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CASTA POLÍTICA

Las mismas caras de siempre: partidos del régimen preparan candidaturas para la Convención Constitucional

Los partidos de la ex Concertación, el sobrino de Jaime Guzán en la UDI y la hija de Piñera en Renovación Nacional, son algunos de los que se preparan o suenan para postularse a redactar la nueva carta magna. Esto confirma la trampa constituyente y demuestra que serán los mismos privilegiados que han sostenido y profundizado este sistema capitalista y neoliberal los que se jugarán la posibilidad de escribirla.

Martes 27 de octubre

Hace apenas dos días que se vivió el esperado plebiscito que definiría si la ciudadanía aprobaba o rechazaba redactar una nueva constitución y con qué mecanismo. Tras una aplastante victoria del apruebo y la convención constitucional ya comienzan a visualizarse las viejas caras de la política y de los viejos partidos que podrían ser candidatos constituyentes, o que ya están pensando en postularse para constituir a los 155 delegados.

Desde el gobierno se estima que cerca del 20% de los ministros y subsecretarios podrían entrar a la competencia, el ministro Pérez se refirió a la posible renuncia de autoridades, quienes pueden hacerlo hasta el 11 de enero, "He estado conversando y algunas autoridades de gobierno han manifestado interés. Creo que es súper bueno que eso se resuelva a la brevedad porque tenemos que llevar como país, como centro derecha a nuestros mejores hombres y mujeres a participar a una convención constituyente”, dijo a T13 Radio.

Pues, la derecha del gobierno responsable de miles de violaciones a los derechos humanos ya comienza a prepararse para el proceso constituyente y a aprovechar las trampas del “Acuerdo Por La Paz” firmado a espaldas del pueblo para salvar a Piñera, pacto que le otorga poder de veto a la derecha y que podría provocar la negativa de cualquier moción levantada que favorezca al pueblo trabajador.

Según constata La Tercera, en el palacio de gobierno aseguran que Monckeberg lo está pensando, tal como el ministro de Minería, Baldo Prokurica, y el cuestionado ministro de Educación, Raúl Figueroa. También, según Emol, suena la ministra de transportes, Gloria Hutt.

Una de las cartas de la UDI también para este amañado proceso constituyente a la medida de los partidos de los 30 años, es el subsecretario de Hacienda Francisco Moreno, quien es, nada más ni nada menos, el mismísimo sobrino de Jaime Guzmán, quien fue en la dictadura la mano derecha del tirano Pinochet, fundador del partido gremialista y lo más importante, principal redactor de la actual Constitución de 1980 y que tras el plebiscito de este domingo, será cambiada, aunque no desde una hoja en blanco tal como indica el acuerdo.

Otra cara conocida de la UDI que quiere participar de la redacción de la nueva constitución, es el alcalde de Estación Central, Rodrigo Delgado, quien además dijo hace un tiempo que en el plebiscito votaría apruebo, desmarcandose de la opción mayoritaria en su partido, quienes hicieron campaña por el rechazo. Así se sumaría a los UDI que iban por al apruebo como Joaquín Lavín y Pablo Longueira, esto debido a que son personajes que tienen completamente claro que es un proceso que no da la oportunidad para un verdadero cambio de constitución y saben que la convención no es una Asamblea Constituyente y que el Pacto por la Paz fue un desvío de la movilización del año pasado que tuvo al gobierno y al régimen sobre las cuerdas.

En Renovación Nacional se encuentran otras llamativa figuras del régimen que podrían presentarse a las elecciones, se trata de la hija de Sebastian Piñera, Magdalena Piñera, y la hija del ministro de Defensa y ex carabinero Mario Desbordes, Francisca Desbordes.

En cuanto a la ex concertación, hipócritamente desde la bancada del Partido Socialista, aseguran que “no se ha discutido, pero en el PS hay unanimidad de que esto tiene que tener un carácter ciudadano”, intentando hacer creer a los votantes que realmente una convención constituyente es un organismo democrático donde habrá amplia participación de todos los sectores y no solo de los partidos políticos tradicionales y neoliberales como el suyo.

En esta misma línea, ya es realidad que en todos los partidos ya se está configurando quienes serían los que podrían competir en esta carrera constituyente, representantes del PPD como Nicolás Eyzaguirre, el ex senador Carlos Ominami, la ex subsecretaria de Salud, Jannet Vega, e integrarían a la “independiente” Lucía López.

Otros rostros ya conocidos se encuentran en Comunes (del FA) quienes ya tienen definida su lista de candidatos, donde se encuentra su presidente, Jorge Ramírez. También Sebastian Aylwin (nieto de Andrés Aylwin de la DC) y la ex presidenta de la FECh Emilia Schneider (bisnieta del general Schneider).

Esto es una muestra del gran desvío que significó el Acuerdo por la Paz y el engaño de la convención constitucional, donde todos estos mismos políticos dicen que será un órgano 100% democrático, con la participación de toda la ciudadanía que podrá elegir a sus representantes para que redacten la nueva Constitución, pero no es así, pues serán los mismos rostros privilegiados y acomodados de siempre, de los mismos partidos políticos que han sostenido y profundizado este sistema capitalista y neoliberal, además de hijos y nietos de los mismos como la hija de Piñera o el sobrino de Jaime Guzmán, los que definirán una vez más el porvenir del país.

Por eso es que debemos seguir el camino de la movilización y la huelga general, tal como fue el 12 de noviembre, donde el gobierno tuvo que pedir socorro a todos los partidos del régimen, tantos oficialistas como de “oposición”, quienes corrieron a salvar a Piñera y firmaron el Pacto por la Paz y la nueva Constitución que vivió su primera etapa este domingo, donde fuimos millones los que votamos apruebo porque queremos acabar con toda la herencia de la dictadura. Sin embargo, la vía institucional y “pacífica”, como tanto le gusta llamarla a esta casta política, no puede ser el camino para conquistar todas las demandas y reivindicaciones que nos dejó la revuelta. El camino de la movilización, organizada con la fuerza de la clase trabajadora, es el único con el que podríamos imponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, realmente democrática que esté por sobre todas las instituciones del régimen en la perspectiva de un gobierno de las y los trabajadores.






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