Géneros y Sexualidades

SOCIEDAD

Las contradicciones de una población falta de derechos

Este domingo 17 de mayo se cumplieron 25 años desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció al mundo la despatologización de la homosexualidad como enfermedad/trastorno mental. Desde ese día se estableció esta fecha para conmemorar el Día Internacional contra la homofobia y la transfobia.

Pamela Contreras

Valparaíso, Chile

Lunes 18 de mayo de 2015 | 20:51

Diversas actividades a lo largo de todo Chile se realizaron en el transcurso de la semana, encabezado por el Frente de Diversidad Sexual, compuesto por Acción Gay, Movilh, Fundación Iguales, Rompiendo el Silencio, Mums, entre otras. Algunas de las actividades fueron el izamiento de banderas, un paso peatonal pintado con los colores del arcoíris, entre las calles Avenida Lyon con Providencia, símbolo de la bandera de la diversidad sexual y la convocatoria a una masiva marcha por la No Discriminación este sábado 16, que contó con la participación de 50mil personas.

Esta nueva conmemoración no esta falta de contradicciones. La visibilidad ganada en las últimas dos décadas, es un salto político y social a las personas de la comunidad LGTBI a nivel mundial. Un gran apoyo popular a las demandas de la diversidad sexual y un cuestionamiento social a la discriminación sexual contrastan con el escuálido aspecto legislativo en Chile; 1998 despenalización de la sodomía, 2012 ley antidiscriminación, 2015 Acuerdo de Unión Civil. Mientras la ley de identidad de género descansa hace años en el parlamento y la negación sobre la adopción de hijos o hijas por parejas del mismo sexo, al igual que el matrimonio igualitario vedado por los sectores conservadores.

Diversas instituciones gubernamentales y sociales durante la semana izaron la bandera del arcoíris como gesto político contra la discriminación y es acá donde surge la pregunta ¿esto es suficiente para acabar con el odio a la diversidad sexual?

La urgencia por terminar con los crímenes de odio es una tarea pendiente que tenemos como sociedad, tras de cada asesinato a un homosexual, transexual o lesbiana hay un hijo sano de un sistema profundamente sexista, misógino y homofóbico, entendiendo que estos son producto de un constructo social acabo, impulsado y defendido por las leyes vigentes, las iglesias, predicadores furiosos (como el pastor Soto), inculcado y difundido por los medios de comunicación, la medicina y las escuelas, por ello, el cuestionamiento a una sexualidad normativizada e impuesta debe estar en cada rincón del país para abrir las mentes que han cerrado los sectores conservadores.






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