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Las sociedades anónimas y la destrucción del fútbol chileno

A principios del año 2000, el club de futbol profesional Magallanes es el primero en convertirse en S.A. Hoy a casi dieciséis años de su implementación, están a punto de hacer desaparecer a clubes de tanta historia, como lo es el decano del futbol chileno, Santiago Wanderers y al Conjunto Minero Cobreloa.

Franco Altamirano

Presidente del Club Deportivo Newen Obrero

Domingo 31 de enero de 2016

Las sociedades anónimas no solo se han encargado de administrar mal económicamente a los clubes deportivos, sino que también le han quitado todo el derecho de voz y voto a sus hinchas, algo que resulta primordial. Estos grupos empresariales se han encargado de quitarles cada vez más la identidad histórica de cada club.

El apogeo de las sociedades anónimas

El 23 de enero de 2002 se decreta la quiebra oficial de Colo Colo, esto provoca un gran cambio en la institucionalidad deportiva del país. Esto sumado a las demás crisis económicas de otros clubes del fútbol chileno, da paso a que el ex ministro Francisco Vidal impulsara una reforma al estatus de estas corporaciones. Así, se convirtieron en Sociedades Anónimas Deportivas (SADP), las cuales tenían como objetivo mejorar la administración y garantizar la transparencia de la entrega de los balances financieros.

Los tres grandes y sus principales accionistas

Esto permitió que grandes grupos económicos se apoderaran primeramente de los equipos grandes del fútbol chileno, Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica. Los principales controladores de estos clubes son Leónidas Vial (dueño de la mayor corredora de bolsa de chile LarrainVial), accionista mayoritario de la concesionaria Blanco y Negro, quien además mantiene acciones en los otros dos clubes grandes del fútbol chileno. Este empresario fue cuestionado por su participación en el caso cascada, donde habría sido beneficiado con 138 millones de dólares por operaciones de las sociedades cascadas y SQM.

Aníbal Mossa es el presidente actual de Blanco y Negro. Este empresario puertomontino destaca por sus negocios inmobiliarios, agrícolas, turismo y comercio. Se dice que Mossa mantuvo estrechas relaciones con el ahora senador Rabindranath Quinteros (PS), cuando fue alcalde de dicha ciudad.

Por su parte Universidad de Chile y su sociedad anónima Azul Azul, de la cual actualmente es presidente Carlos Heller, quien es presidente de MEGA, accionista de Bethia, Falabella, Sodimac y Clínica Las Condes, es hoy el hombre fuerte en Universidad de Chile.

Además, es socio del Club Hípico e Hipódromo Chile y de Inmobiliaria Titanium.
José Yuraszeck otrora hombre fuerte de Universidad de Chile, pese a haber vendido su paquete de acciones, aún mantiene un 9 % de las acciones lo que le permite un asiento dentro del directorio de Azul Azul. Yuraszeck es militante de la UDI y socio de empresas CIC. Ahí comparte propiedad con Leónidas Vial, presidente de LarrainVial, socio de Blanco y Negro, concesionaria que administra a Colo-Colo. La historia de Yuraszeck está marcada por el “Caso Chispas”, en la que el ex presidente Piñera también estuvo involucrado.

Universidad Católica y su sociedad anónima Cruzados S.A es manejada principalmente por la bolsa IM TRUST. El presidente de esta sociedad es Jaime Estévez, un socialista con amplias redes en el empresariado, lo que le ha valido pasar por varios directorios: Banco de Estado, Banco de Chile, Endesa y AFP Próvida.

A nivel político, Estévez es militante del PS, aunque cada vez más distanciado de la colectividad. En 1999, fue el encargado territorial de la campaña presidencial de Ricardo Lagos (PPD). El 2005, asumió como biministro de Obras Públicas y Transporte de la administración de Lagos. Estévez se vio involucrado en el caso de abusos del Banco Estado hacia sus clientes. Además fue parte de la comisión que realizó la auditoria interna a Sergio Jadue la cual dio como resultado que los dineros estaban todos en orden.

Uno de los ejecutivos históricos del grupo Matte también se hace presente en el directorio de la UC. Es el vicepresidente de Cruzados y presidente de la Fundación UC, Luis Felipe Gazitúa, ingeniero comercial de la PUC, asesor de la aseguradora BiceVida, vicepresidente de Colbún –del grupo Matte– y Entel.

Santiago Wanderers, controlado por D&S (hoy Walmart Chile), Nicolás Ibáñez, posee el 53,9% de este. Llegó junto al ex candidato presidencial Joaquín Lavín, quien fue uno de los primeros accionistas de la sociedad que dirige al club del puerto. El poderoso empresario Wolf Von Appen, líder del negocio portuario nacional a través de Ultramar y financista del influyente Centro de Estudios Públicos (CEP), donde es vicepresidente del consejo directivo. Hoy es presidente honorario de Ultramar, empresa que maneja Terminal Pacífico del Sur (TPS), sponsor principal de la camiseta del equipo de Valparaíso.

Actualmente Santiago Wanderers vive un momento muy complicado ya que le está pagando en cuota el sueldo a sus jugadores y ya con avisos de quiebra del club. Todo esto debido a que su actual controlador Nicolás Ibáñez decidió dejar el club.

Otro que vive un momento complicado es Cobreloa quien tampoco tiene dinero para pagar a sus jugadores. La situación más complicada la vivieron tres de sus jugadores, los cuales eran requeridos por un arrendador de departamentos quien quería desalojarlos por no pago, compromisos que asume el club cuando los futbolistas firman contrato.

Deportes Puerto Montt también no la pasa bien ya que sus jugadores alegan que desde diciembre del año pasado no reciben algún pago, caso similar vive el conjunto de Lota Schwager.

Los clubes deportivos deben volver a sus socios

Los grupos empresariales están destruyendo el fútbol chileno. La gran colusión entre políticos y empresarios que por un lado crean un canal del fútbol que le genera grandes ganancias a las S.A, por otro lado exigen que la gente vuelva al estadio cuando a estos mismos grupos económicos no les interesa que los hinchas asistan al estadio. El gobierno crea con bombos y platillos el Plan Estadio Seguro, el cual fue y es un absoluto fracaso. El único triunfo que obtuvieron fue alejar al hincha del estadio y creo que es lo que finalmente se propusieron, ya que a las sociedades anónimas le basta con los dineros del canal del fútbol.

A lo cara de lo que están las entradas, se suma la vergüenza que debe pasar cada asistente al concurrir a un partido de fútbol, la revisión que resulta molesta e incómoda, ya que no solo tienes que pasar por una revisión sino que por dos e incluso tres, en partidos de “alto riesgo”.

Los empresarios en el fútbol no son compatibles, los clubes deportivos, su historia de estos debe volver a sus hinchas, a sus socios estos son la base para construir el verdadero rol que alguna vez tuvieron, tanto social y cultural.






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