los ajustes.

Justamente por eso es tan importante asumir una posición política que sea independiente de los dos bloques dominantes en los que aparece dividida la política brasilera, que exprese lo que se manifiesta en la lucha de clases y los temas que no son tratados ni por los grandes medios patronales ni por el gobierno. Hay que resaltar que el Partido de los Trabajadores (PT), luego de doce años en el gobierno, se refiere en forma recurrente a los medios como golpistas, una acusación gravísima pero que no tiene ninguna consecuencia política, ya que en todos estos años no tomó ninguna medida política concreta contra ellos, que sea coherente con sus afirmaciones, sino más bien ha ido renovando de una u otra forma sus concesiones. Esta estrategia del oficialismo, que no es nueva -ha sido utilizada muchas veces en distintos países, tomamos este ejemplo pero podríamos tomar otros- se presenta como una retórica cuyo objetivo político es bloquear e intentar silenciar cualquier crítica por izquierda.

Esquerda Diário llega para desmitificar todo esto, desde una perspectiva que valora que haya una apreciación diaria, cotidiana, de las protestas y luchas en Brasil y en el mundo, para que los trabajadores puedan reconstruir una visión de totalidad sobre la política, la economía, la sociedad y la cultura.

Antonio Gramsci, fundador del Partido Comunista Italiano (PCI), partiendo del análisis marxista y en la senda del leninismo según nuestra interpretación, afirma que existe una relación entre clase o fracciones de clase y los partidos, entendiendo que los partidos no son construcciones independientes de los intereses de las clases y que los representan a través de las debidas mediaciones políticas. Puede ocurrir que el estado mayor intelectual de los partidos orgánicos en los que se encuentra dividida la burguesía, algunas veces aparezcan como no perteneciendo a ninguna de las fracciones en las que están divididos los partidos burgueses, sino que actúa como si fuese una fuerza dirigente como si estuviese por encima de los partidos. Tomando en consideración esta visión, pero sin sobredimensionarla, un diario o un grupo de diarios o una revista o un grupo de revistas podrían ser considerados en algunas circunstancias también fracciones de partido o función de determinado partido. En este sentido los medios de comunicación deben ser entendidos como empresas de comunicación que expresan las visiones de mundo y posiciones políticas de las distintas fracciones de clase que intervienen en la lucha ideológica, teniendo simultáneamente un papel relevante para garantizar el consenso conservador.

En el caso de Brasil, la concentración de los medios patronales pauta no solo la oposición de derecha sino también al propio gobierno. Leyendo a modo de ejemplo las editoriales de los últimos días de los diarios patronales como la Folha de São Paulo, O Estado de S. Paulo u O Globo, observamos con claridad que independientemente de las críticas al gobierno de Dilma, la preocupación central no es su destitución sí o no (impeachment), sino cómo se implemente y se profundice el ajuste del gobierno. Ese es el consenso derechista que unifica hoy a la clase dominante, sus diarios, el gobierno y sus partidos y la oposición de derecha, mucho más que un proceso de desestabilización política en un contexto de movilizaciones, que se sabe cómo se inician pero que luego de las jornadas de junio de 2013 no hay control político de cómo puedan terminar. Lógicamente, una situación política inestable, la profundización de la crisis, la evolución de los escándalos de corrupción en Petrobrás y mismo las movilizaciones pueden cambiar de forma cualitativa el escenario político.

Desde nuestra perspectiva, lo que cambia la conciencia es la praxis, no la teoría, pero sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria. En este sentido, Esquerda Diario podría representar una mediación inicial de nuestra clase, en la que los análisis de coyuntura, los análisis concretos de situaciones concretas de la lucha de clases, permitan huir de la fragmentación, encarando una visión de totalidad, en la perspectiva de superar las luchas y las protestas parciales, en una perspectiva de izquierda socialista revolucionaria y anticapitalista con una visión ofensiva del marxismo.

Estamos en la cuenta regresiva, el 25 de marzo tendremos Esquerda Diário en Brasil, como ya tenemos La Izquierda Diario en Argentina y en Chile. No podría aparecer en momento más oportuno, nos desafía una coyuntura compleja, en la que hay que delimitarse políticamente del Gobierno Dilma del PT y de la oposición de derecha, en la medida que se presenta como posible y necesaria la construcción de una salida por izquierda a la crisis económica y política en Brasil.

Gonzalo A. Rojas es doctor en Ciencia Política por la Universidad de San Pablo y profesor de Ciencia Política de la Universidad Federal de Campina Grande, Paraíba.






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