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DEPORTES

Las olimpiadas obreras

Nacieron como respuesta a las olimpiadas tradicionales, en las cuales se buscaba no solo la competencia entre países, sino que también, la participación de todos los deportistas ya sea amateur o profesionales. Fomentando el espíritu de superación de los deportistas en desmedro de la competencia extrema.

Martes 29 de marzo de 2016 | 12:47

La historia de las olimpiadas obreras

Por: Franco Altamirano, presidente del club deportivo "Newen Obrero"

Al termino del siglo XIX se funda el movimiento deportivo obrero, este era muy parecido a los grupos deportivos burgueses, en los cuales en esos años el deporte solo era para una elite. Rápidamente este movimiento pasa a manos de pensadores de izquierda, los cuales decían que el deporte no es para ganar dinero o gloria si no que para mejorar la salud y llevar una mejor calidad de vida. Entre los deportistas burgueses era muy importante el pago por realizar determinado deporte, mientras que en los deportistas obreros eran más importante cinco principios fundamentales:

  •  Primero, no se buscaba la competencia extrema, si no que el espíritu de superación.
  •  Segundo, el cultivo del deportista por sí mismo era perjudicial y se evitaba.
  •  Tercero, fuerte rechazo de la comercialización del deporte y promoción del amateurismo de los deportistas.
  •  Cuarto, el deporte debe servir a la masa, lo que significa que toda persona debe tener la posibilidad de realizar deporte.
  •  Quinto, por medio del deporte y de los consiguientes contactos internacionales alcanzar la paz mundial.

    Los integrantes del movimiento deportivo obrero también sacaron como conclusión, que las olimpiadas tradicionales se basaban solamente en fomentar y exaltar el pensamiento nacional de cada país. Haciendo que estos entren a los estadios cantando su himno y agitando al viento sus banderas e insignias.
    En las olimpiadas obreras ocurría todo lo contrario, cada país que no era reconocido oficialmente, como Palestina, Argelia o País Vasco podía representarse. Además, no se cantaban los himnos nacionales, sino que la “internacional” y la bandera única era de color rojo.

    Luego de la Primera guerra mundial y la Revolución Rusa, se crea la Internacional Deportiva Obrera y Socialista (I.S.O.S) fundada en 1920.
    Entre 1925 y 1937 se realizaron cuatro olimpiadas obreras Frankfurt (1925), Viena (1931), Amberes (1937) y una edición invernal en 1931 en Australia. La disputada en Amberes fue la ciudad sustituta a la que se realizaría en Barcelona en 1936.

    Barcelona 1936

    En la década del 30 el frente popular catalán combinaba el deporte y la política. Se exigía que todos tuvieran acceso al deporte de una forma no comercial, donde los valores de igualdad, fraternidad, solidaridad y juego limpio eran muy importantes. Al mismo tiempo el deporte era un instrumento en la lucha política, por una mayor democracia y contra los ideales fascistas.

    Se crearon tres categorías de deportistas: los profesionales, los expertos y los aficionados. Las olimpiadas obreras de Barcelona comenzarían el 19 de julio con diversas manifestaciones y fiestas y duraría una semana. El 18 de julio, un día antes de la inauguración oficial se realizó un ensayo general, en la cual debido al cansancio muchos miembros del comité olímpico se quedaron a dormir en el estadio.
    Fue así como el 19 de julio de 1936 entra en la historia no por la realización de los juegos olímpicos obreros, si no que por el inicio de la guerra civil española. Del diario de vida de un atleta belga que participó en las Olimpiadas Obreras se puede leer: “Las calles están vacías bajo un sol abrasador, en la Plaza del Comercio chocamos con las primeras barricadas, cientos de metros más lejos vemos a unos sindicalistas armados, las barricadas aparecen cada 100 metros. Todas las calles laterales están bloqueadas, nos deslizamos a lo largo de las fachadas de las casas. Las balas silban a través de la plaza. Instintivamente doblamos la espalda y nos refugiamos en un portal. Vemos claramente cómo desde el campanario de una iglesia los francotiradores disparan por la espalda a los trabajadores que se encuentran tras las barricadas.”

    Una gran enseñanza deja estos cuatro eventos deportivos obreros que nacieron en respuesta a los juegos olímpicos tradicionales, quedando demostrado que, dejando fuera los vicios de la burguesía del deporte, competencia, nacionalismo y comercialización, podemos lograr que el deporte esté al alcance las masas, fomentando el compromiso, la superación y el internacionalismo.






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