OPINIÓN

La “lucha de clases” que espanta a Luksic tampoco la quiere Guillier

Alejandro Guillier dijo que en su gobierno meterán “las manos a quienes concentran el ingreso para que ayuden a hacer patria alguna vez” y es acusado de fomentar la “lucha de clases”.

Juan Valenzuela

profesor de filosofía - Partido de Trabajadores Revolucionarios

Jueves 7 de diciembre

Luksic lanzó la acusación. En su cuenta de Twitter, escribió:

“Senador, lo que no hace patria es generar odio, lucha de clases y división. Si quiere plantear un nuevo impuesto, hágalo sin incitar al odio entre los chilenos. Nadie, y menos con fines electorales, puede jugar con el amor que todos tenemos por nuestra patria.”

De esta forma el empresario ayuda a Piñera. La campaña está desatada.

Pero rápidamente Alejandro Guillier quiere desmentir la acusación: “pagar impuestos no es lucha de clases, pagar impuestos es justicia social”. ¿Justicia social, pero manteniendo las AFP? Porque eso es lo que hará Guillier como ya lo ha declarado uno de sus portavoces, el ex ministro de educación Sergio Bitar. Lo claro es que no le interesa quedar pegado al "viejo concepto".

Temor y engaño

Piñera y Chile Vamos, y los representantes de importantes grupos económicos, están usando el temor y el engaño como instrumentos políticos en la campaña. Realmente le temen a la lucha de clases, pero saben que Guillier gobernará para ellos, aunque prefieran que lo haga Piñera. Por esta razón, como informó hace algunos días El Desconcierto, le arrojaron a Guillier la grave acusación de “una nueva sociedad de derechos dominada por la izquierda extrema”. Imaginemos que algunos meses atrás este hombre -vilipendiado de instigador a la lucha de clases- era un invitado distinguido en importantes instancias empresariales como ASEXMA.

Mariana Aylwin de la Democracia Cristiana que viene de una derrota importante en las presidenciales, según informó El Mercurio declaró "yo le respondería que es mucho mayor el anclaje a un pasado que nadie quiere repetir el hecho de terminar un discurso con una frase del Che Guevara que revive la lucha de clases. Eso sí que es del pasado y confirma mi voluntad y mi convicción de no votar por él".

Nerviosismo y uso comunicacional de la "lucha de clases"

¿Por qué tanto escándalo? ¿Es una torpeza propia de la incertidumbre que hay en las altas esferas capitalistas ante un escenario político más abierto? Lo que les atemoriza, en primer lugar, es el nuevo panorama político, plagado de incertidumbres: muchos empresarios temen que un Frente Amplio fortalecido alimente expectativas que, desde su punto de vista, son inconcebibles. Necesitan resguardar con ahínco la obra social y económica neoliberal de la dictadura y la “democracia pactada”, basado en dos grandes conglomerados políticos que ahora tienen que acostumbrarse a un tercer actor. De todas maneras, el Frente Amplio, expresa cada vez más abiertamente un respaldo a Guillier en esta segunda vuelta, tras el discurso de votar contra Piñera. Beatriz Sánchez ya señaló abiertamente que votará por Guillier. Es un camino repetido. Aunque se declaren oposición a Piñera o Guillier, la línea de presionar a este último por gestos en el terreno programático es “volver a creer” que el viejo personal que administró el neoliberalismo “recapacitará”.

En el entorno de Piñera abunda la torpeza, porque hicieron cálculos alegres: la acusación fraude en la primera vuelta que lanzó Piñera y secundó Kast hace algunos días, terminó siendo nada más que una pataleta, al menos eso ha quedado instalado: no les resultó la jugada.

Ahora su amigo Luksic o Mariana Aylwin hacen uso del término “lucha de clases” como si se tratara de alguna clase de “demonio”, en el mismo espíritu de las comparaciones que Piñera hizo de Guillier con Maduro o el concepto de “chilezuela”. A la derecha le gusta jugar con espantajos: es una vieja tradición.

Esa “operación comunicacional” es completamente funcional a la perpetuación de un orden que beneficia a un puñado de grandes empresarios mientras la mayoría vive en la miseria. Son precisamente ellos los que no quieren que la clase de las trabajadoras y trabajadores luche con la clase de los ricos y explotadores que viven a costa de la mayoría. Y si Guillier elude el concepto lucha de clases es porque representa solamente a otro sector, otro “proyecto político” en la defensa de los intereses de este Chile heredado de la dictadura.

Tareas políticas en la lucha de clases

No hay que aceptar este mundo como el mejor de los mundos posibles, los proyectos de Piñera y Guillier encarnan una preservación del Chile neoliberal y capitalista. El gran empresariado realmente no piensa que Guillier sea un propulsor de la lucha de clases, sólo están rayando la cancha.

Pero ¿por qué aceptar como natural un orden donde un 0,1% más rico de la población se lleva el 19,5% del ingreso nacional mientras dejamos la vida en el trabajo por sueldos que no alcanzan para fin de mes, donde jubilar es ir directo a un agujero de pobreza ganando un tercio del sueldo?

Luchar contra este orden es necesario. La verdadera lucha de clases es siempre una lucha política porque no va sólo por mejoras parciales mientras nos siguen explotando. Se trata de pelear por una sociedad socialista, para planificar la producción social poniendo en el centro la vida humana y no las ganancias de unos pocos. Un proyecto político con un gran objetivo como este vale la pena construirlo, en un Chile donde los empresarios defienden sus privilegios con furia y donde el camino de confianzas y presiones al progresismo de la crítica Nueva Mayoría -que es el camino que quiere hacer el FA con su capital político-, se ha mostrado como inservible. Construir un gran partido de trabajadoras y trabajadores, anticapitalista, que pelee en esta perspectiva es la pelea actual que queremos dar desde el PTR.






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