Géneros y Sexualidades

UNIVERSIDAD DE CHILE

Facultad de Filosofía U. de Chile en crisis: acusaciones de abuso sexual y sus defensas

Hace pocos días se dio a conocer la formalización del historiador Leonardo León Solis a causa de abusos sexuales reiterados a su hija. Se trata del mismo profesor que durante el 2016 fue denunciado por acoso y fue defendido por su par Gabriel Salazar.

Nancy López

Estudiante de Educación Básica en U de Chile

Domingo 22 de enero de 2017 | 09:37

En Diciembre de 2016 su hija, que hoy tiene 18 años, presentó una querella contra Leonardo León y Marisol Videla, su madre, por abuso sexual reiterado cuando ella era menor de edad. La causa, que ahora se encuentra en reserva, es investigada por el Fiscal Hernán Silva Satta de Quilpué.

La investigación que se encuentra en curso, cuenta con una serie de pruebas que comprobarían los hechos denunciados, tales como el informe realizado por el Centro de Asistencia a Víctimas de Atentados Sexuales (CAVAS) de la PDI, y también testimonios de familiares de la joven.

Junto con ello, la carpeta investigativa del fiscal también contiene la solicitud de la medida cautelar de arraigo nacional para evitar que Solis y Videla salgan del país ya que estos estarían planeando un viaje con destino a Suecia.

Sin embargo, estos antecedentes que se dieron a conocer, no son aislados, sino que se dan a conocer en el marco de una serie de denuncias por acoso sexual que se han dado en contra del historiador Leonardo León desde hace ya varios años.

Un historial de acosos en su desempeño como profesor

Fue en los años 90 cuando se dio a conocer el primer caso, donde una estudiante de la Universidad de Valparaíso le realizó una denuncia por acoso, la cual se transformó en un sumario administrativo hacia el que en aquella época era docente de la Universidad.

Seis meses después de la denuncia se dio a conocer la resolución final con fecha del 30 de marzo de 1999, donde se explicita que la investigación logró acreditar que Leonardo León habría tenido desde 1996 relaciones íntimas con estudiantes de sus cursos.

En este caso, la Universidad de Valparaíso a través del documento investigativo, aseguró que el docente “se sirvió de su calidad de académico para trabar amistad y luego mantener relaciones íntimas con estudiantes de los primeros años de la carrera, aún poseedoras de un grado de inmadurez fácilmente detectable por una persona experimentada”. Sin embargo, la sanción fue sólo la multa del 20% de su remuneración mensual.

Sin embargo, esta no fue la última denuncia. En 2016, León es acusado por dos estudiantes de la Universidad de Chile, por acoso y persecución sexual, a lo cual luego se le agregaría la denuncia de una ex estudiante de la Universidad ARCIS.

A diferencia del proceso abierto 17 años atrás en la Universidad de Valparaíso, esta vez el profesor se protegió levantando licencias médicas sucesivas para evitar asistir a sus clases, ausentándose por alrededor de un mes, hasta que el 29 de marzo de 2016 presentó su carta de renuncia a la dirección de la carrera de Licenciatura en Historia, por lo cual no fue posible realizar ninguna investigación sumaria en contra de él.

Frente a los hechos, Pablo Artaza director subrogante del Departamento de Historia, declaró en un reportaje de El Mostrador que “por supuesto que quiso irse con los papeles limpios. El riesgo de la desvinculación como fruto de sanción le genera perjuicios mucho mayores que aparecer desvinculándose sin sanción. Ahora él va a salir de la universidad sin sanción”.

Gabriel Salazar en defensa de León

Dentro de las diversas reacciones ocurridas a raíz del destape de casos de acoso en la Universidad de Chile, la más rechazada fue la del Premio Nacional de Historia Gabriel Salazar, quien salió a defender a León, al igual que María Eugenia Horvitz, ex Vicedecana de Filosofía y Humanidades.

En el mismo reportaje realizado hace algunas semanas por El Mostrador, declara que “Hay profesores que buscan más que una relación de amistad con las alumnas, pero a ellas (las denunciantes) yo las veo muy pintiparadas. Dando declaraciones de acá para allá. Yo no las vi muy destruidas psicológicamente. Los que sí están destruidos son los dos profesores acusados, Ramírez y León. Están jodidos. Yo no sé si un acoso estúpido da para la pérdida que se produjo por esto (la destitución de ambos). En la balanza es donde hay que ver”.

El docente no sólo defendió a los profesores acusados, sino que además en otras declaraciones asegura que los estudiantes habrían sobrerreaccionado ante la situación, y acusa a las denunciantes de estar actuando de una manera que a él no le parecería “equilibrada, tranquila y ecuánime”.

Frente a las reacciones en contra que surgieron por diferentes medios, incluso haciéndose trending tópic en Twitter, Salazar escribió una Carta Abierta publicada en El Desconcierto, en la que muy lejos de aceptar su actuar insensible e incluso machista con las afectadas, se escudó bajo argumentos como su edad y época, y su reconocida carrera como historiador, incluyendo investigaciones acerca de las mujeres y sus luchas.

Sin embargo, y a pesar de lo reciente de aquellas declaraciones, este 18 de enero en la Asamblea Nacional del Colegio de Profesores, fue nada más ni nada menos que Gabriel Salazar el invitado especial que el mismo Presidente del CdP, Mario Aguilar, invitó a la instancia para realizar una Clase Magistral.

Frente a esto, fueron varios los y las profesoras asistentes que expresaron su rechazo a la asistencia de Gabrial Salazar y a la invitación hecha por el Presidente del CdP.

En conversación con Patricia Romo, Presidenta del Comunal de Antofagasta y militante de la agrupación de profesores Nuestra Clase y de la agrupación feminista Pan y Rosas, quién nos aseguraba que “consideramos que es lamentable que una persona que ninguneó a las afectadas por acoso sexual, se haya presentado en la Asamblea del Colegio de Profesores. Se interpeló al Presidente Nacional y de la mano de eso, se hicieron otras sugerencias que tienen que ver con darle fuerzas a Ni Una Menos, levantar comisiones de mujeres, organizarnos como mujeres profesoras a través de encuentros, organizar el 8 de marzo y, todo esto, de la mano del rechazo a la asistencia de Gabriel Salazar”.

Situación en la Universidad de Chile y protocolo contra el acoso y discriminación

Dentro de la Universidad la agenda política del 2016 estuvo marcada por los hechos de abuso y acoso sexual, los cuales fueron tomados y desarrollados principalmente por la organización de las y los estudiantes a través de las Secretarías de Género locales que a su vez se organizan en la Sesegen Fech. Primero, realizando un catastro de los casos denunciados que llegaban a 19 en 8 Facultades, y luego, trabajando en la realización y aprobación del Protocolo contra el acoso sexual, laboral y discriminación.

Dentro de las líneas de acción que se desarrollan en el protocolo aprobado el 3 de enero por el Consejo Universitario, está la derivación a instancias de atención psicológica y/o judicial, la prevención de estas situaciones, la instalación de un equipo especializado para la atención y acompañamiento de las afectadas, la capacitación a funcionarios y académicos en temas de violencia de género y procedimientos de investigación administrativa, además del desarrollo de un marco normativo y reglamentario que permita abordar el acoso y la violencia de género.

El protocolo especifica que la denuncia puede ser realizada por la persona afectada o por un tercero, mediante un escrito o verbalmente, además de precisar que los funcionarios que manejen información de las denuncias deben guardar confidencialidad de la misma, para de este modo respetar principalmente a las denunciantes y testigos.

En un artículo realizado por la Radio Universidad de Chile, Barbara Brito actual vicepresidenta de la Fech y miembro de la Sesegen Fech aseguraba con respecto al protocolo, que “Su importancia es que es una herramienta que sirve para acoger las denuncias de nuestras compañeras. Antes no existía ningún tipo de mecanismo o protocolo para poder canalizar estas denuncias, entonces se quedaban mucho al arbitrio de las distintas secretarias de género de las distintas facultades, o de la Oficina de Igualdad de Género y tampoco tenían donde llegar (…) Se pasaban a través de procesos de sumarios que no sabíamos cuando empezaban, cuando terminaban. Bueno, ahora el protocolo de procedimiento nos ayuda a tener las reglas claras, y a que pueda existir una vía para que nuestras compañeras puedan denunciar”.

Sin embargo, como estudiantes sabemos que la principal vía para conquistar las herramientas que respondan a estas necesidades, será principalmente el fortalecimiento de la organización estudiantil desde la base, que ya cuenta con sus propios organismos como las sesegenes locales y el Comité de Ética triestamental que hoy es una intancia inédita sólo en la Facultad de Filosofía y Humanidades, pero que debemos buscar extender al resto de la Universidad.

Respecto de esto, Bárbara hace hincapié en que “Nuestro objetivo es acabar con la opresión de género, pero en el camino tendremos que probar una y mil formas para fortalecer nuestra organización y lucha. Lo que si tenemos claro es que el cese de la violencia machista no la conquistaremos en los marcos de la actual sociedad, tenemos claro también, por tanto, que no es un problema individual y que tenemos que abordarlo socialmente. Desde aquí es que apostamos a extender la creación de protocolos institucionales que puedan acoger las denuncias, aunque con la claridad de que estas conquistas sólo las lograremos con la movilización activa del movimiento estudiantil, de funcionarios/as y académicos/as, ya que debe servirnos para fortalecer nuestra organización y no para alimentar el autoritarismo universitario con medidas punitivas que quedan en mano sólo de las autoridades”.






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